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12 de febrero de 2020

viaducto

viaducto
recién llegadas a la ciudad, el primer departamento que M y yo fuimos a ver fue uno que estaba sobre viaducto cerca de un metrobús. era un edificio viejo y el departamento estaba aún más viejo (me dio esa impresión, no sé cómo era eso posible, no pregunten). todo el piso era duela o madera y olía a encerrado como olía la biblioteca de papá jaime. era grande pero no espacioso, estaba muy oscuro y $1,000 fuera de nuestro presupuesto. seguramente estaba embrujado. tenía una sala-comedor, una cocina, un baño, un pasillo, y lo habían anunciado con dos habitaciones que estaban dispuestas de la siguiente manera: entrabas a la habitación y dentro había una puerta que te llevaba a otra habitación más pequeña. seguro estaba pensada para ser una oficina. la verdad, siendo M y yo unas románticas de la arquitectura, el lugar nos había parecido encantador, y pude imaginarme perfecto las tertulias bohemias con escritores y artistas que habríamos de conocer en esta ciudad de deidades. de no ser por el detalle de los cuartos, lo hubiéramos tomado en ese momento. recuerdo que entró con nosotros un chico también 20añero que le dijo a la señora que nos lo mostró: hágame un descuento, soy yo solo. 

soy yo solo
después de eso, vimos muchísimos departamentos. recuerdo que visitamos uno en la narvarte oriente. fachada típica de la colonia, recién remodelado,  con personalidad (así le decíamos a los depas que estaban viejitos), dos habitaciones, un baño, una cocina, zotehuela. dentro del presupuesto. afuera del edificio nos topamos dos chicos que iban a ver el mismo lugar que nosotras. platicamos un rato, ellos eran actores y novios y se iban a vivir juntos y nos caímos bien y qué tal si compartíamos la renta. intercambiamos números pero nunca se hizo nada de eso y M y yo bromeamos con que tal vez dimos la impresión de ser asesinas seriales o algo. vimos muchos lugares en calzada de tlalpan, en la del valle, en la asturias, en la obrera, en la doctores. no nos acercamos al centro ni más al norte porque mi trabajo estaba en miramontes y esperábamos que M trabajara por polanco o tal. nos estábamos quedando en un cuarto en la roma, con unos uruguayos muy buena onda y una norteña a la que casi nunca veíamos porque se la pasaba en el trabajo. el día que nos fuimos comimos pizza para celebrar. aún no teníamos donde vivir y mi amigo M nos acogió en su casa en villa coapa. sin su ayuda, seguro hubiéramos vivido en el metro.

eje 5
teníamos una cita para ver un departamento en eje cinco. salí de trabajar y me quedé de ver con magda en metro eugenia. nos perdimos un poco. el señor de bienes raíces que estaba mostrando el departamento hizo comentarios acerca de que estábamos muy chiquitas y que si de verdad podíamos costear un depa y que si mejor no queríamos unos cuartos de servicio. jaja, teníamos 25 años, pinche puñetas. o sea a lo mejor no podíamos costear el depa que estaba mostrando pero muy chiquitas no estábamos. no, de hecho sí podíamos costearlo, ya me acordé, estaba $1,000 menos de lo que nos habíamos imaginado y era perfecto. perfecto. pero no teníamos aval. jaja no sé por qué estábamos haciendo todo eso, tal vez sí debimos habernos quedado en nuestro rancho. pero ahí estábamos. de todas formas, dijo M, está embrujado. hay fantasmas, dijo. yo le creo mucho cuando dice cosas así y pues no era para nosotras. nos fuimos resignadas y frustradas.

división del norte
encontramos este depa por casualidad, caminando por la colonia. tenía un letrero chiquito de se renta en la puerta. hicimos cita y vinimos a verlo. estaba recién pintado, muy iluminado, sospechamos del ruido de la calle y las escaleras estaban agotadoras. quién sabe qué chingado tienen estas escaleras que siempre todos se cansan al subirlas. tengo seis años subiendo las mismas escaleras y todavía no me acostumbro. M me corroboró que efectivamente no estaba embrujado, pudimos conseguir un aval, y nos mudamos. la primera noche aquí nos llegaron los colchones y dormimos con unos sprays de gas pimienta a lado por si nos robaban, idea mía. no había nada más que eso y nuestra ropa. luego compramos una mesita en la lagunilla. luego compramos otra mesita y una estufita. luego, un frigobar. luego, cosas para el baño. luego sillas y al final un sillón. eran muy pocas cosas y llenamos los espacios con plantas y peleamos sobre el color de las persianas. no tuvimos tertulias con artistas sino pedas hasta la madrugada con borrachos aleatorios organizadas por la borracha de yo. luego llegaron personas y se fueron y llegaron más personas y tal. esta casa está marcada con mis recuerdos y el día que me vaya y que llegue alguien nuevo va a decir: sip, definitivamente está embrujada.

6 de febrero de 2020

miguel ángel de quevedo

han sido días buenos

me subí al camión de regreso a casa y enseguida identifiqué el olor a cerveza caliente (uno de mis olores favoritos, perdón). había una chica y un chico que venían tomándose una tecate en los asientos de en medio. 20 años o menos, con sueños y esperanzas or whatever. el chico era un tipo regular, delgado y guapo, usaba gorra y una camiseta con estampado de moda, probablemente comprada en cuidado con el perro or whatever. claro que le inventé una historia: trabaja en el centro, en bolívar, en las tiendas de música. es listo pero desmadroso y holgazán. interesante, pero patán, de seguro. la chica era una diosa egipcia. traía un delineado negro que cortaba, bien marcado. labios pintados de negro, súper gótico. pestañas postizas y pesadas. cabello negro y muy lacio. piel morena y pareja sin daños por el sol. fleco recto. era actriz. la escuché hablando de teatro. venía hablando de david mamet. hablaba de lo que puedes hacer con tu cuerpo en el escenario, de los sentimientos, de la fuerza, de la voz. no sé nada de eso así que sonaba cursi e ingenuo pero estoy segura de que era sólo la señora en mí quien la juzgó de esa manera porque también me dio la impresión de que era verídico y anecdótico y que estaba contando algo que conocía muy bien. no lo dijeron pero supuse que se dirigían al centro porque no se les veía prisa por bajarse. por la manera en que hablaban, también supuse que no eran novios, había interés pero no tensión sexual. no eran sólo amigos, pero eran camaradas. se estaban contando sus historias. hacían ademanes y no hablaban muy fuerte a pesar de estar obviamente alcoholizados. a mitad del camino (mi camino) se movieron de lugar porque les daba el sol de ese lado. se reían. me trajo nostalgia por la juventud que no tuve. yo nunca nunca he tomado alcohol en el transporte público. y ya no podría pero no importa porque ya no quiero.

no te tengo

y ya no podría pero no importa porque ya no quiero.





