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13 de diciembre de 2019

random

soy una experta en comentarios random y sentir pena por mí misma al mismo tiempo. por ejemplo: siento que Aaron Paul ha de ser un tipo bien buena onda, no sería mi amigo porque nadie quiere ser mi amigo pero seguro por buen pedo me invitaría a sus fiestas. otro ejemplo: es cierto que soy muy buena planeando y organizando mis clases y que soy muy responsable al respecto, pero es que no tengo hijos, perros, amigos o vida social, me puedo dar tiempo para eso.  

últimamente me sucede que estoy viendo sola una serie o escuchando música, bañándome o viendo cosas en twiter, cualquier actividad de ocio en la cual estoy relajada, y de repente me pongo muy triste o muy enojada o me quiero morir. no entiendo por qué. me sucede sólo cuando estoy haciendo algo que no requiera una emoción definida. por ejemplo, no me pasa si estoy dando clases porque ahí estoy concentrada. no me pasa si estoy platicando con alguien o si estoy en una junta, aunque no esté participando activamente. no me pasa cuando estoy leyendo porque eso también requiere concentración y una emoción específica, por lo general. me pasa cuando voy caminando en la calle, en mi pedo, pensando. cuando voy en el camión, cuando estoy sola en la casa. si pasa que me pongo triste, está bien porque es algo que sé manejar. sólo me voy a un rincón a llorar y ya. cuando me enojo, me desespera porque me gusta saber la razón por la cual estoy enojada y así no puedo, me angustia el doble, y tampoco sé contra qué descargar mi ira, porque eso es lo que siento, ira. cuando me quiero morir, es paralizante. querer morirme no es algo nuevo, es un sentimiento conocido, pero que me dé así de la nada, de un momento a otro, es bien raro. no sé qué hacer. me dura poco, no más de una hora, luego me calmo y se pasa.

de vez en cuando las personas me preguntan que por qué estoy triste, que si me siento mal, y no me siento mal ni estoy triste. o lo pienso unos segundos y no sé si me siento mal y luego digo: a lo mejor sí me siento mal y no me había dado cuenta. tengo que caminar de puntitas conmigo misma para no hacerme sentir mal. tratarme con pinzas. y eso es muy cansado. no me siento mal, sólo estoy cansada de ser yo. es todo.

9 de septiembre de 2019

sola

ya sé que debo ser fuerte, y creo que lo soy. de no ser fuerte no estaría aquí pero sí estoy aquí. ya sé que debo ser fuerte, pero la verdad es que cuando estoy sola me pongo triste. cuando no estoy sola, estoy bien. cuando estoy con los niños, con los compañeros, contigo, estoy bien. contenta, de hecho. cuando mamá me habla, estoy bien. cuando estoy contestando correos del trabajo, estoy bien porque no siento que esté sola. cuando estoy rodeada de muchas personas me pongo nerviosa, pero estoy bien. incluso cuando voy en el metro estoy bien. ya no lloro. estoy bien. pero cuando llego a la casa y cierro la puerta y estoy sola me pongo a pensar en cosas y me pongo triste. sólo es eso: triste. y está bien también. entiendo que son los restos de algo. un día ya no voy a estar triste nunca porque voy a estar muerta y eso está bien.

28 de junio de 2019

la graduación

cuando me gradué de primaria me sentía tan no parte del grupo que ni siquiera me esperé al mariachi y no me tomé ni una foto con nadie, me fui enseguida porque era una amargada y estar entre mucha gente me hacía sentir mal y como quiera ni tenía amigos. en la secundaria sí hicieron fiesta de graduación pero por supuesto que no fui, ni siquiera hice el intento. fui a la ceremonia formal pero igual no me tomé fotos ni esperé a que tocaran las golondrinas. no lloré. no me despedí de nadie. no tenía amigos ahí. para cuando me gradué de la prepa a nadie en la familia se le ocurrió si quiera que yo quisiera ir a la fiesta. me sentí satisfecha. esas cosas nunca fueron lo mío: ponerme vestido, peinarme, maquillarme, bailar, ser feliz. nunca hacía nada de eso. lo despreciaba. terminé la facultad a los 22 años y en ese momento me estaban pasando varias cosas. yo quería estar contenta porque sí sentía que había logrado algo chido, además también pensaba que sería la última fiesta de graduación a la que asistiría. todo estaba bien, ya tenía algunos amigos y edad para ponerme borracha, ya me sentía bien como para divertirme y ser feliz. pero algo pasó durante ese último semestre. primero, tenía un trabajo que me hacía sentir miserable. eso no es nada nuevo, todo me hacía sentir miserable y no hay manera de tener un trabajo no miserable a los 22 años. qué sé yo, estaba feo. el caso es que el día de la fiesta yo tenía que trabajar y me dijeron que me cambiaban el día pero que tenía que estar a las 7 am del día después de la fiesta cual cenicienta. no sé por qué tenía en aquel entonces tanto sentido de la responsabilidad, quién sabe por qué no nomás faltaba a ese pinche trabajo tan chafa para poder disfrutar la única fiesta de graduación que iba a tener en mi vida. tenía 22 años, es mi única excusa, toda tonta. otra cosa fea que sucedió ese semestre es que L, que era mi novio entonces, había terminado conmigo. terminábamos muchas veces y luego regresábamos. ya era el final de nuestro noviazgo que duró más tiempo del que debió haber durado. ya todo estaba muy feo en ese momento. creo que en esa ocasión estábamos peleando por msn y decidimos terminar. y dejamos de vernos por meses. entonces llegó el día de mi graduación y yo estaba bien deprimida y con el corazón roto, sintiéndome una buena para nada, un parásito de la sociedad, una mosca fea que nadie quería. mamá me acompañó a que me maquillaran y peinaran en el salón y a ir por mi vestido y tuve que enfrentar mis inseguridades multiplicadas por cincuenta. pero la verdad es que ahora veo las fotos y me veía bien bonita, pinche L de lo que se perdió. lloré un chingo ese día y muchos más por su culpa. después regresamos y lo de la graduación ni se mencionaba porque porque nos hacía sentir mal a los dos. otra cosa muy triste que pasó ese año fue que mi tía J falleció meses antes. papá y mamá ya estaban como separados entonces ni de chiste los iba a invitar los dos a la fiesta, mamá dijo que podía ir papá y en seguida decidí que quería que mi tía J estuviera ahí también. me la había imaginado contenta y orgullosa. se hubiera puesto su vestido más bonito y sus aretes más fabulosos, tenía un gran estilo. de veras tenía muchas ganas de que estuviera ahí. también creo que mi papá hubiera estado contento. era muy cariñosa. la extraño muy raro todavía porque su partida me resultó amable, liviana y pacífica. papá no estaba llorando en su velorio. qué sé yo. a veces cuando me pongo diademas y me veo al espejo pienso que me parezco a ella. al final sí fui a mi fiesta de graduación y me sentí incómoda todo el tiempo. mis amigos querían tomarse mil fotos pero yo estaba tan triste que ni lo disfruté. bailé una canción con papá, casi no me divertí, no me puse borracha, estaba muy cansada porque había ido a trabajar muy temprano ese día, me fui temprano porque tenía que estar muy temprano el día siguiente. fue horrible. pero la verdad no me arrepiento. siento que pudo haber sido muy muy muy diferente. pude haber estado contenta. pero no lo estaba. pero gracias a eso luego sí lo estuve. me da mucha satisfacción haber ido porque siento que fue una prueba superada. siempre evitaba ese tipo de eventos sociales y me quedaba en mi zona de confort que era la soledad. pero ese día, con todo y el corazón roto, con todo y que me faltaban personas y que me sentía mal y acomplejada y ansiosa, fui y estuve ahí y me tomé fotos. y no lo recomiendo, pero entendí que la vida sigue or whatever. en las fotos del evento me veo bien rara pero bonita.

