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9 de febrero de 2020

josefina

estaba doblando ropa y me di cuenta de que nunca en la vida he tenido que comprar una pijama para mí porque mamá siempre me las ha comprado. primero, en la infancia, y luego ya de grande me las regala de navidad o de cumpleaños. también me regala cosas como ropa térmica o calcetas súper calientitas para invierno o blusas de interior de tirantes. siempre son cosas así de prácticas, nunca son detalles cool que me gustaría tener o novedades o algo que diga "esto me hizo pensar en ti". siempre son cosas útiles para la vida diaria que encima de todo no sabía que necesitaba. esta navidad me regaló una colchita que agradecí pero no sabía cuánto hasta que estaba viajando en el autobús de vuelta a la cdmx y la usé para taparme y me hizo sentir muy feliz. ése es el tipo de amor que mi mamá nos da. es un amor discreto y protector y profundo y de diario. como las calcetas calientitas que uso todos los días para dormir y se me olvida cuánto me gustan porque siempre están ahí y van a durar mucho tiempo pero que cuando lo reflexiono, me hace sentir muy agradecida. mamá es experta en darnos y decirnos no lo que queremos, sino lo que necesitamos. 

14 de diciembre de 2019

beginners

I.

si mal no recuerdo, fui a ver la de beginners al cine con mi mamá. fue en una época en la que me gustaba mucho ir sola al cine porque no tenía con quien ir y cuando no quería ir sola arrastraba a mi mamá al cine conmigo. sé que ella iba a fuerzas porque no le gusta ir al cine. la primera vez que fui al cine sin supervisión adulta fue cuando tenía tal vez diez años y fui con mis primos de la misma edad masomenos y papá y mamá nos dejaron entrar a una sala y ellos entraron a otra y nos dijeron: nos esperan aquí afuera. cuando fui a ver beginners al cine, lloré mucho y creo que mamá lloró también. ahora, cada vez que la veo, vuelvo a llorar. algunas veces lloro más, otras menos. hace como una hora la terminé de ver porque alguien sugirió que la viera. no lo sugirió, ahora que lo recuerdo, más bien me comentó que la había visto y me dieron ganas de verla. la misma persona que vio esta película me platicaba que cuando tenía 18 años se sentaba en las iglesias para leer y a veces los padres le sacaban plática. lo que más me agradó de esto fue el comentario que esta persona hizo al final de su anécdota: fue hace muchos años, tenía mucho tiempo libre. lo dijo asombrado del paso de los años y de la cantidad de tiempo libre que ya no tiene. estos días, como siempre en esta temporada todos los años desde que comencé a trabajar, tengo mucho tiempo libre. hoy, por ejemplo, me levanté a las 9 y me tardé dos horas en meterme a bañar y saliendo de bañar me quedé desnuda en la cama una hora más antes de vestirme. luego salí a caminar por la colonia y me metí a un café y pedí un té chai y me quedé leyendo como por dos horas y luego anduve caminando otra hora. llegué a la casa con unas ganas de ver beginners y lloré desde los primeros minutos. 


II.

cuando tenía 18 años, también tenía mucho tiempo libre. mucho más que ahora, y menos preocupaciones, en definitiva, pero mi relación con el tiempo libre no ha cambiado mucho. procuro tener tiempo libre. para mí, tiempo libre es el tiempo en el que no tengo nada qué hacer y estoy conmigo misma. es cuando veo series, leo, salgo a caminar y hago cosas sin propósito ni sentido. tiempo-perro. las veces en mi vida que no he tenido tiempo libre (tiempo-perro) me han pasado cosas muy malas, se me descompone el cerebro y la voluntad. puede que eso me haga conformista con ciertas cosas pero también me hace estar viva or whatever.


7 de septiembre de 2019

que se llenen las presas

que se llenen las presas de agua, de coraje y cobardía. de pájaros muertos y probabilidades. cosas que pudieron haber sucedido. que se llenen de miedos y medias verdades. de hojas, de palabras adivinadas. casualidades dudosas. de espantos. que se llenen de imágenes que imprimí de tu cara a la mitad y demás basura. de botellas de plástico. llénense de otras presas. presas de presas de presas. depredadores. que se llenen de cuando caminamos en la selva y en el desierto y en la playa y en la calle. de cuando caminé en tu cara, en tu casa, de cuando pisé las flores. de silencios, intentos e intenciones. sospecho que no volveré a pronunciar tu nombre, cómo para qué. las preguntas que hacemos al aire para que se encuentren con su destino y que luego forman nubes que luego llenarán las presas de respuestas. para qué las buscamos si ahí están. que todos los demás llenen las presas con cigarros y cervezas y balcones y belleza oculta en los techos de los edificios. que se llenen porque ya no aguanto el vacío. que se llenen porque tengo sed. que se llenen las presas porque estoy lloviendo. que se llenen porque quiero ser.

10 de abril de 2019

selfies









miren la verdá la luz de la lámpara o ausencia de ella me hace ver bien, bye.


3 de febrero de 2019

sueños

tengo tres sueños recurrentes:

1- el primero de mis sueños recurrentes lo soñaba antes muy seguido pero desde hace algunos años ya no tanto, aunque de vez en cuando sí. la última vez fue hace tres semanas. sueño que soy perseguida. algo me persigue y no sé qué es y sólo corro para escapar. esto puede suceder en escenarios muy diversos, por ejemplo, la última vez que soñé esto, me encontraba en un como teatro-cine muy viejo y muy grande y elegante y era como una convención de magos y brujas y yo era una bruja y algo que no sabía qué era me estaba persiguiendo y yo corría por todo el lugar, que parecía tener miles de salas, pasadizos y demás. como era bruja, tenía poderes, pero no era tan poderosa como eso que me perseguía. otras veces he soñado que estoy como en una nave espacial enorme y escapo de un alien al que nunca veo pero que sé que me persigue, o de monstruos o de desastres naturales. siempre se siente como en un videojuego: puedo dar saltos muy largos, puedo correr mucho sin cansarme, puedo continuar sin detenerme como en super mario. en este sueño siempre despierto de repente sin mayor agitación.

2- cuando era niña soñaba muy seguido que de alguna u otra manera me quedaba atrapada en el auto de mis papás junto con mi hermana y mi hermano y entonces el auto, que siempre era un bocho porque fue el primer auto que tuvieron mis papás, comenzaba a moverse y no lo podíamos detener, entonces yo tenía que tomar el volante y manejar el auto sin saber cómo hacerlo. me daba un miedo horrible porque alcanzábamos una velocidad muy alta, no tenía idea de lo que estaba haciendo, y se sentía como en una montaña rusa sólo que sin la seguridad pertinente. despertaba algo sobresaltada. 