7 de enero de 2020

metro villa de cortés

nada más voy a decir que cada vez que paso  por ahí, se me apachurra el corazón. toda tonta.

5 de junio de 2019

camarones

no sé cómo contar lo que quiero contar así que sólo haré una narración de los hechos.

1.

el fin de semana salí con L y S. quedamos de vernos en bellas artes a las 3 pero me salí de la casa al mediodía porque ya no soportaba estar sola ni un minuto más. primero llegué a un café cercano a la casa. okay no era un café era un starbucks, maldito capitalismo, pero tenían sillones y la neta el té chai más rico que he probado así que me metí ahí y me puse a leer hasta que fue una hora decente de tomar el metro para no llegar tan temprano como la histérica que soy. en el metro me pude sentar porque había pocas personas. llegué temprano de todas formas. me salí en metro hidalgo y crucé la alameda porque había quedado de verlas afuera de metro bellas artes porque me gusta el romanticismo de la entrada de ese metro. a mitad de la alameda tomé una foto:


como todavía faltaban 30 minutos para que llegaran (más lo tarde que se les hiciera, que no fue mucho) me senté en la barda debajo de un árbol a leer. durante la espera comenzó a llover un poco. L y S llegaron, me mandaron mensaje y nos encontramos. yo pensé que íbamos a comer pero ellas ya habían comido así que de inmediato fue decidido que iríamos al café de la torre latino. para nuestra suerte el café no estaba lleno y nos pudimos sentar en la terraza sin problemas. hablamos de cosas que hablan las amigas después de no verse un tiempo (ellas se ven todos los días así que más bien fui yo la que tuvo que ponerse al corriente). L y S llevan un año y poco menos de haberse venido a vivir a la ciudad de méxico, así que entiendo perfecto que estén pasando por lo que M y yo pasamos al llegar aquí. la capital las está consumiendo, están tristes y no saben por qué, están tristes y sí saben por qué pero no lo entienden. tienen todo lo que quieren pero no lo que necesitan. se sienten solas cuando están rodeadas de personas y no les gusta estar solas en casa porque no lo pueden llamar hogar y eso les carcome el alma. es muy chistoso porque ellas han vivido en muchos lugares del mundo y viajan muchísimo, así que no son ajenas a ese aislamiento foráneo, sin embargo, aquí sienten la caída en espiral. siempre trato de explicar ese sentimiento a quienes son de aquí porque la pregunta obligatoria para alguien en mi situación es ¿qué estás haciendo aquí? y la respuesta por default es: no lo sé. me estoy muriendo. viendo su situación, adivino que es algo característico de la cdmx que tal vez no se sienta en otras partes del mundo. esa sensación de sentirse solo aunque tienes todas las tortas de tamal a tu alcance. la violencia con la que este lugar te arrastra fuera de tu cama hacia la calle y luego te escupe fuera del metro sin darte oportunidad de reagruparte. han sido cinco años para mí y apenas puedo sentir familiaridad con lo cotidiano, nunca hartazgo. me encanta esa sacudida violenta. me gusta esa soledad sucia y fría. a fuerza de coraje, la he hecho mi casa. S planea irse más lejos. L también, no tan pronto como S pero lo hará. yo no me iré. su destino es ser felices y el mío es ser devorada por las ratas-perro. a L la conozco desde hace diez años. un día en la plaza del unicornio de la facultad de filosofía y letras de la universidad autónoma de nuevo león, después de tomar una clase fastidiosa, dijimos que nos encontraríamos así. yo dije que viviría en esta ciudad y ella dijo que recorrería el mundo. presiento que en el fondo creíamos que más bien nos casaríamos un poco después de terminar la carrera y seríamos señoras de cumbres (porque no éramos tan ambiciosas como para ser señoras de san pedro porque aceptábamos nuestra clase media, quizá). pero eso es un temor que quedó borrado, nunca jamás. diez años después, estamos en la torre latino tomando mi segundo té chai del día y comiendo pastel de zanahoria. a S la conocí cuando L ya estaba aquí. S es genial, inteligente, divertida, sensata, valiente y generosa. en su pequeño acuerdo S cuida a L porque L es una persona que necesita mucho amor y S es una persona que tiene mucho amor que dar. pero también L la cuida a ella. son muy buenas amigas y se quieren. me da un poco de envidia pensar en que se tienen la una a la otra. pienso en M y en K y me pone nostálgica. porque yo no tengo mucho amor para dar y soy medio rara, huraña y mala onda pero cuido a mis personas en mi propia manera. tampoco soy muy buena dejándome cuidar pero lo necesito. hablamos de como la gente no se quiere mover, irse. no entendíamos esa terquedad de no irse nunca. entiendo, un poco insensible de nuestra parte. yo, con mi contrariedad porque está claro que me voy a quedar. tal vez soy de las que se quedan. pero la realidad, y esto es una confesión, es que siempre encuentro una manera de irme. ya nos habíamos terminado el pastel cuando comenzó a llover un fuerte, esa fue una señal clara para irnos.