whaaaaaat. las más bonitas de toda la facu + juany + olga.



perdón porque todo esto está muy mal escrito, hoy no me importa mucho.

20 de diciembre de 2018

cielo porque el mar no está cerca

espero.

una de mis metas en la vida es ver una ballena. de verdad creo que el día que vea una voy a comprender algo que no había entendido, voy a descifrar el secreto de la vida. en serio siento que el día que vea una ballena me voy a sentir completa. 

no tengo planes de hacerlo pronto, aún espero.




las nubes.

últimamente mi relación con muchas personas no ha sido la ideal y lo he dejado de lado como si fuera una gripa que puedo obviar y dejar que mejore sola. (así trato mis gripas, ya sé que estoy haciendo muchas cosas mal). no espero ser amiga de todos, nunca lo he sido, pero me estoy haciendo experta en arruinar relaciones de trabajo y de amistad porque me estoy haciendo impaciente y fastidiosa. y más antisocial que antes. es como si dejara de regar mis plantas. mi presencia sola es un ki maligno que ya ni yo puedo con él y hace a todos sentirse incómodos. todo era mejor cuando me ignoraban. por lo pronto, no tengo nada bueno que aportarle al mundo. este año no hice gran cosa, le hice daño a varios, me perdí en mis venganzas y ahora vivo arrepentida y con culpa. 

la relación que tengo conmigo tampoco ha sido muy buena. no disfruto mucho las cosas que hago y no he hecho por retomar lo que sí e gusta hacer. hay algunas cosas que sí, como caminar. sigo caminando mucho. y también voy a leer al parque y a veces estoy cruda y veo las nubes para encontrarles forma. cuando despierto en mi cama me siento muy en mi lugar, protegida y segura, pero luego tengo que salir, ni modo que no, y eso me mata.

estoy evitando a toda costa confrontar a personas importantes. papá, a A a quién ya ni puedo ver a los ojos porque me hace sentir terrible, pero no es su culpa, es mía. confrontar a A está en mi top ten de cosas por hacer pero no sé cómo hacer notar que mi necesidad de hablar es relevante e importante al menos para mí. estoy perdida.

me está como queriendo dar una crisis existencial pero he sabido posponerla porque no tengo tiempo para tenerla porque tengo que ir a trabajar mañana. pero ahora que no tengo que trabajar mañana me da un chorro de miedo tenerla porque wey qué voy a hacer. me distraigo viendo capítulos viejos de friends porque me ayuda pensar que hay personas peores que yo, aunque sean ficticias.




mis montañas.

ayer D y yo vimos una película muy linda en la que el salían canciones de arcade fire y muchas montañas. dejaré que sea una adivinanza. sentí que tengo que estar en un lugar como Groenlandia o Islandia: aislada, sola, con frío y con montañas. quiero estar sola. estos rascacielos ya no son mis montañas. pero ya tampoco la Sierra Madre. no me quiero encontrar a mí misma ni nada por el estilo, sólo quiero que se me deje en paz y yo dejar en paz a todos. y dejar de existir poquito. poquititito. no quiero ser dramática, sólo poquito.

a D le gusta mucho esa película. lo hace sentir bien. en general, está haciendo bien las cosas. está aprendiendo a ser una persona completa. lo veo persignarse el mañana y creo que se siente completo y centrado y eso me da mucha felicidad. no es que esté todo perfecto pero tiene muchas cosas bajo control y siento que siente mucha paz. de veras me hace muy feliz. tal vez, no estoy segura, él ya encontró su montaña. 

igual y el próximo año me pongo a buscar mi montaña y voy a ver una ballena. necesito experimentar algo majestuoso para ya dejar de llorar por pendejadas.