3- ya siendo adulta, whatever that means, comencé a tener este sueño en el que tengo un chorro de ganas de ir al baño. muchas muchas. supongo que es porque en realidad tengo ganas de ir al baño. entonces en el sueño, que cada vez sucede también en distintos escenarios (por ejemplo me he soñado estando en una convención de estilistas, en una escuela, en una alberca, en una casa vieja donde se está llevando a cabo una reunión con todos mis primos, etc.), comienzo a buscar un baño y siempre lo encuentro pero en condiciones incómodas: están sucios, o no están protegidos y todos pueden verme, no tienen puerta, no hay papel, o son los baños de hombres, sobre todo eso de que están a la vista de todos y no puedo hacer pipí. siempre llego al baño y lo veo y digo equis sí se arma, me siento y ya estoy haciendo pipí y algo me hace decir: mejor no. y me voy a buscar otro baño y cuando encuentro uno siento ese alivio de "yessss ya voy a hacer pipí" pero resulta que también está al descubierto u otra cosa y tengo que continuar mi búsqueda. todo el sueño me la paso con esas ansias horribles que te dan cuando te estás aguantando de hacer pipí. de este sueño despierto para irme directito al baño. no me he orinado en la cama aún.




creo que son sueños muy obvios y cualquier persona que se dedique al estudio de la mente encontraría significados muy claros por aquí y por allá. a mí me parece práctico que cierta parte de mi cerebro se empeñe en hacerme repetir sueños. lo siento como una rutina. casi me hace sentir segura.




23 de julio de 2018

tour por la vida misma



Nos encontramos en La Vida Misma, justo entre Las Aspiraciones y Los Fracasos; zona mejor conocida como Todos los Miedos. No se dejen engañar por el aspecto tétrico del lugar, es, de hecho, mas o menos seguro (¿Qué es seguro hoy en día, cierto?). Si voltean a su derecha podrán observar El Futuro, miedo recurrente, muy cercano a La Incertidumbre, que se encuentra aquí adelante. A su izquierda pueden ver El Fin del Mundo, curiosamente situado a lado de Las Cucarachas. Ah, miren, este es un paisaje típico de Todos los Miedos: una manada de niños en bicicleta.

28 de septiembre de 2016

panteón del xoco





me pasó algo hoy cuando regresaba a casa. primero, quiero decir que estos días han sido físicamente dolorosos. hoy es miércoles y llevaba dos días sin comer hasta que finalmente ayer pude tragarme un horroroso y enorme plato de pasta que me preparé yo misma pues no había nada más. tampoco había dormido así que puede que mi cerebro no estuviera del todo despierto. hoy estuvo nublado, lluvioso y frío. mi clima favorito y un clima que le va tan bien a la ciudad de méxico si decides ignorar las inundaciones y el tráfico. en días como estos me siento estúpida de lo triste que me pongo, así cliché mal pedo: me encierro en mi cuarto con una taza de té (jamás tomo té) a mirar por la ventana de mi departamento (que tiene una preciosa vista al muro del edificio vecino). hay tres rutas para llegar a casa del trabajo, una es rápida y práctica pues consiste en tomar un camión que se va todo universidad y tan tan. otra es tomar el metro que es más fácil si tienes ganas de pelear por oxígeno. la última es la ruta panorámica pues es un camión que se mete por la colonia del carmen por calles bonitas y casi nunca va lleno pero se tarda un poco en pasar. amo la última opción porque, claro, antes muerta que práctica y razonable. pero hoy me sentía mal, quería estar sentada, de preferencia dormida, no quería escuchar tantos claxons, quería ver calles bonitas, okay? tomé el camión, había olvidado mis audífonos así que no tenía manera de escuchar música. no pude cerrar los ojos a pesar de estar cansada así que iba viendo por la ventana pensando tonterías. venía pensando en la probabilidad de seguir una línea de trabajo que no requiriera que yo estuviese del todo sana, un lugar donde pudiera trabajar siendo la bolsa moscosa de humanidad que soy. venía pensando en D. venía pensando en mamá. muchas cosas muy random que no tenían conexión entre sí. venía viendo a la gente e inventándoles historias. a dónde iban, de dónde venían, dónde había comprado esa blusa que la hacía verse tan bonita. de vez en cuando me topaba con recuerdos vergonzosos y angustiosos del pasado y me hacían decir "chin" en voz alta. no sé por qué cuento todas estas cosas si ni tienen relación con lo que me pasó. pasamos por debajo de un puente y se oscureció todo y en seguida se volvió a iluminar con esa luz super clara de un día que declara "sí estoy nublado pero no gris". entonces, con ese golpe de luz, me pasó algo. me dolieron los ojos y luego la cabeza. el camión venía casi vacío y se subió una señora con una voz rara, muy ronca. le dijo algo al chofer pero no le entendí y recuerdo que pensé que hablaba raro. se subieron otras dos señoras más jóvenes e iban platicando entre sí. empecé a escuchar su plática pero no distinguía sus palabras. sonaban como balbuceos. pensé que me estaba quedando dormida pero no. pensé que ellas estaban mal pero nadie parecía notarlo. balbuceaban. blurblurblurlburburbur. pero era un balbuceo estructurado, tenían orden, secuencia, eran palabras. pensé que era otro idioma, pero de verdad no sonaban a palabras. burburburuburblurblarblar. no tenía un acento, tampoco. estaba confundida. el camión avanzó otro poco y se subió otro señor y le dijo algo al chofer en el mismo balbuceo. blurblur. luego otra persona. blurblur. todos estaban balbuceando. blurlburburburbarblarbur. empecé a asustarme, a tocarme la cara y la cabeza como para asegurarme de que no estaba dormida. noté que el movimiento de su boca encajaba con sus palabras inventadas. una vez fui a alemania y se sentía bien feo no entender nada de lo que nadie hablaba y es algo que casi nunca siento porque soy bien políglota y así, pero no hablo alemán ni idiomas inventados como éste. consideré estar drogada, consideré que todos los demás lo estuvieran. se me ocurrió intentar hablar para ver si yo también podía hablar ese idioma o si me contestaban en mi idioma o en el suyo. preguntaré la hora, el nombre de la calle, pensé. intenté hablar y no pude hacerlo. como cuando se te sube el muerto y no te puedes mover, se me trepó el muerto al lenguaje y no podía hablar. podía moverme, pero no hablar. no podía abrir la boca. de hecho mi cuerpo no estaba haciendo ningún intento por comunicar nada. mi cerebro ordenaba: mueve las manos, tócate la cara, y todo bien. pero cuando mi cerebro ordenaba que dijera algo, que abriera la boca, era como si mi cuerpo se sordeara, como si no hubiese notado ese comando. no pasaba nada. ya todo me estaba dando vueltas. ya no sabía si era yo la que estaba inventando mi lenguaje, si eran los demás los que no iban a poder comprender esas palabras que yo estaba pensando, la manera en la que estaba pensando. que tal si el idioma falso era el mío, que tal si me acababa de dar cuenta de que el balbuceo era de hecho un idioma legítimo y el español que yo estaba pensando había sido mi imaginación toda mi vida. eso explicaría muchas cosas. las miradas raras, los malentendidos, todas las veces que alguien llegó tarde a una cita conmigo, había sido yo la que no se había dado a entender. me quería morir. tal vez sí morí un poco. cerré los ojos y al abrirlos todo había vuelto a la normalidad. la gente le decía gracias al chofer. la señora seguía teniendo la voz rara. mis manos, sobre mi regazo, temblaban. ya nada más quiero llegar a casa, pensé.