2.

eran las cinco y alguien propuso mezcales, pero primero tendríamos que esperar a que dejara de llover. fuimos al miniso a ver chucherías mientras esperábamos. en el momento indicado, salimos a caminar por las calles del centro. fue decidido que iríamos a un lugar en la roma que a L le gustaba en donde tocaban jazz. entramos al metro y hablé un poco de una bolita que me había salido en el ojo. no me duele pero me preocupa porque está muy roja. por lo general me vale madres las cosas que me salen en el cuerpo o del cuerpo porque me quiero tan poquito que me da igual si me mata, pero esto me preocupó porque recordé que una vez a M le habían salido bolitas similares y tuvieron que operarle el ojito. y sí me quiero morir pero me da mucho miedo que me operen. llegamos al metro niños héroes y caminamos en realidad muy poco para llegar al bar, nos dijeron que abrían a las 10 de la noche. fue un acuerdo absoluto que a esa hora ya queríamos estar durmiendo de borrachas en nuestras respectivas camas así que nos fuimos a cualquier otro lado. encontramos una mezcalería que tenía una piedra enorme como mesa, fresita porque es la roma, pero muy bonito. de entrada pedimos el mezcal y una cerveza. hablamos de amores y desamores. todas estamos en desamor por exceso de amor, no con el corazón roto pero sí muy revuelto. a esta edad ya no podemos tener el corazón roto, no es un lujo que podamos darnos. nos podemos dar el lujo de romper muchos corazones pero no lo hacemos por mala onda, creo. L me contó que está yendo con una psicóloga porque está deprimida y llora todos los días y no es normal ni está bien llorar todos los días. ¿no está bien?, pensé, reprimiendo mi comentario de que lloro todos los días en el camión y en el metro. a lo mejor sí no está bien. a lo mejor sí no estoy bien y debo conseguir alguien que me ayude con eso. hace poco tuve una conversación telefónica con E y me dijo que alguien le había dicho que me veía mal como si en cualquier momento me fuera a aventar de un puente, o por lo menos eso entendí. me causó gracia porque efectivamente en cualquier momento me puedo tirar de un puente pero no pensé que fuera tan obvio ni que me viera tan mal. según yo, estoy bien. el otro día tuve un ataque de ansiedad en el metro y cuando le platiqué a A me preguntó ¿qué crees que lo haya provocado? y le contesté que no sabía, que pensé que estaba bien. pienso que estoy bien, pero al parecer no. de hecho estoy bien, me siento bien, pero todos los días lloro en el camión. ¿eso no está bien? estoy confundida. (es broma, estoy bien). L y yo discutimos por lo del lenguaje inclusivo y S fue intermediaria y pedimos otras tres cervezas. cuando llegamos, el lugar estaba vacío pero al momento de irnos, ya se había llenado y había un tipo sentado a lado un poquito borracho preguntando que si queríamos de su guacamole, pero le dijimos que no. yo conté lo que había pasado el otro día, porque era lo único que tenía para contar y se lo tenía que contar a alguien que no me fuera a juzgar. no a D, no a E, no a A. alguien que no se fuera a enojar conmigo. les platiqué lo del otro día y cómo me había sentido muy mal, y cómo no recordaba algunas partes no sé si a propósito, y cómo yo quería sentirme bien pero otra vez había llorado, y cómo no sentí pena pero sí sentí culpa. yo sabía, y sé, que todos los involucrados iban a estar bien. no le hice nada malo a nadie. me enojé más por volver a traicionarme a mí porque digo que ya no voy a hacer cosas pero ahí voy a cometer pendejadas porque soy una pendeja. y entonces ya. con tres cervezas y un mezcal encima, me di cuenta de que mi único error ha sido no ser más honesta conmigo y no tomar decisiones en vez de tequila. ya que me lleve la chingada, por favor.




3.

nos fumamos unos cigarros afuera mientras hablamos de nuestros papás. o ya no sé cómo estuvo la cosa. las dejé en metro insurgentes y llegué a comer unas quesadillas. me sentí bien. me gusta salir con ellas porque no tienen ese chip de autodestrucción que me cargo, razón por la cual ellas no se van a quedar en un lugar que las hace infelices. siempre que salgo, termino en algún lugar raro a las 4 am. todos estamos deprimidos pero no todos son tan decadentes. sentir mi cama y sentirte en ella me calma. ya ven, ya llega.




12 de diciembre de 2018

basílica

I.
cada vez que pienso en temblores deseo que no me cache uno desnuda o borracha o llorando. las primeras dos por obvias razones, la otra es porque odio que se me interrumpa el llanto. también pienso: ojalá que no se rompan mis ventanas. eso sería una desgracia.

II.
me la paso esperando como si hubiera una cuenta regresiva cuya culminación designara un final o un inicio. un cambio. pero no la hay. soy conocida por quedarme en situaciones más de la cuenta por no saber avanzar (o retroceder, moverme). en todo me quedo más de lo debido: amistades (que también se acaban y se renuevan, no se engañen), noviazgos, casas, ciudades, personas, trabajos, fiestas, afters. no sé fluir, ¿qué es eso? no sé avanzar. y lo feo es que me harto o se hartan los demás y termina mal la cosa. me gustaría mucho poder decirte, cuando llegues a casa, que el juego se me fue de las manos. me gustaría que llegaras a casa. en realidad me gustaría que nunca te fueras pero no puedo pedirte eso.

III.
cada vez que pienso en tu centro, tiembla. esas cosas que ya tienes sembradas yo no las puedo arrancar. no quiero hacerlo ¿para qué? perdón por mentir al respecto. perdón por rechazar tu ofrenda. perdón por sacudir tu suelo. perdón por no ser lo que quieres que sea. perdón por esperar de ti. perdón por no ir. perdón por no estar. perdón por no pedirte más. perdón por no darte más. perdón por no herirte menos.

22 de junio de 2017

avenida universidad

había platicado de cómo mi nuevo proyecto es recrear videos musicales en la vida real y conté que ya había hecho el de temptation de new order, caminando por todo cuauhtémoc y robándome un disco que luego sí pagué. bueno, pues he decidido que el siguiente video musical que voy a recrear es i want you back de haim. google it. eso que aparece ahí es avenida universidad desde metro coyoacán hasta zapata. y puedo aprenderme la coreografía y es muy fácil porque técnicamente es lo que hago todos los días: caminar por esa calle bailando la música que está sólo en mi cabeza. 