31 de octubre de 2016

narvarte poniente

I.
 
a estas alturas de la vida, uno ya tiene respuestas preparadas para ciertas preguntas: ¿a qué equipo le vas? ¿qué música te gusta? ¿eres católico? para ésta última, mi respuesta y la respuesta que le he oído decir a muchísimas personas, es: pues estoy bautizada y todo, pero... etc. "toda mi familia es católica y va la iglesia pero yo no tanto". "masomenos". no sé a los demás, pero a mí me cuesta rechazar mi catolicismo y aceptar mi ateísmo porque mi mamá me regaña. no es broma, ya lo pensé bien y esa es la razón principal, de alguna manera u otra. tal vez es que sé que la familia entera se decepcionaría, me desheredarían, ya no sería invitada a la cena navideña y perder mi derecho a comer tamalitos recalentados, no gracias. supongo que siento que representa algo familiar y conocido, algo seguro. creo que tampoco estoy lista para valerme por mí misma ideológicamente y decir fuck it, este desmadre es mi culpa y no de un ser superior que lo controla todo. todavía no puedo decirme a mí misma que todo está bien o aceptar el hecho de que todo está mal. pero no soy católica. hoy en día no está bien creer en algo y además yo ni rezo ni voy a la iglesia y ya me inventé mis propios mandamientos y hay muchas cosas de la religión católica que no me parecen. pero no puedo rechazarla del todo: cuando nos mudamos, mamá vino a visitar y en buena onda nos pegó la estampita de un santo en la puerta, para estar protegidas. no sé por qué si ella sabe que no creemos en esas cosas, pero por alguna chistosa razón no la he despegado de ahí. porsi. por si. y también porque la puso mamá y a ella sí que le creo.

II.

una de mis cosas favoritas de la relgión católica son los rezos o la actividad de rezar colectivamente. reconozco que tiene un efecto agradable el ir a misa a escucharlos a todos susurrando frases que alaban a santos y dioses. me sé algunos de memoria, son bien poéticos y tristes. como ese que dice dios te salve, reina y madre de misericordia, vida dulzura y esperanza nuestra. dios te salve, a ti llamamos los desterrados hijos de eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ea pues señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro muéstranos a jesús, fruto bendito de tu vientre, oh clemente, oh piadosa, oh dulce virgen maría, ruega por nosotros santa madre de dios para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias de nuestro señor jesucristo. amén. está bien triste por aquello del valle de lágrimas y eso de que estamos desterrados y de que necesitamos mucha misericordia. me hace llorar un chorro. en temporada navideña, mi familia, que es de esas enormes con quince tíos y 40 sobrinos, reza en las posadas. todos, acarreados por las tías, se juntan junto al árbol navideño y rezan, los niños se sientan obligados y cantan canciones y cuando tienen edad suficiente los dejan dirigir, como si fuese un premio. hay nueve posadas antes del día de navidad (creo). es mi cosa favorita en el mundo porque estoy con gente que conozco muy bien y que no tiene de otra más que aguantarme y esa familiaridad y el murmullo me tranquiliza y es algo que he venido haciendo desde que tengo memoria. no hay ninguna otra cosa en mi vida que haga desde que tengo memoria. no tengo más tradiciones, y no es que las necesite, pero por eso me aferro a ésta. 


III.

una vez, a los cinco años, fuimos a misa y vi una bruja en la iglesia. era una mujer alta y delgada que vestía toda de negro y estaba parada a lado de las canastas de las ofrendas. cuando le pregunté a mi mamá sobre aquella mujer ella sólo me hizo ssssh porque estábamos a mitad del padre nuestro.


IV.

ya casi nunca siento esa serenidad que me dan las posadas familiares. a veces en el camión cuando ando muy zen o mientras camino sola en la calle, pero es distinto porque es una serenidad muy individual. una serenidad colectiva de ese tipo, no recuerdo. en el trabajo todo es siempre pura energía, todos brincando, gritando. la ciudad es puro movimiento. no voy a la iglesia y no me junto con nadie a consumir drogas, así que hace mucho que no siento eso. el sábado pasado fui a la presentación de una revista de esas en las que va gente y alguien está al frente y los demás se sientan alrededor y luego leen. había pocas personas y era en una cada vieja que ahora es una librería. había luces de colores. estaban leyendo una historia acerca de una tocada punk y todos escuchábamos en silencio pero reíamos ocasionalmente porque era una historia graciosa. algunos tomábamos cerveza de lata. creo que fue porque la sala estaba tibia y se sentía íntima, y quizás porque los muebles se parecían a los de mi tía miros, pero por primera vez en mucho mucho mucho tiempo sentí algo muy parecido a eso que se siente en las posadas. me sentí tranquila, en un ambiente que me recordaba a algo que me solía gustar.

uno no puede estar tan solo todo el tiempo.


 