6 de abril de 2016

nancy

para contar esta historia debo dar un poco de contexto: en el verano del 2015 me pasó algo muy malo. mi existencia iba bien, estaba viviendo en una ciudad que adoro con gente que adoro, tenía un buen novio, un trbaajo decente y bien pagado y de hecho estaba esperando una bonificación muy bonita para ese fin de año. no había nada especialmente malo conmigo además de esa pequeña insatisfacción adherente a la vida que todos sentimos. un día, comencé a  sentirme mal. me dolía la cabeza, dejé de comer, like, literal literal me saltaba mis comidas porque me daba flojera o se me olvidaba que tenía de comer, me sentía desganada, dormía muchísimo y dejé de bañarme. otro día en la mañana llamé al trabajo para avisar que estaba enferma y que no podía ir. y eso fue todo. no fui ese día, luego tampoco el siguiente, luego era fin de semana, luego no regresé el lunes. en el trabajo me buscaron como locos pero como soy foránea no tengo muchos contactos acá, nadie que me rastree. me desaparecí. fue super sencillo, de hecho. al mismo tiempo, me extrañó mucho de mí misma porque si bien no soy la más responsable, sí soy el tipo de persona que se aparece en el trabajo aunque esté muriendo. 

no sé cómo funcione la depresión, no sé si haya sido eso pues nunca fui al médico pues parte de mi condición era no tener nadita de ganas de levantarme de la cama. de pronto mis cobijas pesaban kilos y no me las podía quitar de encima y luego se volvieron parte de mi piel. también fue muy fácil disimularlo. mi roomie se iba temprano a trabajar y cuando regresaba yo pretendía haber ido al trabajo, al novio lo veía sólo unos días a la semana, los fines, y por un tiempo conseguí convencerlo de que no tenía ganas de salir o estaba enferma o tenía ganas de tener sexo en la cocina, lo cual siempre lo hacía venir a mí. 

después de cuatro semanas me asusté. estaba bajando drásticamente de peso, no estaba nada bien de mi cabeza, estaba pensando cosas que me asustaban, oyendo voces, viéndome a mí misma por la ventana tomando el camión en la calle, todo muy chistoso. además sabía que el dinero no me iba a durar toda la vida, tampoco soy rica como para poder financiar una depresión. 

el día en que sucedió lo que voy a contar yo estaba a punto de volverme loca. tenía muchas ganas de morirme y sabía que si me quedaba sola en casa, lo haría. entonces llamé al novio para decirle que comiéramos juntos. era un día soleado, triste el mundo, triste yo. novio trabajaba por metro chapultepec y fuimos a una fondita para oficinistas y olía a oficinista: perfume barato, sudor y cigarro. me sentía muy mal pero actué normal y sonreí lo más que pude. él regresó al trabajo y yo decidí caminar todo pasea de la reforma, pensé que me haría bien. el paseo de la reforma es muy largo pero tiene una vista muy bonita. me gustó ver a los desempleados sentados en las bancas, a los trabajadores amontonados en los camiones, a los ciclistas, me gustó ver el tráfico, ver todo eso y me gustó pensar que yo no estaba siendo parte de nada de eso. me detuve en un semáforo en rojo para cruzar la calle y un tipo alto se detiene a mi lado. ¿estás bien?, me preguntó. ¿qué?, le dije, que si estás bien, te ves enojada, me dijo. sonreí y le dije que estaba bien. sonríes muy bonito, deberías hacerlo más, me dijo. me reí, dije gracias, y seguí caminando. dos cuadras después me alcanzó. caminas muy rápido, me tardé en alcanzarte, me dijo sonriendo. lo miré: era alto, moreno, calvo, vestía un traje muy elegante y tenía acento extranjero. me llamo luis, se presentó. me llamo maría, mentí. ¿para dónde vas, maría? hacia la alameda, ah yo voy aquí adelante, vivo cerca, ¿puedo caminar contigo, maría? está bien, dije. comenzó a hacer y responder preguntas: trabajaba en la embajada americana, vivía solo sobre esa misma avenida, le gustaba bailar, le encantaba el d.f. aunque sólo habíaâ visto la parte bonita porque en el trabajo no lo dejaban salir de esa área, su edificio tenía alberca y gimnasio, me lo presumió mucho. yo inventé que era maestra y que venía del trabajo y que era más joven de lo que en realidad soy (siempre me creen). aquí vivo yo, me dijo. estábamos frente a un edificio de lujo, de esos que parecen hoteles y tienen guardias a la entrada y muchísimos pisos y seguro un penthouse. ¿quieres subir? me preguntó, te muestro la alberca y el gym, y la vista, que es muy bonita. 

lo consideré. más contexto: tengo un fetiche super raro con el interior de las casas ajenas. siempre que tengo la oportunidad me asomo al interior de las casas, lo cual es muy grosero, lo sé, pero no puedo evitarlo. si tuviera un superpoder, me gustaría ser invisible para poder meterme a las casas de las personas y verlas estar ahí, verlas mirar la tele, lavar sus platos, dormir. toda mi vida había querido ver el interior de uno de esos edificios de lujo, imaginarme a la gente que ahí vive, sus rutinas. entonces mis opciones eran: entrar con luis el desconocido que tal vez fuera un asesino en serie, demente violador, y correr el riesgo de que me matara, lo cual estaba bien porque de todos modos yo estaba queriendo morirme un chingo ese día, right? o entrar y que me violara o hiciera algo malo sin matarme y pues podía bajar y avisar a los guardias. a mi parecer, it was a win-win situation. claro! subamos, le dije.

en el elevador yo le iba platicando de las montañas que había en mi ciudad natal. llegamos al piso de la alberca: hermosa, había un jardincito con sillas y mesas y plantas de verdad para que la gente se sentara a leer, había un sauna y un gimnasio y un spa. cuando vengas a visitarme te puedes quedar todo el tiempo que quieras, me dijo luis el desconocido. me hubiera gustado la idea de haber estado en un mejor estado de ánimo. vamos a la azotea, le dije. subimos. la azotea estaba sola, podía ver toda la ciudad. el bosque de chapultepec, paseo de la reforma. las personas hormiga. la ciudad hormiga. ¿me sentiría igual de mal si estuviera viviendo ahí, así? me pregunté a mí misma. 

¿te sentirías igual de mal si vivieras así?, me preguntó luis.

lo miré. estaba al borde del edificio, sobre una cornisa. de pie, brazos extendidos, ojos cerrados. el viento soplaba suave, todo muy bonito.

no sé si saltó o sólo quería asustarme. me fui. salí sola del edificio. caminé hasta la alameda y tomé el metro a casa. el metro olía a metro: sudor, carne y muerte.