18 de abril de 2017

abril es el mes más cruel

mi nuevo proyecto consiste en recrear videos que me gustan mucho. hoy comencé con el te temptation, de new order.

caminé todo cuauhtémoc y llegue a una tienda de discos de donde me robé uno. okay, lo pagué, pero lo metí bajo mi blusa y salí corriendo. luego llegué hasta la juárez y compré flores. luego llegué a casa y como no tengo donde poner el disco tuve que buscar las canciones en spotify pero igual bailé sola en la sala (:


8 de febrero de 2017

melissa

una vez conocí a un tipo en un bar del centro y vino a mi casa y a la mañana siguiente, cuando ya se iba, estaba terco de que le faltaba su suéter. lo buscamos por todo el cuarto, pero nada. sugerí que tal vez lo había dejado en el bar pero él estaba segurísimo de que no. yo sólo quería que se fuera y claro que él también quería irse pero no sin el pinche suéter. al principio me sentí mal pero después de una hora de estarlo buscando me senté en el sillón con cara de fastidio a esperar a que se rindiera, lo cual sucedió más tarde que temprano. horas después, ya sola, cuando iba a lavar, encontré el suéter al fondo de mi cesto de ropa sucia. era una sudadera guinda con las letras de alguna universidad gringa al frente. sencilla pero cool. el dueño de la sudadera, según recuerdo, tenía una cintura pequeña pero espalda ancha, aunque no demasiado. era bajo, no era un tipo grande. no recuerdo nada de su rostro. la sudadera no era holgada ni justa, me la probé y me quedaba un poco rara ya que era de hombre, pero se me veía bien. no sé por qué me la quedé y la usaba siempre en casa, a veces para salir a lugares cercanos. creo que me me daba pena y miedo ponérmela para salir y encontrarme al dueño y que pensara que me la había robado. poco a poco la prenda mencionada se fue haciendo mi favorita. seguro les ha pasado que tienen camisetas u otras cosas que no parecen resaltar mucho en su guardarropa pero luego se hacen indispensables. la sudadera guinda me fue gustando más y más, no sólo era cómoda sino que se me veía bonita y me hacía sentir cool, comencé a combinarla con ropa "de salir" y me iba enamorando cada vez más. hace una semana que desapareció, no está en el clóset y no he enviado nada a la lavandería y ya lavé toda mi ropa. al principio, la buscaba como sin querer y lo dejaba, pero luego caí en la cuenta de que no estaba. debería darme igual, me da igual de hecho, pero me siento triste. he perdido algo extraño y especial, y era especial porque era específico, como si me la hubiera encontrado en la ropa de paca de pino suárez. era como un secreto que traía siempre a la vista y nadie notaba, como una pequeña travesura. no sé a quién voy a tener que cogerme ahora para conseguir una sudadera similar.

29 de enero de 2017

villa de aragón

la gente se decepciona cuando me ve. piensan que he cambiado, que antes era mejor. o no sé qué piensen porque ni siquiera tienen la cordialidad de explicarme porque sólo se alejan o procuran hacerlo y dejan de hablarme. según yo, no me comporto de manera demasiado ofensiva o agresiva. no soy tan mala, creo. tampoco es que ahora sea una persona renovadísima, no es que haya alcanzado la iluminación ni nada. antes, me odiaba. aunque aún no me amo, he hecho las paces conmigo misma and shit y siento que ahora sí puedo establecer una conexión humana, que sí puedo tener una conversación sin morirme de ansiedad. sé que soy súper chafa todavía y probablemente lo sea hasta que me muera pero you know what: it's okay to be chafa (es una buena línea para una camiseta, háganme saber si comprarían una camiseta con esa leyenda para hacerla y venderlas afuera de la cineteca). es decir, de hecho me siento mejor que cuando tenía 20 pero las personas parecen no estar de acuerdo y siguen alejándose como si hubieran visto una película de jodorowsky: incómodos, confundidos, sin poder decir exactamente qué pasó pero definitivamente disgustados. y digo, no tiene nada de malo. yo he hecho lo mismo con algunos, todos tenemos derecho a comenzar a ignorar a la gente cuya actitud nos molesta, es de hecho la mejor opción porque también tenemos derecho a ser medio bitchy y molestos. está muy bien que me dejen de hablar, después de todo, he sido mala, lo merezco en cierta forma. de hecho, está todo bien. entonces pueden ignorar todo este post, hagan como si no existiera. sorry.

31 de octubre de 2016

narvarte poniente

I.
 
a estas alturas de la vida, uno ya tiene respuestas preparadas para ciertas preguntas: ¿a qué equipo le vas? ¿qué música te gusta? ¿eres católico? para ésta última, mi respuesta y la respuesta que le he oído decir a muchísimas personas, es: pues estoy bautizada y todo, pero... etc. "toda mi familia es católica y va la iglesia pero yo no tanto". "masomenos". no sé a los demás, pero a mí me cuesta rechazar mi catolicismo y aceptar mi ateísmo porque mi mamá me regaña. no es broma, ya lo pensé bien y esa es la razón principal, de alguna manera u otra. tal vez es que sé que la familia entera se decepcionaría, me desheredarían, ya no sería invitada a la cena navideña y perder mi derecho a comer tamalitos recalentados, no gracias. supongo que siento que representa algo familiar y conocido, algo seguro. creo que tampoco estoy lista para valerme por mí misma ideológicamente y decir fuck it, este desmadre es mi culpa y no de un ser superior que lo controla todo. todavía no puedo decirme a mí misma que todo está bien o aceptar el hecho de que todo está mal. pero no soy católica. hoy en día no está bien creer en algo y además yo ni rezo ni voy a la iglesia y ya me inventé mis propios mandamientos y hay muchas cosas de la religión católica que no me parecen. pero no puedo rechazarla del todo: cuando nos mudamos, mamá vino a visitar y en buena onda nos pegó la estampita de un santo en la puerta, para estar protegidas. no sé por qué si ella sabe que no creemos en esas cosas, pero por alguna chistosa razón no la he despegado de ahí. porsi. por si. y también porque la puso mamá y a ella sí que le creo.