28 de septiembre de 2016

panteón del xoco





me pasó algo hoy cuando regresaba a casa. primero, quiero decir que estos días han sido físicamente dolorosos. hoy es miércoles y llevaba dos días sin comer hasta que finalmente ayer pude tragarme un horroroso y enorme plato de pasta que me preparé yo misma pues no había nada más. tampoco había dormido así que puede que mi cerebro no estuviera del todo despierto. hoy estuvo nublado, lluvioso y frío. mi clima favorito y un clima que le va tan bien a la ciudad de méxico si decides ignorar las inundaciones y el tráfico. en días como estos me siento estúpida de lo triste que me pongo, así cliché mal pedo: me encierro en mi cuarto con una taza de té (jamás tomo té) a mirar por la ventana de mi departamento (que tiene una preciosa vista al muro del edificio vecino). hay tres rutas para llegar a casa del trabajo, una es rápida y práctica pues consiste en tomar un camión que se va todo universidad y tan tan. otra es tomar el metro que es más fácil si tienes ganas de pelear por oxígeno. la última es la ruta panorámica pues es un camión que se mete por la colonia del carmen por calles bonitas y casi nunca va lleno pero se tarda un poco en pasar. amo la última opción porque, claro, antes muerta que práctica y razonable. pero hoy me sentía mal, quería estar sentada, de preferencia dormida, no quería escuchar tantos claxons, quería ver calles bonitas, okay? tomé el camión, había olvidado mis audífonos así que no tenía manera de escuchar música. no pude cerrar los ojos a pesar de estar cansada así que iba viendo por la ventana pensando tonterías. venía pensando en la probabilidad de seguir una línea de trabajo que no requiriera que yo estuviese del todo sana, un lugar donde pudiera trabajar siendo la bolsa moscosa de humanidad que soy. venía pensando en D. venía pensando en mamá. muchas cosas muy random que no tenían conexión entre sí. venía viendo a la gente e inventándoles historias. a dónde iban, de dónde venían, dónde había comprado esa blusa que la hacía verse tan bonita. de vez en cuando me topaba con recuerdos vergonzosos y angustiosos del pasado y me hacían decir "chin" en voz alta. no sé por qué cuento todas estas cosas si ni tienen relación con lo que me pasó. pasamos por debajo de un puente y se oscureció todo y en seguida se volvió a iluminar con esa luz super clara de un día que declara "sí estoy nublado pero no gris". entonces, con ese golpe de luz, me pasó algo. me dolieron los ojos y luego la cabeza. el camión venía casi vacío y se subió una señora con una voz rara, muy ronca. le dijo algo al chofer pero no le entendí y recuerdo que pensé que hablaba raro. se subieron otras dos señoras más jóvenes e iban platicando entre sí. empecé a escuchar su plática pero no distinguía sus palabras. sonaban como balbuceos. pensé que me estaba quedando dormida pero no. pensé que ellas estaban mal pero nadie parecía notarlo. balbuceaban. blurblurblurlburburbur. pero era un balbuceo estructurado, tenían orden, secuencia, eran palabras. pensé que era otro idioma, pero de verdad no sonaban a palabras. burburburuburblurblarblar. no tenía un acento, tampoco. estaba confundida. el camión avanzó otro poco y se subió otro señor y le dijo algo al chofer en el mismo balbuceo. blurblur. luego otra persona. blurblur. todos estaban balbuceando. blurlburburburbarblarbur. empecé a asustarme, a tocarme la cara y la cabeza como para asegurarme de que no estaba dormida. noté que el movimiento de su boca encajaba con sus palabras inventadas. una vez fui a alemania y se sentía bien feo no entender nada de lo que nadie hablaba y es algo que casi nunca siento porque soy bien políglota y así, pero no hablo alemán ni idiomas inventados como éste. consideré estar drogada, consideré que todos los demás lo estuvieran. se me ocurrió intentar hablar para ver si yo también podía hablar ese idioma o si me contestaban en mi idioma o en el suyo. preguntaré la hora, el nombre de la calle, pensé. intenté hablar y no pude hacerlo. como cuando se te sube el muerto y no te puedes mover, se me trepó el muerto al lenguaje y no podía hablar. podía moverme, pero no hablar. no podía abrir la boca. de hecho mi cuerpo no estaba haciendo ningún intento por comunicar nada. mi cerebro ordenaba: mueve las manos, tócate la cara, y todo bien. pero cuando mi cerebro ordenaba que dijera algo, que abriera la boca, era como si mi cuerpo se sordeara, como si no hubiese notado ese comando. no pasaba nada. ya todo me estaba dando vueltas. ya no sabía si era yo la que estaba inventando mi lenguaje, si eran los demás los que no iban a poder comprender esas palabras que yo estaba pensando, la manera en la que estaba pensando. que tal si el idioma falso era el mío, que tal si me acababa de dar cuenta de que el balbuceo era de hecho un idioma legítimo y el español que yo estaba pensando había sido mi imaginación toda mi vida. eso explicaría muchas cosas. las miradas raras, los malentendidos, todas las veces que alguien llegó tarde a una cita conmigo, había sido yo la que no se había dado a entender. me quería morir. tal vez sí morí un poco. cerré los ojos y al abrirlos todo había vuelto a la normalidad. la gente le decía gracias al chofer. la señora seguía teniendo la voz rara. mis manos, sobre mi regazo, temblaban. ya nada más quiero llegar a casa, pensé.




11 de agosto de 2016

instituto del petróleo

me mudé a esta ciudad para ser irrelevante. para ser ausente. claro, tengo amigos, conozco gente, pero si lo quisiera, podría desaparecer en cualquier momento. no conoczco a nadie demasiado, ni siquiera la gente que me conoce bien me conoce demasiado, ni yo a ellos, mi ausencia no les haría un rasguño. en cualquier momento puedo decir bye y desaparecer y algunos se preocuparían pero luego, conociendo su ritmo de vida, se olvidarían de todo. cambiar de número, eliminar a algunos contactos de facebook, cerrar cuentas de correo, mudarme de barrio. no es como si fuera a toparme a nadie. es más, podría dejar de salir de la casa y sin problemas. tendría que ser cuidadosa y avisar a familiares y amigos cercanos que la personas que he ido conociendo desde que llegué ya no forman parte de mi existencia, tendría que explicar que todo rastro debe ser borrado. porque no hablo de dejar de dejar de existir por completo, es como si lo de antes fuese otra realidad sólo por estar en otra ciudad. es como si la persona que he sido acá fuese nomás una mentira o un performance. en el momento en el que yo diga "no me gusta para dónde va esto", puedo parar y comenzar de nuevo. aunque agotador, es también liberador. no quiero dejar legados, creo. esta no es mi realidad verdadera. tampoco la otra, ya no. es un poco confuso.

6 de abril de 2016

nancy

para contar esta historia debo dar un poco de contexto: en el verano del 2015 me pasó algo muy malo. mi existencia iba bien, estaba viviendo en una ciudad que adoro con gente que adoro, tenía un buen novio, un trbaajo decente y bien pagado y de hecho estaba esperando una bonificación muy bonita para ese fin de año. no había nada especialmente malo conmigo además de esa pequeña insatisfacción adherente a la vida que todos sentimos. un día, comencé a  sentirme mal. me dolía la cabeza, dejé de comer, like, literal literal me saltaba mis comidas porque me daba flojera o se me olvidaba que tenía de comer, me sentía desganada, dormía muchísimo y dejé de bañarme. otro día en la mañana llamé al trabajo para avisar que estaba enferma y que no podía ir. y eso fue todo. no fui ese día, luego tampoco el siguiente, luego era fin de semana, luego no regresé el lunes. en el trabajo me buscaron como locos pero como soy foránea no tengo muchos contactos acá, nadie que me rastree. me desaparecí. fue super sencillo, de hecho. al mismo tiempo, me extrañó mucho de mí misma porque si bien no soy la más responsable, sí soy el tipo de persona que se aparece en el trabajo aunque esté muriendo. 

