hola. probablemente vaya a estar escribiendo cosas acá:
https://niniamonstruo.wordpress.com/
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¿por qué? porque los blogs son gratis y puedo sacar todos los que yo quiera. voy a escribir con mayúsculas y prometo un 34% más de edición.
aunque tal vez siga escribiendo aquí cuando esté borracha, no lo sé.
les quiero bye.
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23 de marzo de 2020
6 de febrero de 2020
miguel ángel de quevedo
han sido días buenos
me subí al camión de regreso a casa y enseguida identifiqué el olor a cerveza caliente (uno de mis olores favoritos, perdón). había una chica y un chico que venían tomándose una tecate en los asientos de en medio. 20 años o menos, con sueños y esperanzas or whatever. el chico era un tipo regular, delgado y guapo, usaba gorra y una camiseta con estampado de moda, probablemente comprada en cuidado con el perro or whatever. claro que le inventé una historia: trabaja en el centro, en bolívar, en las tiendas de música. es listo pero desmadroso y holgazán. interesante, pero patán, de seguro. la chica era una diosa egipcia. traía un delineado negro que cortaba, bien marcado. labios pintados de negro, súper gótico. pestañas postizas y pesadas. cabello negro y muy lacio. piel morena y pareja sin daños por el sol. fleco recto. era actriz. la escuché hablando de teatro. venía hablando de david mamet. hablaba de lo que puedes hacer con tu cuerpo en el escenario, de los sentimientos, de la fuerza, de la voz. no sé nada de eso así que sonaba cursi e ingenuo pero estoy segura de que era sólo la señora en mí quien la juzgó de esa manera porque también me dio la impresión de que era verídico y anecdótico y que estaba contando algo que conocía muy bien. no lo dijeron pero supuse que se dirigían al centro porque no se les veía prisa por bajarse. por la manera en que hablaban, también supuse que no eran novios, había interés pero no tensión sexual. no eran sólo amigos, pero eran camaradas. se estaban contando sus historias. hacían ademanes y no hablaban muy fuerte a pesar de estar obviamente alcoholizados. a mitad del camino (mi camino) se movieron de lugar porque les daba el sol de ese lado. se reían. me trajo nostalgia por la juventud que no tuve. yo nunca nunca he tomado alcohol en el transporte público. y ya no podría pero no importa porque ya no quiero.
no te tengo
y ya no podría pero no importa porque ya no quiero.
7 de enero de 2020
metro villa de cortés
nada más voy a decir que cada vez que paso por ahí, se me apachurra el corazón. toda tonta.
13 de diciembre de 2019
random
soy una experta en comentarios random y sentir pena por mí misma al mismo tiempo. por ejemplo: siento que Aaron Paul ha de ser un tipo bien buena onda, no sería mi amigo porque nadie quiere ser mi amigo pero seguro por buen pedo me invitaría a sus fiestas. otro ejemplo: es cierto que soy muy buena planeando y organizando mis clases y que soy muy responsable al respecto, pero es que no tengo hijos, perros, amigos o vida social, me puedo dar tiempo para eso.
últimamente me sucede que estoy viendo sola una serie o escuchando música, bañándome o viendo cosas en twiter, cualquier actividad de ocio en la cual estoy relajada, y de repente me pongo muy triste o muy enojada o me quiero morir. no entiendo por qué. me sucede sólo cuando estoy haciendo algo que no requiera una emoción definida. por ejemplo, no me pasa si estoy dando clases porque ahí estoy concentrada. no me pasa si estoy platicando con alguien o si estoy en una junta, aunque no esté participando activamente. no me pasa cuando estoy leyendo porque eso también requiere concentración y una emoción específica, por lo general. me pasa cuando voy caminando en la calle, en mi pedo, pensando. cuando voy en el camión, cuando estoy sola en la casa. si pasa que me pongo triste, está bien porque es algo que sé manejar. sólo me voy a un rincón a llorar y ya. cuando me enojo, me desespera porque me gusta saber la razón por la cual estoy enojada y así no puedo, me angustia el doble, y tampoco sé contra qué descargar mi ira, porque eso es lo que siento, ira. cuando me quiero morir, es paralizante. querer morirme no es algo nuevo, es un sentimiento conocido, pero que me dé así de la nada, de un momento a otro, es bien raro. no sé qué hacer. me dura poco, no más de una hora, luego me calmo y se pasa.
de vez en cuando las personas me preguntan que por qué estoy triste, que si me siento mal, y no me siento mal ni estoy triste. o lo pienso unos segundos y no sé si me siento mal y luego digo: a lo mejor sí me siento mal y no me había dado cuenta. tengo que caminar de puntitas conmigo misma para no hacerme sentir mal. tratarme con pinzas. y eso es muy cansado. no me siento mal, sólo estoy cansada de ser yo. es todo.