II.

una de mis cosas favoritas de la relgión católica son los rezos o la actividad de rezar colectivamente. reconozco que tiene un efecto agradable el ir a misa a escucharlos a todos susurrando frases que alaban a santos y dioses. me sé algunos de memoria, son bien poéticos y tristes. como ese que dice dios te salve, reina y madre de misericordia, vida dulzura y esperanza nuestra. dios te salve, a ti llamamos los desterrados hijos de eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ea pues señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro muéstranos a jesús, fruto bendito de tu vientre, oh clemente, oh piadosa, oh dulce virgen maría, ruega por nosotros santa madre de dios para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias de nuestro señor jesucristo. amén. está bien triste por aquello del valle de lágrimas y eso de que estamos desterrados y de que necesitamos mucha misericordia. me hace llorar un chorro. en temporada navideña, mi familia, que es de esas enormes con quince tíos y 40 sobrinos, reza en las posadas. todos, acarreados por las tías, se juntan junto al árbol navideño y rezan, los niños se sientan obligados y cantan canciones y cuando tienen edad suficiente los dejan dirigir, como si fuese un premio. hay nueve posadas antes del día de navidad (creo). es mi cosa favorita en el mundo porque estoy con gente que conozco muy bien y que no tiene de otra más que aguantarme y esa familiaridad y el murmullo me tranquiliza y es algo que he venido haciendo desde que tengo memoria. no hay ninguna otra cosa en mi vida que haga desde que tengo memoria. no tengo más tradiciones, y no es que las necesite, pero por eso me aferro a ésta. 


III.

una vez, a los cinco años, fuimos a misa y vi una bruja en la iglesia. era una mujer alta y delgada que vestía toda de negro y estaba parada a lado de las canastas de las ofrendas. cuando le pregunté a mi mamá sobre aquella mujer ella sólo me hizo ssssh porque estábamos a mitad del padre nuestro.


IV.

ya casi nunca siento esa serenidad que me dan las posadas familiares. a veces en el camión cuando ando muy zen o mientras camino sola en la calle, pero es distinto porque es una serenidad muy individual. una serenidad colectiva de ese tipo, no recuerdo. en el trabajo todo es siempre pura energía, todos brincando, gritando. la ciudad es puro movimiento. no voy a la iglesia y no me junto con nadie a consumir drogas, así que hace mucho que no siento eso. el sábado pasado fui a la presentación de una revista de esas en las que va gente y alguien está al frente y los demás se sientan alrededor y luego leen. había pocas personas y era en una cada vieja que ahora es una librería. había luces de colores. estaban leyendo una historia acerca de una tocada punk y todos escuchábamos en silencio pero reíamos ocasionalmente porque era una historia graciosa. algunos tomábamos cerveza de lata. creo que fue porque la sala estaba tibia y se sentía íntima, y quizás porque los muebles se parecían a los de mi tía miros, pero por primera vez en mucho mucho mucho tiempo sentí algo muy parecido a eso que se siente en las posadas. me sentí tranquila, en un ambiente que me recordaba a algo que me solía gustar.

uno no puede estar tan solo todo el tiempo.


 


6 de octubre de 2016

talismán



eso me pasa por ver todas las películas de princesas de disney. eso me pasa por ver, muchos años después, un chingo de comedias románticas. siempre trato de ser mesurada, razonable (otras veces hasta cínica) when it comes to love pero nomás no me pinches sale, wey. 

wey, el amor no existe. 

dudes, si tienen hijos, no los dejen ver esas tonterías de princesas. que vean wall-e. que vean aaam, no sé, brave. jajaja o una así que no se trate de tener novio. o que vean discovery channel. hagan que el referente más cercano de sus hijos al amor romántico sean dos leones apareándose. será bueno para ellos. tal vez nunca lleguen a ser felices, pero, quién demonios es realmente feliz de todas formas? nadie, wey. nadie. 

nadie te va a amar nunca así como eres. tal vez tu mamá pero tú la odiarás un poco por alguna razón u otra. y, to be fair, tú tampoco vas a amar a nadie, jajaja. de que ni siquiera importa. dios no existe, wey. y todos estamos solos y así solos nos vamos a morir. 