no sé cómo funcione la depresión, no sé si haya sido eso pues nunca fui al médico pues parte de mi condición era no tener nadita de ganas de levantarme de la cama. de pronto mis cobijas pesaban kilos y no me las podía quitar de encima y luego se volvieron parte de mi piel. también fue muy fácil disimularlo. mi roomie se iba temprano a trabajar y cuando regresaba yo pretendía haber ido al trabajo, al novio lo veía sólo unos días a la semana, los fines, y por un tiempo conseguí convencerlo de que no tenía ganas de salir o estaba enferma o tenía ganas de tener sexo en la cocina, lo cual siempre lo hacía venir a mí. 

después de cuatro semanas me asusté. estaba bajando drásticamente de peso, no estaba nada bien de mi cabeza, estaba pensando cosas que me asustaban, oyendo voces, viéndome a mí misma por la ventana tomando el camión en la calle, todo muy chistoso. además sabía que el dinero no me iba a durar toda la vida, tampoco soy rica como para poder financiar una depresión. 

el día en que sucedió lo que voy a contar yo estaba a punto de volverme loca. tenía muchas ganas de morirme y sabía que si me quedaba sola en casa, lo haría. entonces llamé al novio para decirle que comiéramos juntos. era un día soleado, triste el mundo, triste yo. novio trabajaba por metro chapultepec y fuimos a una fondita para oficinistas y olía a oficinista: perfume barato, sudor y cigarro. me sentía muy mal pero actué normal y sonreí lo más que pude. él regresó al trabajo y yo decidí caminar todo pasea de la reforma, pensé que me haría bien. el paseo de la reforma es muy largo pero tiene una vista muy bonita. me gustó ver a los desempleados sentados en las bancas, a los trabajadores amontonados en los camiones, a los ciclistas, me gustó ver el tráfico, ver todo eso y me gustó pensar que yo no estaba siendo parte de nada de eso. me detuve en un semáforo en rojo para cruzar la calle y un tipo alto se detiene a mi lado. ¿estás bien?, me preguntó. ¿qué?, le dije, que si estás bien, te ves enojada, me dijo. sonreí y le dije que estaba bien. sonríes muy bonito, deberías hacerlo más, me dijo. me reí, dije gracias, y seguí caminando. dos cuadras después me alcanzó. caminas muy rápido, me tardé en alcanzarte, me dijo sonriendo. lo miré: era alto, moreno, calvo, vestía un traje muy elegante y tenía acento extranjero. me llamo luis, se presentó. me llamo maría, mentí. ¿para dónde vas, maría? hacia la alameda, ah yo voy aquí adelante, vivo cerca, ¿puedo caminar contigo, maría? está bien, dije. comenzó a hacer y responder preguntas: trabajaba en la embajada americana, vivía solo sobre esa misma avenida, le gustaba bailar, le encantaba el d.f. aunque sólo habíaâ visto la parte bonita porque en el trabajo no lo dejaban salir de esa área, su edificio tenía alberca y gimnasio, me lo presumió mucho. yo inventé que era maestra y que venía del trabajo y que era más joven de lo que en realidad soy (siempre me creen). aquí vivo yo, me dijo. estábamos frente a un edificio de lujo, de esos que parecen hoteles y tienen guardias a la entrada y muchísimos pisos y seguro un penthouse. ¿quieres subir? me preguntó, te muestro la alberca y el gym, y la vista, que es muy bonita. 

lo consideré. más contexto: tengo un fetiche super raro con el interior de las casas ajenas. siempre que tengo la oportunidad me asomo al interior de las casas, lo cual es muy grosero, lo sé, pero no puedo evitarlo. si tuviera un superpoder, me gustaría ser invisible para poder meterme a las casas de las personas y verlas estar ahí, verlas mirar la tele, lavar sus platos, dormir. toda mi vida había querido ver el interior de uno de esos edificios de lujo, imaginarme a la gente que ahí vive, sus rutinas. entonces mis opciones eran: entrar con luis el desconocido que tal vez fuera un asesino en serie, demente violador, y correr el riesgo de que me matara, lo cual estaba bien porque de todos modos yo estaba queriendo morirme un chingo ese día, right? o entrar y que me violara o hiciera algo malo sin matarme y pues podía bajar y avisar a los guardias. a mi parecer, it was a win-win situation. claro! subamos, le dije.

en el elevador yo le iba platicando de las montañas que había en mi ciudad natal. llegamos al piso de la alberca: hermosa, había un jardincito con sillas y mesas y plantas de verdad para que la gente se sentara a leer, había un sauna y un gimnasio y un spa. cuando vengas a visitarme te puedes quedar todo el tiempo que quieras, me dijo luis el desconocido. me hubiera gustado la idea de haber estado en un mejor estado de ánimo. vamos a la azotea, le dije. subimos. la azotea estaba sola, podía ver toda la ciudad. el bosque de chapultepec, paseo de la reforma. las personas hormiga. la ciudad hormiga. ¿me sentiría igual de mal si estuviera viviendo ahí, así? me pregunté a mí misma. 

¿te sentirías igual de mal si vivieras así?, me preguntó luis.

lo miré. estaba al borde del edificio, sobre una cornisa. de pie, brazos extendidos, ojos cerrados. el viento soplaba suave, todo muy bonito.

no sé si saltó o sólo quería asustarme. me fui. salí sola del edificio. caminé hasta la alameda y tomé el metro a casa. el metro olía a metro: sudor, carne y muerte.

24 de septiembre de 2015

parálisis del sueño


I.

la otra noche estaba dormida y como que medio desperté pero no me podía mover. ya se me había subido el muerto antes, no me era completamente extraño, pero esta vez también estaba soñando, creo. mientras estaba ahí sin poder moverme, vi de reojo una figura negra, alta y delgada, como una sombra, que estaba a la puerta de mi cuarto. se acercó a mí, puso su mano en mi cuello y comenzó a ahorcarme. en ese momento pude hacer un sólo movimiento con mi brazo y lo extendí para ahorcarlo(a) también. mi mano quedó apretando fuerte su cuello, pero luego era como si su brazo fuera el mío y cada vez que yo apretaba me apretaba más a mí. es decir, me estaba ahorcando a mí misma. no sé, era raro. llegó un momento en el que me desmayé y, supongo, fue el momento en el que me desperté, respirando con dificultad, jadeando y con la sensación de que recién me hubieran quitado de encima un peso muy grande.