14 de febrero de 2016

post del 14 de febrero


duda sobre el funcionamiento del llanto

pregunta: ¿qué piensan mientras lloran? ¿piensan? ¿reflexionan? ¿o ninguna de las anteriores y mejor se concentran en sus gemidos, lágrimas y berridos? supongo que tiene mucho que ver con la razón con la que estemos llorando, pero aún así, deben de tener algún patrón. no tengo idea de cómo funcione el llanto, es decir, no sé qué reacciones químicas o respuestas neurológicas tengan lugar cuando uno llora y no tengo ninguna base psicológica para decir lo siguiente, pero supongo que lo ideal sería que mientras lloramos, pensáramos en el problema que nos está ocasionando tal cosa y pudiéramos, si no resolverlo, por lo menos comprenderlo. repasarlo. yo no hago eso. mientras lloro, pienso en mi problema y lo hago más grande. comienzo a imaginar consecuencias catastróficas que me hacen llorar más, entonces ya no lloro por la razón original, lloro por cosas que ni siquiera son reales o que no han pasado todavía. cuando era pequeña, me imaginaba cosas bien tristes para causarme llanto (papás muertos, mordidas de perros, burlas de compañeritos, etc.) de hecho, ahora estoy dudando que todo lo que me ponía triste en mi niñez fuera siquiera real. el caso es que se me da el fatalismo y ahora no me es nada práctico ni productivo (nota mental: tal vez pueda serlo si lo aprovecho de la manera adecuada). por esta razón, ahora que estaba llorando y que no podía dejar de hacerlo, decidí parar y hacer otra cosa, aunque fuera escribir al respecto. ahora estoy tranquila y ya no estoy pensando en la razón por la que lloraba, o al menos no de la manera fatalista en la que lo estaba haciendo hace rato. ahora estoy tratando de organizar mis ideas porque tengo una historia que contar.


detente, sombra

he llorado en muchos lugares públicos. a saber: un carls jr, la calle morelos, parques, paradas de camión, estaciones de metro, en el camión, siempre lloro en el camión, es mi lugar favorito para llorar. pero nunca, nunca había llorado en un taxi. supongo porque no es un lugar realmente público, y el contacto con el conductor es mucho más cercano y sí me daba mucha pena que me viera llorar y me daba miedo que me preguntara algo. puedo ser vulnerable en un espacio abierto lleno de extraños sin ningún problema, pero no puedo serlo estando una persona ahí cerca. 

hoy comencé a llorar en el taxi. la verdad, pensé que me iba a aguantar hasta la casa pero no pude. el taxista me preguntó a dónde, le dije que a eje 5 y él notó mi lagrimeo pero no dijo nada. con el mismo tono neutral me preguntó que si quería irme por las torres o tlalpan. le di indicaciones ya moqueando y él, prudentemente, lo ignoró. no intentó hacerme plática en el camino, respetando mis mocos, lágrimas y mi hipo. cuando llegué a mi destino y me iba a bajar, me cobró 10 pesos menos de lo que marcaba el taxímetro. 


no eras tú lo que yo quería

siempre he pensado que no está del todo mal dejar de querer a alguien. la gente se deja de querer todo el tiempo por distintas razones y hay que aceptarlas, la gente no te puede querer sólo porque tú los quieres. de todas formas, duele un chingo. la tristeza de un corazón roto es tal que se vuelve incluso física. conozco a una persona que cada vez que le rompen el corazón, se enferma. en una ocasión hasta desarrolló un tumor en los ovarios.  yo he tenido que aceptar derrotas. muchas veces me han dicho: no eras tú lo que yo quería. yo lo he dicho, también, y también es una derrota: perdemos cada vez que nos equivocamos. 

entiendo que una relación de pareja requiere paciencia, respeto y negociación. sé que hay que aprender a ceder algunas cosas y exigir otras. aceptar defectos y reconocer virtudes. pero es cierto lo que dice marshall ericksen en how i met your mother: si es la persona correcta, todo eso es fácil. quiero dar a entender que si voy a buscarle es porque quiero verle y si le hablo es porque quiero hablarle. le quiero ofrecer mis desvelos y compañía porque sí, porque quiero. pero no puedo no pensar en mí cuando te digo que te amo. no soy tan madura todavía. no me puedo quedar aquí si tengo la certeza de que no vas a venir. 

hasta qué punto dejamos de preguntarnos si estamos con la persona correcta o no. cuándo dejamos de querer huir. qué hay que hacer para preferir estar con alguien, más que querer estar solos. todas las anteriores eran preguntas, olvidé poner los signos de interrogación.

26 de noviembre de 2015

edison (metrorrey línea 2)




cuando estaba en cuarto año de primaria había un niño que se llamaba guillermo que iba en mi salón y que me pidió que fuera su novia. estaba guapo, o al menos eso decía mi mamá. recuerdo que siempre iba bien peinado y con el uniforme bien planchado, era delgado y usaba un reloj noventero de esos gruesos de plástico que estaban de moda en áquel entonces. su papá era maestro de educación física en otra escuela y tenía una hermana menor, que era compañera de clase de mi hermana. de hecho, recuerdo que guillermo era tan guapillo que era perseguido por las de sexto, por las guapillas de sexto. era buena onda. nos caíamos muy binen y recuerdo que me gustaba mucho platicar y jugar con él y cuando me dijo que le gustaba y que quería que fuera su novia me sentí halagada, claro, intrigada, porque era la primera vez en mi vida que alguien expresaba ese tipo de atracción hacia mi persona, pero recuerdo que yo no sentía ese tipo de atracción hacia él. era bien divertido estar con él y todo pero yo no lo quería de novio. no me gustaba. no me causaba repulsión, tampoco, pero no estaba enamorada. creo que era muy chiquita para andar con cosas así. me exigió una respuesta y yo le dije que tenía que pedirle permiso a mi mamá. esa tarde le pregunté a mi mamá: puedo tener novio? no puedes, me dijo mi mamá. dice mi mamá que no puedo tener novio, le dije a guillermo. y esa fue la primera vez que le rompí el corazón a alguien.

mi relación con mi mamá en aquel entonces era tan simple. hubiera hecho lo que fuera para estuviera contenta y me quisiera y era sencillo porque lo único que tenía que hacer era sacar buenas calificaciones y tratar de no pelearme con magda y hacerle caso. todo se ha vuelto tan complicado ahora. aunque todavía haría lo que fuese para que esté contenta y me quiera, la verdad es que no quiero hacer lo que ella quiere que haga y ella no quiere que haga lo que hago y yo la verdad ni sé qué es lo que quiero hacer. por ejemplo, por qué no querría ella que me tatuara si no le estoy haciendo mal a nadie y no me parece una cosa tan horrible, sinceramente. todo lo demás lo entiendo: las drogas, el alcohol. ya no le pido permiso para nada. dejé de hacerlo un día que leyó mi diario. todavía tengo diarios y tal vez todavía aproveche cada vez que viene para leerlos pero nuestra relación es distinta ahora y no sé muy bien desde qué perspectiva lea las cosas que escribo. no sé si se las crea. también creo que ahora no tiene tantas expectativas de mí. me mata que la gente tenga expectativas de mí. no puedo con esa presión, por eso me he hecho experta en decepcionar y luego pasar desapercibida. está muy mal, lo sé, pero es lo que hago, why don't you kill me. 