28 de septiembre de 2016

panteón del xoco





me pasó algo hoy cuando regresaba a casa. primero, quiero decir que estos días han sido físicamente dolorosos. hoy es miércoles y llevaba dos días sin comer hasta que finalmente ayer pude tragarme un horroroso y enorme plato de pasta que me preparé yo misma pues no había nada más. tampoco había dormido así que puede que mi cerebro no estuviera del todo despierto. hoy estuvo nublado, lluvioso y frío. mi clima favorito y un clima que le va tan bien a la ciudad de méxico si decides ignorar las inundaciones y el tráfico. en días como estos me siento estúpida de lo triste que me pongo, así cliché mal pedo: me encierro en mi cuarto con una taza de té (jamás tomo té) a mirar por la ventana de mi departamento (que tiene una preciosa vista al muro del edificio vecino). hay tres rutas para llegar a casa del trabajo, una es rápida y práctica pues consiste en tomar un camión que se va todo universidad y tan tan. otra es tomar el metro que es más fácil si tienes ganas de pelear por oxígeno. la última es la ruta panorámica pues es un camión que se mete por la colonia del carmen por calles bonitas y casi nunca va lleno pero se tarda un poco en pasar. amo la última opción porque, claro, antes muerta que práctica y razonable. pero hoy me sentía mal, quería estar sentada, de preferencia dormida, no quería escuchar tantos claxons, quería ver calles bonitas, okay? tomé el camión, había olvidado mis audífonos así que no tenía manera de escuchar música. no pude cerrar los ojos a pesar de estar cansada así que iba viendo por la ventana pensando tonterías. venía pensando en la probabilidad de seguir una línea de trabajo que no requiriera que yo estuviese del todo sana, un lugar donde pudiera trabajar siendo la bolsa moscosa de humanidad que soy. venía pensando en D. venía pensando en mamá. muchas cosas muy random que no tenían conexión entre sí. venía viendo a la gente e inventándoles historias. a dónde iban, de dónde venían, dónde había comprado esa blusa que la hacía verse tan bonita. de vez en cuando me topaba con recuerdos vergonzosos y angustiosos del pasado y me hacían decir "chin" en voz alta. no sé por qué cuento todas estas cosas si ni tienen relación con lo que me pasó. pasamos por debajo de un puente y se oscureció todo y en seguida se volvió a iluminar con esa luz super clara de un día que declara "sí estoy nublado pero no gris". entonces, con ese golpe de luz, me pasó algo. me dolieron los ojos y luego la cabeza. el camión venía casi vacío y se subió una señora con una voz rara, muy ronca. le dijo algo al chofer pero no le entendí y recuerdo que pensé que hablaba raro. se subieron otras dos señoras más jóvenes e iban platicando entre sí. empecé a escuchar su plática pero no distinguía sus palabras. sonaban como balbuceos. pensé que me estaba quedando dormida pero no. pensé que ellas estaban mal pero nadie parecía notarlo. balbuceaban. blurblurblurlburburbur. pero era un balbuceo estructurado, tenían orden, secuencia, eran palabras. pensé que era otro idioma, pero de verdad no sonaban a palabras. burburburuburblurblarblar. no tenía un acento, tampoco. estaba confundida. el camión avanzó otro poco y se subió otro señor y le dijo algo al chofer en el mismo balbuceo. blurblur. luego otra persona. blurblur. todos estaban balbuceando. blurlburburburbarblarbur. empecé a asustarme, a tocarme la cara y la cabeza como para asegurarme de que no estaba dormida. noté que el movimiento de su boca encajaba con sus palabras inventadas. una vez fui a alemania y se sentía bien feo no entender nada de lo que nadie hablaba y es algo que casi nunca siento porque soy bien políglota y así, pero no hablo alemán ni idiomas inventados como éste. consideré estar drogada, consideré que todos los demás lo estuvieran. se me ocurrió intentar hablar para ver si yo también podía hablar ese idioma o si me contestaban en mi idioma o en el suyo. preguntaré la hora, el nombre de la calle, pensé. intenté hablar y no pude hacerlo. como cuando se te sube el muerto y no te puedes mover, se me trepó el muerto al lenguaje y no podía hablar. podía moverme, pero no hablar. no podía abrir la boca. de hecho mi cuerpo no estaba haciendo ningún intento por comunicar nada. mi cerebro ordenaba: mueve las manos, tócate la cara, y todo bien. pero cuando mi cerebro ordenaba que dijera algo, que abriera la boca, era como si mi cuerpo se sordeara, como si no hubiese notado ese comando. no pasaba nada. ya todo me estaba dando vueltas. ya no sabía si era yo la que estaba inventando mi lenguaje, si eran los demás los que no iban a poder comprender esas palabras que yo estaba pensando, la manera en la que estaba pensando. que tal si el idioma falso era el mío, que tal si me acababa de dar cuenta de que el balbuceo era de hecho un idioma legítimo y el español que yo estaba pensando había sido mi imaginación toda mi vida. eso explicaría muchas cosas. las miradas raras, los malentendidos, todas las veces que alguien llegó tarde a una cita conmigo, había sido yo la que no se había dado a entender. me quería morir. tal vez sí morí un poco. cerré los ojos y al abrirlos todo había vuelto a la normalidad. la gente le decía gracias al chofer. la señora seguía teniendo la voz rara. mis manos, sobre mi regazo, temblaban. ya nada más quiero llegar a casa, pensé.




11 de agosto de 2016

instituto del petróleo

me mudé a esta ciudad para ser irrelevante. para ser ausente. claro, tengo amigos, conozco gente, pero si lo quisiera, podría desaparecer en cualquier momento. no conoczco a nadie demasiado, ni siquiera la gente que me conoce bien me conoce demasiado, ni yo a ellos, mi ausencia no les haría un rasguño. en cualquier momento puedo decir bye y desaparecer y algunos se preocuparían pero luego, conociendo su ritmo de vida, se olvidarían de todo. cambiar de número, eliminar a algunos contactos de facebook, cerrar cuentas de correo, mudarme de barrio. no es como si fuera a toparme a nadie. es más, podría dejar de salir de la casa y sin problemas. tendría que ser cuidadosa y avisar a familiares y amigos cercanos que la personas que he ido conociendo desde que llegué ya no forman parte de mi existencia, tendría que explicar que todo rastro debe ser borrado. porque no hablo de dejar de dejar de existir por completo, es como si lo de antes fuese otra realidad sólo por estar en otra ciudad. es como si la persona que he sido acá fuese nomás una mentira o un performance. en el momento en el que yo diga "no me gusta para dónde va esto", puedo parar y comenzar de nuevo. aunque agotador, es también liberador. no quiero dejar legados, creo. esta no es mi realidad verdadera. tampoco la otra, ya no. es un poco confuso.

8 de agosto de 2016

Múzquiz

I.
a veces voy a fiestas y lo odio porque siempre hay toda esta gente tratando de conversar cuando ya está borracha
y yo también estoy borracha
pero yo quiero estar espiritualmente borracha, y quiero hablar de cosas como
la belleza,
es un tema que me interesa sobre todo cuando estoy muy ebria, pero a las dos de la mañana nadie está dispuesto a discutir sobre la belleza, todos bailan o ríen y eso me hace sentir muy sola.

II.
es sábado en la noche y tú quieres salir y yo no quiero ir pero iré. me encontraré a las dos de la mañana sintiéndome un poco mareada y perdidda, triste, pero de repente te veré entre la multitud y me parecerás absolutamente bello
y pensaré 
que ya he encontrado aquello que buscaba.