II.

dos noches después  volví a paralizarme. en esta ocasión, recuerdo que estaba soñando aunque no recuerdo qué, y de repente desperté sin poder moverme. esta vez, vi a una persona sentada sobre los libros que tengo apilados en el suelo de mi cuarto. sólo podía verle las piernas ya que yo no podía mover la cabeza. era una mujer joven, una muchacha, era yo. eran mis piernas. traía una falda o un vestido. en cuanto se dio cuenta de que estaba despierta, se levantó y sin que yo pudiera verle la cara, se acercó a mi oído y me dijo con mi voz: "tranquila, no te agites". entonces me pude mover.



III. 


Septiembre 25. D me dejó en metro Zapata y yo estaba decidida a ir a trabajar pero una familiar angustia insoportable me impidió tomar el autobús y en cuanto estuve en la parada supe que iba a regresar a casa y lo hice. Regresé caminando, unas 40 cuadras. No se va a entender mucho, ni yo misma lo entiendo y puede que sea mas bien mera flojera pero mis cobijas ejercen un magnetismo sobre mí que no puedo controlar. Más que eso, es el terror que me da enfrentarme al día de repente. Una aversión bien rara. Y es una chiflazón, porque estoy segura de que nadie sale gustoso de su casa a horas tan tempranas para enfrentar el mundo y sin embargo lo hacen, y yo generalmente lo hago pero hoy no pude. HOY NO PUDE.

Estuve todo el día en casa, sola.

Están haciendo unas reparaciones en la avenida y hay un ruido infernal de máquinas. Intenté leer y ver televisión pero eso sólo me produjo un fuerte dolor de cabeza. Como a eso del mediodía me asomé a la ventana y vi en la esquina contraria a mi edificio una persona esperando cruzar la calle que se parecía mucho a mí, el mismo corte de pelo y complexión. Se para igual que yo, pensé. A las cinco de la tarde decidí ir a la librería porque no confío en mí cuando tengo dolor de cabeza y no quería estar sola. De regreso me tocó esperar para cruzar la calle en la esquina contraria a mi edificio y miré desde ahí a mi ventana y pude verme observándome desde ella.





29 de julio de 2015

una cucaracha











a veces llego a mi casa
después de hacer algo bien
y me invade,
sería vulgar decir que una tristeza,
así que diré que es una cucaracha.
me invade una cucaracha
así de repente
y como no me gusta cómo se siente
y como la he sentido antes
me salgo a caminar
y en la calle la gente me mira
porque se me nota la cucaracha en la cara.
lloro
me siento ida
pienso en ti
y la cucaracha crece.
pienso en todas las maneras
en que te llamaré en un futuro.
todos los nombres que te pondré
para despistarle
y que nadie se de cuenta de que estoy hablando de ti
especialmente tú.
te encanta que hablen de ti.
te encanta que hable de ti.
me detiene una señora que piensa que voy a cruzar la calle en verde
¿estás bien? me pregunta
le digo que sí pero niego con la cabeza.
no traes zapatos, me dice.
chincheros, se me olvidaron en la casa.














16 de julio de 2015

guerrero


I.

ayer en la noche D y yo íbamos en el carro y él iba platicándome su día y yo iba escuchando. en un semáforo en rojo cerré los ojos un momento y al abrirlos estaba viendo todo desde afuera. no realmente desde afuera, no sabría como explicarlo, pero de repente yo ya no era yo, o sí, pero yo ya no estaba ahí. y D seguía siendo él pero estaba mucho más lejano. nada me estaba sucediendo a mí. no había un nosotros. ELLOS, los que estaban en el carro conversando, se tomaban de la mano y se inclinaban para besarse rápidamente antes de que el semáforo cambiara. sentí una tristeza muy rara, como la que sientes cuando tienes seis años y acabas de salir de vacaciones de invierno. volví en mí no de manera brusca, casi sin darme cuenta. 

II.

ha pasado mucho tiempo desde aquel fatídico febrero en el que se rompieron las cuerdas que me ataban a la realidad. las cosas han cambiado, soy más vieja pero no más sabia. hay cosas que a veces pesan demasiado. hay otras que nos ayudan a flotar.


III.


1 de julio de 2015

compré una soga rosa para ahorcarme con ella (la viga)






compré una soga rosa para ahorcarme con ella.
me pinté los labios de rojo
y me puse un vestido verde.
abrí las cortinas de la ventana que da hacia la avenida
y cuando quise colgarme de algún lado
me di cuenta de que el techo no tiene ninguna viga.






2 de mayo de 2015

el mejor día de mi vida



I.

odio a U2. daniel tiene su último disco en su celular porque venía de regalo y me parece el peor disco del mundo. sus canciones son horribles.


II.

cuando tenía 12 años estaba deprimida. no podía levantarme de la cama. supongo que la adolescencia me pesó mucho, a lo mejor le pasó a todos. el caso es que una vez estaba teniendo uno de esos días malos y pesados y estaba tratando de fusionarme con mis colchas cuando en la tele pusieron el video de U2 de la canción A Beautiful Day y la escuché toda. yo no sé que fue, y me avergüenza que uno de los momentos más trascendentales de mi vida haya sido con una música tan mala de fondo, pero de repente me sentí ligera. todo lo que me pesaba, todo lo que me ataba a mi cama, desaparecía como si se derritiera. fue como tomar topo chico con limón y sal cuando estás teniendo agruras. me sentí fresca. no todo se arregló de inmediato, pero supe que en ese momento ese era mi fondo, no quedaba más.


III.

hace un año estaba tocando fondo. no voy a decir que pude haber muerto porque de haber querido morir lo hubiera hecho. además morir no significa nada. así como este atardecer no significa nada. así como recordar las pedas de preparatoria que no tuve no significa nada. así como el hecho de no estar no significa nada. así como la sensación de estar sola no significa nada. así como verme a mí misma sirviéndome otra copa de vino no significa nada. así como  apagar el cigarro no significa nada. así como querer no significa nada. así como tus cabellos en mi boca no significan nada. así como tus dedos sobre la suya no significan nada. así como llegar de día a la casa no significa nada. así como tener tus manos en mis manos no significa nada. así como estas palabras no significan nada. a la mierda con la semántica. no significas nada.