quisiera que las cosas siguieran siendo sencillas. quisiera que cuando me encontrara en un dilema o una encricijada o en un problema, lo único que tuviera que hacer fuera acudir a mi mamá para que me dijera qué hacer. pero es más difícil ahora porque ya no quiero hacer lo que ella me dice que haga y en el fondo lo único que quiero es querer hacer lo que ella quiere que yo haga o que ella quisiera que yo hiciera lo que yo quiero hacer o ya mínimo saber qué hacer. pero no, nada. tengo que decidir todo yo sola y no sólo yo tengo que vivir con estas deicsiones (creo que eso lo puedo manejar) sino que también ella y todos los demás tienen que vivir con ellas también.

a veces no quiero que me diga nada. no quiero que nadie me diga nada, nada más que me abracen o una palmadita en la espalda y tan tan. 

busqué a guillermo en facebook y es médico y es muy guapo. 


7 de octubre de 2015

la obrera





hay canciones, lugares, frases de libros, capítulos de series de televisión que me recuerdan lo triste que estuve algunas veces. me acuerdo y no puedo creerlo. no es justo comparar tristezas. miro la mía, un poco lejana ya pero tan mía como siempre, la abrazo y pienso que tal vez sea lo único que en realidad es mío mío. lo único que tengo. y ya.





2 de octubre de 2015

san juan de letrán








el otro día caminé de mi casa a la alameda central. sí, estoy presumiendo. me senté en una banca a leer y a los pocos minutos se me acercó un vagabundo borrachito de esos que bundan por todos lados.  era un señor canoso de unos 60 años, decadente pero fuerte, lúcido pero pedo. me dijo "disculpe señorita, no he comido en tres días, con lo que me pueda ayudar" le di tres pesos que era lo que traía. me dice"con todo respeto, yo soy un hombre estudiado, estudié sociología y una maestría en la ibero". no me sorprendió, a todos los hombres les gusta pavonearse así cuando andan tomados. "¿qué está leyendo? si no le molesta, le puedo platicar un poco del tema, yo sé, soy sociólogo, ahí dónde me ve". le dije que se sentara  y que me hablara de libros y cultura. elena poniatowska, comenzó (no sé por qué si no era lo que yo estaba leyendo pero se acordó), qué mujer, hace poco recibió un premio que fue entregado por el presidente y ni siquiera volteó a ver al putito ese, porque es puto, aunque, bueno, cada quién puede hacer con su culo lo que se le venga en gana. sus palabras. estuve de acuerdo. esa mujer es hermosa, me dijo, yo la conocí, he conodico a muchas mujeres muy inteligentes en mi vida, a muchas mujeres en general. viví en tijuana por un tiempo y había cada mujer, eran putas, pero yo soy un caballero, yo les pagaba, ¿le molesta si me echo un farolazo?, para nada, le dije. gracias, se nota que usted es una persona de amplio criterio, continuó; también he estado con putitos, pero no como el presidente, putos de los buenos, sabrosos, dijo. 

todo lo que está pasando es culpa del gobierno. yo trabajaba hace años en la policía federal. había mucha corrupción. yo pude haber sido influyente, rico, pero tenía moral y me pusieron una putiza por no querer colaborar. aunque yo también le puse una putiza a otros bien corruptos, pero una putiza de a de veras, no mamadas. si yo les hubiera seguido el juego ahorita estaría en cancún en la playa con dos viejas una de este lado y otra del otro. es terrible lo que le pasa a este país. ¿le molesta si me echo otro poquito de mi tonayá? dicen que mata las neuronas pero yo no he podido matar las mías. tengo muy buena salud, yo era campeón en judo, mire, tóqueme.
le creo, señor.
cuando yo era joven practibaba judo y era muy fuerte. también le puse muchas putizas a muchos pendejos. me topo mucha gente pendeja por aquí. algunos, como usted, son inteligentes pero la mayoría son pendejos, como el putito del presidente. cuando yo era joven. vine de hidalgo a estudiar acá, mis papás me pagaban los estudios. iba a la voca 5 que está por aquí y fue donde empezó todo lo del movimiento estudiantil, ¿usted que sabe del movimiento estudiantil del 68?
lo que he leído en los libros.
sí, usted es muy joven. yo sí estuve cuando comenzó el movimiento estudiantil
¿y de qué se acuerda?
pues todo comenzó en la vocacional. los del poli eran los rudos, los gallos (aquí utilizó una palabra para referirse a ellos pero no recuero cuál era pero me explicó que eran los malotes). los de la unam eran más como niños bien que le pagaban sus estudios. nos poníamos unas putizas, pero de las buenas, no mamadas. un día se metió la policía, el pedo fue que se metieron a la escuela, y de ahí estalló todo. luego empezamos a hacer marchas y hacíamos nuestras bombas molotov. agarras una botella, le pones gasolina, nosotros nos robábamos la gasolina de los camiones, secuestrábamos camiones, ¿le importa si me echo otro farolazo?
pero poquito, señor, para que me cuente.
sí, usted me para cuando ya no quiera escucharme. entonces le ponías un trapo y luego lo prendías y se la aventabas a los putos policías. luego un día estábamos esperando a los policías con nuestras bombas y nuestros palos. y llegó el ejército. empezaron a repartir putazos por igual. yo estuve en lecumberri. nos agarraron. nos metieron en una celdita con tres literas y éramos tres en cada litera. y en el suelo. yo estaba con los criminales, gente que mató gente, también con los líderes del movimiento, conocí a cabeza de vaca. los conocí a todos. y no tuve miedo. estaba feliz. un chavo salió porque dijo que no era estudiante. nos preguntaban: ¿eres estudiante? no ¿eres estudiante? todos decían que no para que los dejaran salir pero a mí me preguntaron y les dije que sí. a huevo. entonces este chavo salió y le di el número de la casa de monjitas en donde me estaba quedando y ellas le hablaron de mis papás. vinieron desde hidalgo a buscarme y cuando llegaron le dijeron que estaba muerto y mi mamá se desmayó y todavía hasta hoy me lo recrimina: por tu culpa me demsayé. y bueno, sí, está feo que te digan que tu hijo está muerto. pero luego salí. yo pude haber sido rico. tener una casa en nueva york. pero no me arrepiento de nada, todos mis hijos son prefesionales, todos son personas íntegras.
se tomó otro trago.
yo fui maestro en la ibero. si la viera leyendo eso que está leyendo la sentaría hasta el frente y le pondría un cinco. pero como es muy guapa, le pondría ocho.
ah no, señor, le dije, no me suba la calificación nomás porque sí.
se rió.
muy bien contestado. señorita. entonces le pondría cinco.