3 de julio de 2016

bondojito

 

I.



no sé nada de arte, pero estoy obsesionada con esta pintura:





verla es como cuando comes polvo acidito, como explosiones despacitas pero en tu cerebro en vez de tu lengua.



II.

lo estaba observando dormir, estaba viendo su cara de cerca, pero luego ya no pude. la similitud de su piel con el jackson pollock es hermosa e insoportable. las razones son obvias: el color y el tono de su piel, los puntitos negros de sus poros, los rastros de vello facial. es lo más cercano que estaré a un pollock. y puedo afirmar que su nariz es un picasso, he's my very own art museum.

6 de abril de 2016

nancy

para contar esta historia debo dar un poco de contexto: en el verano del 2015 me pasó algo muy malo. mi existencia iba bien, estaba viviendo en una ciudad que adoro con gente que adoro, tenía un buen novio, un trbaajo decente y bien pagado y de hecho estaba esperando una bonificación muy bonita para ese fin de año. no había nada especialmente malo conmigo además de esa pequeña insatisfacción adherente a la vida que todos sentimos. un día, comencé a  sentirme mal. me dolía la cabeza, dejé de comer, like, literal literal me saltaba mis comidas porque me daba flojera o se me olvidaba que tenía de comer, me sentía desganada, dormía muchísimo y dejé de bañarme. otro día en la mañana llamé al trabajo para avisar que estaba enferma y que no podía ir. y eso fue todo. no fui ese día, luego tampoco el siguiente, luego era fin de semana, luego no regresé el lunes. en el trabajo me buscaron como locos pero como soy foránea no tengo muchos contactos acá, nadie que me rastree. me desaparecí. fue super sencillo, de hecho. al mismo tiempo, me extrañó mucho de mí misma porque si bien no soy la más responsable, sí soy el tipo de persona que se aparece en el trabajo aunque esté muriendo. 

no sé cómo funcione la depresión, no sé si haya sido eso pues nunca fui al médico pues parte de mi condición era no tener nadita de ganas de levantarme de la cama. de pronto mis cobijas pesaban kilos y no me las podía quitar de encima y luego se volvieron parte de mi piel. también fue muy fácil disimularlo. mi roomie se iba temprano a trabajar y cuando regresaba yo pretendía haber ido al trabajo, al novio lo veía sólo unos días a la semana, los fines, y por un tiempo conseguí convencerlo de que no tenía ganas de salir o estaba enferma o tenía ganas de tener sexo en la cocina, lo cual siempre lo hacía venir a mí. 

después de cuatro semanas me asusté. estaba bajando drásticamente de peso, no estaba nada bien de mi cabeza, estaba pensando cosas que me asustaban, oyendo voces, viéndome a mí misma por la ventana tomando el camión en la calle, todo muy chistoso. además sabía que el dinero no me iba a durar toda la vida, tampoco soy rica como para poder financiar una depresión. 

el día en que sucedió lo que voy a contar yo estaba a punto de volverme loca. tenía muchas ganas de morirme y sabía que si me quedaba sola en casa, lo haría. entonces llamé al novio para decirle que comiéramos juntos. era un día soleado, triste el mundo, triste yo. novio trabajaba por metro chapultepec y fuimos a una fondita para oficinistas y olía a oficinista: perfume barato, sudor y cigarro. me sentía muy mal pero actué normal y sonreí lo más que pude. él regresó al trabajo y yo decidí caminar todo pasea de la reforma, pensé que me haría bien. el paseo de la reforma es muy largo pero tiene una vista muy bonita. me gustó ver a los desempleados sentados en las bancas, a los trabajadores amontonados en los camiones, a los ciclistas, me gustó ver el tráfico, ver todo eso y me gustó pensar que yo no estaba siendo parte de nada de eso. me detuve en un semáforo en rojo para cruzar la calle y un tipo alto se detiene a mi lado. ¿estás bien?, me preguntó. ¿qué?, le dije, que si estás bien, te ves enojada, me dijo. sonreí y le dije que estaba bien. sonríes muy bonito, deberías hacerlo más, me dijo. me reí, dije gracias, y seguí caminando. dos cuadras después me alcanzó. caminas muy rápido, me tardé en alcanzarte, me dijo sonriendo. lo miré: era alto, moreno, calvo, vestía un traje muy elegante y tenía acento extranjero. me llamo luis, se presentó. me llamo maría, mentí. ¿para dónde vas, maría? hacia la alameda, ah yo voy aquí adelante, vivo cerca, ¿puedo caminar contigo, maría? está bien, dije. comenzó a hacer y responder preguntas: trabajaba en la embajada americana, vivía solo sobre esa misma avenida, le gustaba bailar, le encantaba el d.f. aunque sólo habíaâ visto la parte bonita porque en el trabajo no lo dejaban salir de esa área, su edificio tenía alberca y gimnasio, me lo presumió mucho. yo inventé que era maestra y que venía del trabajo y que era más joven de lo que en realidad soy (siempre me creen). aquí vivo yo, me dijo. estábamos frente a un edificio de lujo, de esos que parecen hoteles y tienen guardias a la entrada y muchísimos pisos y seguro un penthouse. ¿quieres subir? me preguntó, te muestro la alberca y el gym, y la vista, que es muy bonita. 

lo consideré. más contexto: tengo un fetiche super raro con el interior de las casas ajenas. siempre que tengo la oportunidad me asomo al interior de las casas, lo cual es muy grosero, lo sé, pero no puedo evitarlo. si tuviera un superpoder, me gustaría ser invisible para poder meterme a las casas de las personas y verlas estar ahí, verlas mirar la tele, lavar sus platos, dormir. toda mi vida había querido ver el interior de uno de esos edificios de lujo, imaginarme a la gente que ahí vive, sus rutinas. entonces mis opciones eran: entrar con luis el desconocido que tal vez fuera un asesino en serie, demente violador, y correr el riesgo de que me matara, lo cual estaba bien porque de todos modos yo estaba queriendo morirme un chingo ese día, right? o entrar y que me violara o hiciera algo malo sin matarme y pues podía bajar y avisar a los guardias. a mi parecer, it was a win-win situation. claro! subamos, le dije.