3 de abril de 2015

jamaica / la merced / san juan




I.

ya he mencionado que nunca me he sentido lo suficientemente normal pero tampoco lo suficientemente rara. el único momento en el que me siento cómoda conmigo misma es cuando estoy contigo. cuando estás dormido y yo leo. leo algo acerca de las personas que debería dejar dormir en mi cama. alguien a quien no odies. alguien que no te haga sentir que te odias a ti mismo. alguien en quién confíes. últimamente no sé cómo estar sola. antes, los días pasaban entre momentos de espera y alucinaciones causadas probablemente por una muy mala alimentación y un exceso de drogas. no lo sé, nunca fui a un médico. ahora y desde que apareciste, persiste otro tipo de espera y las alucinaciones han sido remplazadas por una supuesta salud mental que depende más bien de la realidad que tú me ofrezcas, así que cuando te vas ya no sé en dónde me encuentro. no es que me muera sin ti pero me encuentro, en definitiva, mucho mejor contigo.






II.

hay un árbol cuyas ramas hacen ruidos al raspar mi ventana. hacen voces, más que ruidos. las voces dicen cosas. casi siempre son amables y dulces, sólo a veces me asustan. seguido me arrullan hasta quedarme dormida pero también me despiertan en la madrugada, ansiosas, no sé por qué.

me siento segura aquí. ya casi nada me da miedo. y las cosas que no tienen explicación no me preocupan porque he dejado de pedir razones, no tanto por valentía sino por tristeza.

hace rato las voces dijeron tu nombre. 

por mí, que lo repitan hasta que me quede dormida.





12 de marzo de 2015

la vida es un círculo pero no existen círculos perfectos.






hoy el clima amaneció raro. el cielo estaba despejando y azul y hacía un montón de frío y cuando llegué al trabajo noté que lo que me informan es el ajusco estaba lleno de nieve en la cima. se veían precioso. llegué a tiempo a mi junta sólo para descubrir que sí había junta pero en otro lugar. a veces cuando me equivoco así (por distraída) me invade un fuerte sentimiento de abandono y me siento frágil. durante toda la mañana no pude pensar en otra cosa que no fuera la cima del cerro llena de nieve. quería estar ahí porque se sentía limpio y tranquilo. en esta ciudad muy pocos lugares son realmente limpios y tranquilos. me estaba sintiendo mal y me estaba sintiendo sola y necesitaba realmente estar en un espacio en donde pudiera gritar, un espacio tan tan amplio que el sonido no pudiera rebotar y donde no se escuchara nada. estaba queriendo morirme otra vez. los días que más tristeza me dan son precisamente estos días de frío. 

he descubierto que cuando eres joven es más fácil no estar satisfecho con la vida porque en cierta manera tienes toda tu vida por delante y aunque ésta apeste, tienes mucho tiempo para mejorarla o (si eres como yo) esperar que mejore. en cambio, cuando creces el tiempo se agota y la insatisfacción ya no es tan fácil porque tienes que aceptar de frente el hecho de que eres un fracaso y eso es algo muy grande y terrible que pocas psiques pueden procesar, así que la adultez te obliga a conformarte un poco con la manera en la que son las cosas y convertirte en un optimista idiota. los optimistas idiotas son como esas personas que ves en facebook que celebran los lunes con un meme muy lindo o que celebran sus pequeños e insignificantes logros con una foto.

todos los logros son insignificantes pero eso tampoco importa.

hoy en el metro me di cuenta de que hay mucha gente que no sabe mi nombre, no me conocen, me ven y los veo y no sabemos quiénes somos. no saben que el edificio en donde vivo se tambalea a veces, ni que estoy sangrando por dentro, ni qué maneras de morirme estoy considerando, ni qué libro estoy leyendo, ni si preparé mis clases, ni qué va a pasar con la ropa que colgué a secar, no saben nada. y hay tanto que no sé. cuando llego a ermita en la línea azul me paro en el andén frente a una casa morada con ventanas grandes. he estado ahí a diferentes horas: muy temprano en la mañana, a media mañana, en la tarde, muy noche. sólo he visto a las personas que ahí viven una vez: es una pareja al parecer joven, cuando los vi se estaban abrazando en el comedor. supuse que eran una pareja joven porque mi razón no asimila que una pareja de más de 10 años se abrace en el comedor. eso es algo que nunca he visto y no estoy segura de que sea posible.

daría lo que fuera por tener el super poder de meterme a la casa de las personas sin ser vista. tengo el super poder de desaparecer si me quedo quieta durante una cantidad considerable de tiempo en un mismo lugar sin moverme, me mezclo con el fondo. no saben la cantidad de veces que he oído "¿y zeltzin?" estando yo ahí, a la vista. tengo el talento natural de ser un objeto inanimado.

me pregunto si la persona que vive en la casa morada se para todos los días en su ventana mirando al andén del metro para observar a las personas que esperan. 

hubo una época en la que me daban jaquecas muy fuertes y me hacían sentir físicamente mal pero aprendí a disfrutarlas porque el alivio que sentía después era incomparable.

la noche a veces trae sombras y la imperiosa necesidad de llegar a casa pero al llegar te das cuenta de que esa no es tu casa y que esa no es tu sombra y que esa no eres tú tampoco.