 

24 de septiembre de 2015

parálisis del sueño


I.

la otra noche estaba dormida y como que medio desperté pero no me podía mover. ya se me había subido el muerto antes, no me era completamente extraño, pero esta vez también estaba soñando, creo. mientras estaba ahí sin poder moverme, vi de reojo una figura negra, alta y delgada, como una sombra, que estaba a la puerta de mi cuarto. se acercó a mí, puso su mano en mi cuello y comenzó a ahorcarme. en ese momento pude hacer un sólo movimiento con mi brazo y lo extendí para ahorcarlo(a) también. mi mano quedó apretando fuerte su cuello, pero luego era como si su brazo fuera el mío y cada vez que yo apretaba me apretaba más a mí. es decir, me estaba ahorcando a mí misma. no sé, era raro. llegó un momento en el que me desmayé y, supongo, fue el momento en el que me desperté, respirando con dificultad, jadeando y con la sensación de que recién me hubieran quitado de encima un peso muy grande.





II.

dos noches después  volví a paralizarme. en esta ocasión, recuerdo que estaba soñando aunque no recuerdo qué, y de repente desperté sin poder moverme. esta vez, vi a una persona sentada sobre los libros que tengo apilados en el suelo de mi cuarto. sólo podía verle las piernas ya que yo no podía mover la cabeza. era una mujer joven, una muchacha, era yo. eran mis piernas. traía una falda o un vestido. en cuanto se dio cuenta de que estaba despierta, se levantó y sin que yo pudiera verle la cara, se acercó a mi oído y me dijo con mi voz: "tranquila, no te agites". entonces me pude mover.



III. 


Septiembre 25. D me dejó en metro Zapata y yo estaba decidida a ir a trabajar pero una familiar angustia insoportable me impidió tomar el autobús y en cuanto estuve en la parada supe que iba a regresar a casa y lo hice. Regresé caminando, unas 40 cuadras. No se va a entender mucho, ni yo misma lo entiendo y puede que sea mas bien mera flojera pero mis cobijas ejercen un magnetismo sobre mí que no puedo controlar. Más que eso, es el terror que me da enfrentarme al día de repente. Una aversión bien rara. Y es una chiflazón, porque estoy segura de que nadie sale gustoso de su casa a horas tan tempranas para enfrentar el mundo y sin embargo lo hacen, y yo generalmente lo hago pero hoy no pude. HOY NO PUDE.

Estuve todo el día en casa, sola.

Están haciendo unas reparaciones en la avenida y hay un ruido infernal de máquinas. Intenté leer y ver televisión pero eso sólo me produjo un fuerte dolor de cabeza. Como a eso del mediodía me asomé a la ventana y vi en la esquina contraria a mi edificio una persona esperando cruzar la calle que se parecía mucho a mí, el mismo corte de pelo y complexión. Se para igual que yo, pensé. A las cinco de la tarde decidí ir a la librería porque no confío en mí cuando tengo dolor de cabeza y no quería estar sola. De regreso me tocó esperar para cruzar la calle en la esquina contraria a mi edificio y miré desde ahí a mi ventana y pude verme observándome desde ella.





12 de agosto de 2015

la magdalena contreras





hoy desperté a las 6:30 a prender el boiler y me volví a dormir 29 minutos. desperté otra vez a las 6:59 y me sentí descansada y reparada e inmediatamente recordé que estaba un poco triste y me sentí como cuando a los 19 me peleaba horrible con mi entonces novio y lloraba mucho y me iba a dormir sintiéndome muy mal y despertaba al día siguiente sintiéndome descansada y reparada y experimentaba una sensación de plenitud como por tres minutos hasta que recordaba que me había peleado con el novio. eso sucedió esta mañana; sin embargo, ya no tengo 19 años y ahora soy lo suficientemente madura (?) como para decidir estar bien y tratar de mantener esa efímera felicidad que viene al despertar (que es cómo, sigo explicando, una amnesia selectiva y momentánea, creo que todos lo experimentamos, es como si tu cerebro todavía no se diera cuenta de que estás vivo y que todo es horrible. es lindo), entonces me levanté, me di un baño caliente (estaba fresco), me di el lujo de elegir mi ropa y hasta me preparé un huevo de desayunar, arreglé mi lonche (una dona y una sincronizada). salí temprano de casa y me dirigí hacie el metro, camino al metro un indigente me dijo preciosa. miré a la gente. mi nuevo hobbie es observar sobre todo a las mujeres. me gusta ver cómo van arregladas, su outfit, su maquillaje, su peinado, y me gusta imaginar cuánto tiempo se tardaron en arreglarse y qué tanto esfuerzo invirtieron y siempre trato de memorizar los detalles que me gustan para copiarlos luego en mi persona. esta mañana todas se veían muy guapas, no recuerdo ningún detalle en particular que me haya gustado en alguna. salí del metro para tomar el autobús que me deja en el trabajo e iba llenísimo y tuve que ir de pie todo el trayecto. estuve escuchando a una señora viejita que le contaba a otra señora viejita sobre su hijo. la primera señora era de esas señoras que no paran de hablar y cuentan detalles ridículos e innecesarios que sólo a ellas les parecen graciosos y la segunda señora era de esas señoras que nunca dicen nada y su rol en la conversación era escuchar a la primera señora y asentir con intensidad de vez en cuando. cuando la segunda señora quería aportar algo, la primera señora la callaba groseramente continuando con otro detalle innecesario de su historia. es lo que yo llamo "atropello conversacional". eso lo acabo de inventar pero se me hace un excelente término porque yo lo sufro todo el estúpido tiempo porque yo soy comúnmente como la segunda señora en la mayoría de las conversaciones. no entiendo por qué las personas tienen la idea de que no tengo nada interesante o importante que aportar a una conversación, es como si tuvieran el espantoso presentimiento de que voy a decir algo idiota, y probablemente sea cierto, pero deberían dejarme decirlo como quiera. amo hacer el ridículo. en fin, la historia de la señora se trataba de su hijo, de cómo su hijo, cuando estaba en la prepa, era sonsacado por sus compañeros para salirse de clases e irse a fumar y a hacer cosas malas pero él nunca les hizo caso y una vez la orientadora le mandó a llamar a la señora y la señora le dijo a su hijo "¿qué chingados hiciste?" (sus palabras) y la orientadora le dijo hable con él es un buen chico pero hay muchas tentaciones y muchas muchachas malas (palabras de la señora también) y ella habló con su hijo y ahora su hijo ya tiene 28 años y está casado y terminó la prepa y tiene un puesto de compus en pericoapa y es un buen hombre y le llama todos los días y la señora le dice "¿por qué quieres hablar con una viejita?" y su hijo le dice "pero usté no está viejita, amá". ahora, si me lo preguntan, estoy completamente segura de que la señora estaba exagerando y su hijo no es tan bueno, pero yo qué voy a saber. llegué al trabajo a tiempo y me senté en mi lugar frente a la ventana que da al patio y como a las 11 de la mañana empezó a hacer aire y parecía una mañana de verano en invierno en monterrey, cuando hace mucho sol pero el aire está muy frío y me puse nostálgica, homesick. me puse sobre todo triste. ya estaba triste pero se me había olvidado (tiempo perro). salí a las dos de la tarde y fui a tomar el camión de regreso y se tardó 10 minutos en pasar y esta vez iba sentaba y me quedé dormida un rato y desperté cuando llegamos a la estación del metro. esperé el metro, no iba muy llevo, me bajé en coyoacán, eran las 3 de la tarde, todos los oficinistas estaban en su hora de comida y salían de las oficinas cual estampida animal, fumando y contando chistes idiotas. me dio asco el olor a oficinista: colonia barata revuelta con cigarro. me metí a un centro comercial. cuando me siento nostálgica y extraño monterrey, voy a un centro comercial y se me pasa. me paseé por las tiendas, me probé ropa pero no compré nada. pensé en comer en mcdonals pero tampoco lo hice. pensé en entrar a la librería pero no había ninguna. me la pasé caminando como poseída, como automáticamente sin pensar nada, con la mente en blanco. cuando salí, como a las 4:30, estaba lloviendo. la gente se amontonaba en la puerta de salida, yo lo hubiera hecho también pero traía vuelo de la caminata así que me mojé un poco antes de volver a entrar al metro y dirigirme a mi casa. ya en casa decidí que tenía hambre y llegué a comprar sushi para llevar y comer en mi cuarto viendo netflix debajo de mis sábanas. cuando llegué al departamento, noté que había un pedazo de milanesa y pasta así que comí un pedazo de milanesa, pasta, un rollo claifornia y una sopa ramen viendo netflix debajo de mis cobijas. todo esto como poseída, sin dar chance al cebrebro de que se diera cuenta de que era demasiada comida. cuando terminé, quise dormir un poco pero no pude. me detuve en seco. sentí como si hubiera estado llorando mucho pero no había derramado ni una sola lágrima. pero sentía que sí, sentía el hipo post llanto, los ojos hinchados, el cansancio. estuve en tumblr hasta las 9 y ahora son las 10 y llovió y me fumé un cigarro a las 8:35 pero me hizo sentir muy mal. me voy a dormir ya. 