en el elevador yo le iba platicando de las montañas que había en mi ciudad natal. llegamos al piso de la alberca: hermosa, había un jardincito con sillas y mesas y plantas de verdad para que la gente se sentara a leer, había un sauna y un gimnasio y un spa. cuando vengas a visitarme te puedes quedar todo el tiempo que quieras, me dijo luis el desconocido. me hubiera gustado la idea de haber estado en un mejor estado de ánimo. vamos a la azotea, le dije. subimos. la azotea estaba sola, podía ver toda la ciudad. el bosque de chapultepec, paseo de la reforma. las personas hormiga. la ciudad hormiga. ¿me sentiría igual de mal si estuviera viviendo ahí, así? me pregunté a mí misma. 

¿te sentirías igual de mal si vivieras así?, me preguntó luis.

lo miré. estaba al borde del edificio, sobre una cornisa. de pie, brazos extendidos, ojos cerrados. el viento soplaba suave, todo muy bonito.

no sé si saltó o sólo quería asustarme. me fui. salí sola del edificio. caminé hasta la alameda y tomé el metro a casa. el metro olía a metro: sudor, carne y muerte.

31 de diciembre de 2015

los quiero a todos a menos que les marque para decirles lo contrario







quiero agradecer a todos los lectores de este blog, que son como dos personas y mi mamá, por estar particularmente ausentes este año. no se crean. los quiero mucho. gracias por comentar tres veces en todo el año. el próximo les prometo más patetismo y textos mal redactados. también quiero decir que la pantalla de mi laptop estuvo rota todo el 2015, he ahí la razón de tantos errores ortográficos, no puedo ver ni madres, veo todo negro, como en mi futuro. en cuanto a los errores gramaticales, pues, soy una idiota, no hay mucho que pueda hacer al respecto. wow, en realidad a nadie le importa esto, ¿verdad? los amo, bye.









28 de diciembre de 2015

Periférico Norte

Es como cuando tienes un presentimiento horrible de que vas a chocar, y chocas. Algo así tú en diciembre. En esta analogía tú no eres el choque, ni el chofer, ni el auto. No eres la calle, ni la víctima, ni el árbol. No eres el testigo, ni el del seguro, ni el policía de tránsito. Eres eso que causó el accidente, no sé, una canción en el radio, el recuerdo repentino o el mal presentimiento. Eso eres tú en diciembre.

30 de noviembre de 2015

la obrera II




la obrera es al d.f. lo que la moderna a monterrey: calles que expresan un hastío rutinario, banquetas que se pueden caminar, olor a domingo, edificios que reflejan el sol de las cuatro de la tarde y que hacen de esa hora una ternidad. la gente que seca la ropa, que va a la tienda, los taxis destartalados, los tacos. el polvo en las ventanas, el preámbulo al lunes. es un destino que conozco, unas calles que aprenderé a recorrer, las esquinas que pronto me apropiaré. que me teman.





29 de noviembre de 2015

la asturias




ni modo, a uno le toca apendejarse aunque sea una vez en la vida. la cosa es que no podemos ser inteligentes todo el tiempo porque no está en nuestra naturaleza. otras personas más evolucionadas, como yo, somos idiotas siempre. 

algo cambió ayer. la rutina se asentó de una sola vez, de manera permanente, supongo. vimos el box y me quedé dormida en su panza, como el felino que soy. siempre he dicho que soy un gato, aunque los odio. tengo la teoría de que las personas que aman los perros (dog people) son ellos mismos unos gatos, y que las personas que aman los gatos (cat people) son en realidad perros. los dog people son personas-gato porque son tan egoístas y chiflados e independientes y valemadres que necesitan de los perritos para que los mimen y anden detrás de ellos y celebren su presencia: por eso también creo que que las personas-gato (aquellos que son dog people porque aman a los perros) siempre se juntan con personas-perro (aquellos que aman a los gatos) cuya personalidad es tierna y leal y boba y dependiente pero siempre dulce, no saben estar solos y probablemente persigan su propia cola. entonces yo soy una persona-gato porque amo los perros y soy bien malilla y valemadres y me quedo dormida en su panza, arañándola con mis patas.

el día en que dejes de quererme me voy a poner muy triste. tal vez ni siquiera me enoje, entenderé que es culpa mía. de hecho no tendré a nadie con quien discutir el hecho de que estaré heartbroken porque todos me dirán i told you so y yo odiaré eso pero tendrán razón. entonces no tendré con quien discutir mi corazón roto, el hecho de que nos dejamos de querer. tendré que guardarme mi tristeza, tendré que hacerla privada, tendré que llorar en mi casa o en el camión cuando voy sola. estaré bien en los momentos en los que esté rodeada de personas realizando alguna actividad productiva pero en el momento en el que me quede sola y tenga tiempo de pensar me desharé en llanto.

no sé por qué se me ocurrió lo anterior. debe ser la enorme nube gris que me vengo cargando desde hace algunos meses (en la que, por cierto, tú eras el único rayito de sol ocasional que se asomaba) debe ser que ayer sentí una mentira por omisión y me dolió profundamente aunque no haya podido comprobarla. también sentí que la rutina se asentó de una sola vez, de manera permanente.me gustan las rutinas, me ordenan, me hacen sentir en control. de una relación de pareja lo que quiero es la rutina que establecen dos personas, el despedirse en la puerta, el box los sábados en la noche. pero es un camino peligroso porque lo he tenido antes y resulta que puede llevar al desgane y la abulia y eso es bastante deprimente. depresivo. entonces me ando aquí en la línea que separa la rutina del hartazgo.

no es tan fácil como parace, o al menos no para mí. nunca he sabido mantener el balance de una vida saludable. siempre ando haciendo pendejadas, cayendo pozos de los cuales luego para salir tengo que gastar mucho dinero. ¿está bien dicho?