1 de diciembre de 2014

tacuba




uno.

me levanto victoriosa porque he conquistado este dudoso territorio mejor conocido como mi conciencia.





dos.

es el tercer día que al despertar te veo a mi lado. tienes tus garras dobladas en señal de tregua y respiras despacio por la nariz. tus ojos están todavía cerrados. tu piel está bronceada y es suave y me gusta la manera en la que la luz te pega en la cara y se desintegra toda. haces que todo se vea así: 
recuerdo que miramos pasar las luces de los coches en el techo de mi cuarto. un tanto poético. te escucho, me cuentas historias de miedo: el futuro. cuentos de hadas: el presente. tragicomedias: el pasado. cada vez que te vas te ruego en mi mente que te quedes pero no me oyes. luego te extraño mucho y quiero morirme y ya.


tres.

finges no escucharme
pero ya no te hablo con palabras,
te hablo con silencios.
todavía me falta encontrarme.
lo siento.
te quiero explicar que los hubieras no existen.
me puedes decir "me hubieras hablado antes"
tanto así como yo podría decirte
"hubieras nacido después"
y es algo que ya me ha pasado
eso de confundir los modos
indicativo/subjuntivo
los deseos y las realidades 
o al revés.
me prometí no volver a arrepentirme de nada
porque ya he visto la muerte
y me dijo, también con silencios, 
que estamos hechos de papel china.
hazme bolita, le dije.
tú, sin embargo, eres algo distinto.
estás hecho de papel celofán amarillo
a través del cual miro el sol.
hablas de monstruos que no son mis monstruos
hablas de espacios que no son mi cama
haces figuras que no tienen nada que ver con nada de lo que haya visto hasta ahora.
sí,
la respuesta a tu pregunta es sí.
y la respuesta a tu segunda pregunta es no.
y la respuesta a tu tercera pregunta es sí, pero rojo.



21 de noviembre de 2014

revolución



I.

no mames. les juro que acabo de abrir el grifo del agua y salió sangre. ya estoy alucinando o es una metáfora de algo. pudo haber sido tang. pero por qué sale tang de la tubería. estoy sobria y lúcida, o eso pensaba.





II.

si bien es cierto que siento la tristeza como mi estado natural y, por cierto, el más provechoso, también es verdad que hay situaciones en las que no se puede hacer mucho con ella. la tristeza es comodidad, serenidad de las cosas, resignación. no es como el miedo, no es violento, no te mueve a hacer nada. no es como el enojo.

yo nunca me enojo. cuando algo malo pasa o cuando alguien me hace algo malo, me salto el enojo y paso directo a la tristeza. 

estos son pedazos de algo que estoy intentando decir pero que no puedo.






III.

la estación revolución ha estado cerrada durante mucho tiempo ya. la línea 2 pasa de hidalgo directo a normal.






IV.

me preguntó que cuál país me había gustado más y le dije que méxico. se rió. me gustó su risa. es que hay varios méxicos dentro de méxico.






31 de octubre de 2014

panteones








I. instrucciones para caminar en el metro

nunca se detenga. mantenga la mirada al frente pero sin hacer contacto visual con nadie en particular. si no sabe dónde está, siga caminando. siempre siga caminando y ponga atención a las señales. no se asuste, si se pierde recuerde que siempre hay una salida y un camino de regreso. nunca se detenga. siempre hay una salida y un camino de regreso. 



II. tu casa huele como a flores de cempazuchitl

sucede que a veces estoy en un lugar y me asalta la pregunta: ¿qué estoy haciendo aquí? y no lo sé. nunca lo sé. qué necesidad, pienso, pudiendo estar en mi casa cenándome un taquito de bistek con queso sin molestar a nadie con mi presencia. sin molestar a la ciudad con mi presencia. pero no, estoy aquí, sintiéndome rara e incómoda. haciéndome espacio entre la multitud. si todos prefirieran quedarse en sus casas no habría tanta gente en el metro.

hoy amaneció nublado y frío y es noche de brujas y mañana día de muertos y yo no sé qué estoy haciendo aquí. no tengo ningún propósito. ya he cumplido el propósito que tenía pero no preparé nada para después. supongo que tendremos que improvisar.




III. día de muertos

hoy sí quiero morirme cabrón. ya la sensación de vacío y eso me está agotando. no estoy deprimida porque conozco muy bien esa condición y no es lo mismo. estas ganas de morirme son más bien flojera de enfrentar los sentimientos venideros. es evasión. abulia. es adultez. ¿o qué esperabas? ven a rescatarme. ven a decirme que me vas a llevar a lugares diferentes. cada vez que te dejo me vuelvo a sentir sola, porque estoy sola, porque todos estamos solos. porque no sé mirar la televisión. porque no sé qué estoy haciendo en tu sala. siento esa conocida angustia de querer respuestas pero no tener ni siquiera las preguntas. por favor acaríciame la cabeza y convénceme de que sí sé por qué estoy aquí nada más que no sé a dónde estoy yendo.





29 de octubre de 2014

san lázaro




una vez hice una fiesta de dos días con desconocidos. el piso terminó pastoso y me quedaron moretones en los brazos. la mañana siguiente lo único que podía escuchar era ese disco tristísimo de bon iver. una vez fui al cine al ciclo de cine francés con M y con A. me parece que desde que éramos pequeños no vamos muy seguido al cine los tres juntos. vimos una película de xavier dolan. una vez fui con mi mamá y vimos la de beginners a petición mía y yo tenía el corazón roto y lloré y fue una época en la que cada vez que se me rompía el corazón alguien tenía que ir conmigo al cine o yo iba sola. fui mucho al cine ese año.

cuando era estudiante y no tenía trabajo ni amigos, me pasaba las tardes leyendo y viendo películas y escuchando música. ahora leo menos porque según yo tengo menos tiempo y veo películas como mero entretenimiento, con el único propósito de quedarme dormida después de. mi vida se ha vuelto un poco más triste pero también un poco más divertida, porque todo el tiempo que debí haber estado fuera, conviviendo con gente como mi mamá quería que lo hiciera y no lo hice, lo estoy reponiendo ahora. pero se siente tan solo. el mundo se siente tan solo y tan lleno de todo como un octubre cualquiera, como un noviembre.

tengo ganas de ver un desfile y tomarte del brazo. tengo ganas de un recuerdo cinematográfico. tengo ganas de ver la vida en blanco y negro. tengo ganas de que haga mucho sol y que haga mucho frío y que los rayos se asomen por las ramas de los árboles para calentarme tantito. tengo ganas de que entiendas eso y muchas cosas. quiero cosas más reales, más dolorosas. ya me harté del efecto adormecedor de las drogas, de la fantasía y de los recuerdos y de las cosas que no puedo tocar. quiero más domingos en el cine, más lecturas en la cama, más comidas en la mesa. quiero comer mejor y tener conversaciones más reales. quiero volver a encontrarme or whatever.