25 de julio de 2015

san pedro de los pinos

 


Una noche, mientras estaba dormido, dijo que iban a venir a preguntarme si me quería casar con él, le pregunté que quiénes y me dijo que los que estaban aquí. Obviamente aquí no había nadie.


“Duérmete”, le dije, “Ya estoy dormido” me contestó.






23 de junio de 2015

bigmouth






I. mamá.


cuando mi mamá se jubiló nosotros, sus hijos, ya estábamos en la facultad. sin hijos que cuidar y sin estudiantes que educar y sin padres de familia que soportar, mamá se dedicó a sí misma. recuerdo una vez que hubo una conferencia de una feminista, no recuerdo quién y no recuerdo el tema, en la facultad de filosofía y letras (donde yo estudiaba en aquel entonces) mamá lo vio en el periódico y decidió asistir. yo tenía esa hora libre y acordamos ir juntas. me sentí contentísima, como cuando tus papás van a verte al festival de la escuela, pero también recuerdo sentirme muy orgullosa de ella porque hasta ese año, mamá se había dedicado a trabajar para sus estudiantes y a cuidar a su familia, lo cual me parecía perfecto pues me encantaba que hubiera quién me hiciera de comer todos los días y quién lavara mi ropa y los trastes. si embargo, nunca la vi hacer algo para ella, algo que ella disfrutara, algo que no fuera su obligación; y hasta ese momento me di cuenta de que no tenía idea de quién era mi mamá, no sabía cuáles eran sus intereses o pasatiempos o pasiones. la había tratado como mamá toda mi vida, pero nunca había sido una persona. yo estaba sorprendida. después de eso todo el proceso se trató de ir descubriendo a mi mamá poco a poquito. tal vez, incluso, ella misma se estaba descubriendo también, o algo así. 

cuando estaba chiquita nunca quise ser como mamá. me encantaba lo que hacía pero jamás dije quiero ser mamá y maestra y vivir así. de hecho yo no quería ser maestra en lo absoluto. y todavía no quiero ser mamá. pero ahora veo a mi mamá y quiero ser exactamente como ella cuando tenga su edad: contenta, plena, tal vez con algunos remordimientos pero con todos sus objetivos completados, ya no tiene que hacerle de comer a nadie ni ir a dejar a nadie a la escuela ni nada, es profesionalmente exitosa, si quiere se mete a estudiar belleza y si se le pega la gana se va de viaje a la playa o al d.f., económicamente estable, lista, independiente, guapísima y con estilo. o sea mi mamá es meryl streep, hagan de cuenta. 

tal vez todavía no sé quién quiero ser ahorita pero quiero ser como mi mamá a los 50.








II. papá.


todos queremos hacer de nuestros abuelos los portadores de la verdad absoluta, sabios místicos. mi experiencia con mis abuelos no fue exactamente esa. todos mis abuelos fueron increíbles, los mejores, pero nunca se sentaron conmigo a darme lecciones ni a guiarme por la vida ni fueron cómplices de mis travesuras, pero eso fue porque tenían un chorro de nietos, like, muchos muchos nietos y no podían darnos atención individual a cada uno. nosotros, los nietos, teníamos que ser más listos y aprender todo lo que pudiéramos de ellos.

mi abuelito esteban fue así. aprendí muchas cosas de él. él me enseñó a contar moneditas y dar y pedir el cambio correcto cuando compraba cosas y a él le aprendí la perseverancia y el valor del trabajo (los alvarado son bien workoholic). una vez en la vida mi abuelito esteban se sentó conmigo y me dijo muy serio y en tono solemne una lección de vida: los hijos siempre deben ser mejores que los papás. nunca se me va a olvidar. yo tenía como nueve años y me asusté muchísimo porque entonces mi papá representaba un reto muy grande. 

papá es inteligente, listo, trabajador. y es, like, importante. papá es un hombre importante. y ha hecho mucho por la sociedad y hay veces que la gente nos detiene en la calle y nos felicita porque papá es un hombre ejemplar. podría, pero no voy a presumir por qué. el caso es que yo tenía que ser o hacer más que eso y todo eso es mucho para una niña de nueve años y por supuesto lo único que pude hacer fue abrumarme y atemorizarme. papá era mi héroe. él me formó. yo era él.

después me di cuenta de que no era perfecto, no es un héroe. no es ejemplar, pero es algo mucho mejor. era humano, podía ser mi amigo. era como yo, imperfecto. y fue algo que se sintió muy bien porque entonces yo tampoco tenía que ser perfecta (y vaya que me lo tomé en serio). y no, no tengo que ser mejor que él. supongo que ni siquiera estamos compitiendo, supongo que podemos ser personas que se quieren y ya.

y ahora somos eso. somos iguales.





III. 

esto es culpa de mis papás. el hecho de que no puedo expresarme honestamente y que tenga que ser una cínica la mayor parte del tiempo, sí, es su culpa. el que tenga pésimo manejo de mis emociones, bueno, eso puede que no lo haya aprendido muy bien en el kinder y si quieren culpamos al sistema educativo y a algunos novios, pero no. creo que soy yo. la que está mal soy yo.

sin embargo, mi capacidad de admitir mis propios errores y defectos, eso también es culpa de mis papás. y aquí sí me voy a adjudicar también un poco de crédito. claro que con esto viene la habilidad de tratar de corregir. corregir.

mi vida es un borrador, un ensayo. un día voy a ser mejor. pero todavía no espérenme tantito.







18 de marzo de 2015

carta de amor a peña nieto





vivir en esta ciudad significa dos cosas: que las manos te huelan siempre a chicharrón y estar cerca de las puertas del infierno, las cuales, como ya establecimos, se encuentran en garibaldi. a lo mejor en realidad las puertas del infierno están en mis entrañas y por eso los cólicos mortales. 

tengo muchos comentarios que hacer pero no quiero decir nada triste que pueda arruinarnos la velada. ayer me fui a dormir pensando cosas no muy claras. 

el otro día estaba en una fiesta y una chica me estaba mostrando fotos de su gatito y yo fingía estar interesada (no me gustan mucho los gatos). pensé entonces que no hay nada más importante que el amor. el amor de la chica a sus gatos, el amor que le tienes a tu país, a tu equipo de fútbol, a tu familia o a las drogas.

cuando tenía doce años mi mamá, rendida ante la duda, me dijo que dios no existía tal y como lo pintaba la iglesia y que podía ser lo que yo quisiera. a los diecinueve mi guía espiritual me dijo que yo era dios y que nada podía lastimarme. pero me lastimaron, morí y resucité al tercer día. 

dios no existe. me gusta, sin embargo, cuando algunas personas se persignan (algunas). me parece lindo y siento entonces que esas personas están protegidas de todo, supongo que es la idea. también me agrada cuando la gente se reúne a rezar, el murmullo me calma. mi familia es católica, no conozco mucho de ninguna otra religión. mi familia es católica pero dios no existe. lo maté yo a los veinte, por mamón.

mi próxima víctima serás tú. te he estado observando y concluí que lo estás haciendo todo mal, eres un inútil. te voy a enterrar en el parque niños héroes. los patitos te comerán los ojos. 

ni siquiera sé si hay patos en ese parque y si hay, estoy casi segura de que los patos no comen ojos.



21 de noviembre de 2014

revolución



I.

no mames. les juro que acabo de abrir el grifo del agua y salió sangre. ya estoy alucinando o es una metáfora de algo. pudo haber sido tang. pero por qué sale tang de la tubería. estoy sobria y lúcida, o eso pensaba.





II.

si bien es cierto que siento la tristeza como mi estado natural y, por cierto, el más provechoso, también es verdad que hay situaciones en las que no se puede hacer mucho con ella. la tristeza es comodidad, serenidad de las cosas, resignación. no es como el miedo, no es violento, no te mueve a hacer nada. no es como el enojo.

yo nunca me enojo. cuando algo malo pasa o cuando alguien me hace algo malo, me salto el enojo y paso directo a la tristeza. 

estos son pedazos de algo que estoy intentando decir pero que no puedo.






III.

la estación revolución ha estado cerrada durante mucho tiempo ya. la línea 2 pasa de hidalgo directo a normal.






IV.

me preguntó que cuál país me había gustado más y le dije que méxico. se rió. me gustó su risa. es que hay varios méxicos dentro de méxico.






29 de octubre de 2014

san lázaro




una vez hice una fiesta de dos días con desconocidos. el piso terminó pastoso y me quedaron moretones en los brazos. la mañana siguiente lo único que podía escuchar era ese disco tristísimo de bon iver. una vez fui al cine al ciclo de cine francés con M y con A. me parece que desde que éramos pequeños no vamos muy seguido al cine los tres juntos. vimos una película de xavier dolan. una vez fui con mi mamá y vimos la de beginners a petición mía y yo tenía el corazón roto y lloré y fue una época en la que cada vez que se me rompía el corazón alguien tenía que ir conmigo al cine o yo iba sola. fui mucho al cine ese año.

cuando era estudiante y no tenía trabajo ni amigos, me pasaba las tardes leyendo y viendo películas y escuchando música. ahora leo menos porque según yo tengo menos tiempo y veo películas como mero entretenimiento, con el único propósito de quedarme dormida después de. mi vida se ha vuelto un poco más triste pero también un poco más divertida, porque todo el tiempo que debí haber estado fuera, conviviendo con gente como mi mamá quería que lo hiciera y no lo hice, lo estoy reponiendo ahora. pero se siente tan solo. el mundo se siente tan solo y tan lleno de todo como un octubre cualquiera, como un noviembre.

tengo ganas de ver un desfile y tomarte del brazo. tengo ganas de un recuerdo cinematográfico. tengo ganas de ver la vida en blanco y negro. tengo ganas de que haga mucho sol y que haga mucho frío y que los rayos se asomen por las ramas de los árboles para calentarme tantito. tengo ganas de que entiendas eso y muchas cosas. quiero cosas más reales, más dolorosas. ya me harté del efecto adormecedor de las drogas, de la fantasía y de los recuerdos y de las cosas que no puedo tocar. quiero más domingos en el cine, más lecturas en la cama, más comidas en la mesa. quiero comer mejor y tener conversaciones más reales. quiero volver a encontrarme or whatever.

24 de septiembre de 2014

villa de cortés




mucho tiempo después de que falleció mi tía juany todavía seguía haciendo planes para invitarla a mi graduación o ir a visitarla los domingos. se me olvidaba su muerte. debe ser porque no la veía todos los días y estaba un poco acostumbrada a su ausencia. me hubiera gustado un chorro que hubiera ido a mi graduación.


cuando falleció naomi fue distinto. su nombre en la lista de asistencia era un recordatorio constante de lo que había pasado y el ánimo en el salón estaba un poco cargado de tristeza, una tristeza que sólo los niños pueden ocasionar. como una energía firme, fuerte, pero melancólica. qué sé yo. mi mamá también fue maestra y en una ocasión un camión atropelló a un alumno suyo. estoy muy muy segura de que nunca la había visto llorar hasta ese día, no porque no lo hiciera sino porque nunca lo hacía delante de mí. mamá es una mujer fuerte.


cuando era pequeña, teníamos un perrito que se llamaba peluche. era gruñón y arisco pero lo queríamos mucho. un día lo atropelló un coche y le rompió la columna y el veterinario dijo que tenía que dormirlo. dormir es un buen eufemismo para morir. creo que esa fue mi primer contacto real con la muerte, la primera vez que se moría alguien realmente cercano. luego falleció mi abuelito y fue triste pero mi cerebro interpretó ambas cosas como algo natural y normal, por lo que no me resultó tan doloroso, supongo. lo que sí me impresionó fue el hecho de las personas y los perritos dejaran de existir un día nada más así. 


nada más así.






todo lo que existe deja de existir un día, nada más así. todo muere.