3 de octubre de 2019
dos y tres de octubre
me gusta la palabra palabra
me gusta la palabra bizarro
y la palabra síntoma,
es mi segunda favorita.
me gusta la cara que haces
cuando sospechas de algo
y la palabra sospecha
y la palabra depresión.
me gusta sobre analizar las cosas
como por ejemplo
esta pausa
...
...
.........
..
.
decido creer las anécdotas
porque has tenido la cortesía
de inventarlas para mí
o para el mundo.
es así como decidimos que valemos la pena.
mira:
me voy a poner esotérica porque no tengo nada más con qué explicarte las cosas. siento que tu alma es vieja pero inmadura. allá en el cielo (voltea) hay una nube que te sigue, no es cuestión de espantarla. invítala a salir. llévala al cine y a cenar. cuéntale de la vez que te regañó la maestra. ya le contaste, claro, porque es tu nube. mi nube es otra nube. también me llueve y me llora y le lloro. y así entre niebla nos vamos adivinando. quiero decir, a los otros, pero también a nosotros mismos. quiero pensar que esos holas son adioses y esas son palabras viejas y gastadas.
me siento
sola
me siento sola y me levanto y voy a encontrarme contigo, el fracaso. el posible encuentro en el centro del llanto. ahí donde vas y explotas. en la estatua, a las siete un miércoles de octubre.
tags:
bye contigo,
deixis,
good grammar,
poemas falsos,
tiempo
9 de septiembre de 2019
sola
ya sé que debo ser fuerte, y creo que lo soy. de no ser fuerte no estaría aquí pero sí estoy aquí. ya sé que debo ser fuerte, pero la verdad es que cuando estoy sola me pongo triste. cuando no estoy sola, estoy bien. cuando estoy con los niños, con los compañeros, contigo, estoy bien. contenta, de hecho. cuando mamá me habla, estoy bien. cuando estoy contestando correos del trabajo, estoy bien porque no siento que esté sola. cuando estoy rodeada de muchas personas me pongo nerviosa, pero estoy bien. incluso cuando voy en el metro estoy bien. ya no lloro. estoy bien. pero cuando llego a la casa y cierro la puerta y estoy sola me pongo a pensar en cosas y me pongo triste. sólo es eso: triste. y está bien también. entiendo que son los restos de algo. un día ya no voy a estar triste nunca porque voy a estar muerta y eso está bien.
4 de septiembre de 2019
el invierno que se quemaron todos los ficus
hoy está lloviendo en monterrey porque hay un huracán. suspendieron clases y todos los automovilistas se tienen que andar con cuidado para que no se los traguen los pozos. hoy estoy lejos de mi ciudad natal pero los familiares me mantienen al tanto. creo que todos están bien y han tomado precauciones. conozco perfectamente la situación de la ciudad bajo la furia de la naturaleza: miedo porque es sabido que todo se puede caer de repente, hastío por pasar tres horas en el tráfico que debieron haber sido una, caos. pero también emoción, hambre de sucesos, satisfacción de encarar un paisaje apocalíptico y algo que nos marque. y es que en mty, lugar donde casi nunca ocurre nada, cuando algo ocurre, ocurre de las maneras más raras.
mis momentos favoritos de la ciudad de monterrey tienen que ver con fenómenos naturales, voy a enlistar algunos según los recuerdo, puede que estén todos mal.
el gilberto
en septiembre de 1988, mis papás tenían a lo mejor un año de casados, yo tenía meses de nacida y vivíamos en ciénega de flores. dice mi mamá que el día que el huracán gilberto golpeó en monterrey papá llegó temprano del trabajo con muchas de botellas de agua, latas y otras provisiones, y que cubrió las ventanas de la casa con tablas de madera. dice que ella no estaba enterada de la magnitud del evento y que lo sintió como una lluvia fuerte y que lo que más le preocupaba era que no me fuera yo a despertar porque luego era bien llorona. se dio cuenta al día siguiente al ver en la tele todo lo que había sucedido en el área metropolitana: el río santa catarina llenísimo, muchas personas evacuadas de sus casas, cosas caídas y demás. yo no me acuerdo de nada porque estaba dormida, no me desperté.
https://www.youtube.com/watch?v=Ze2R4qKUuVA
el ventarrón de semana santa
en el 2008 ya vivíamos en san nicolás y la familia pasaba por un momento raro y triste porque papá y mamá peleaban mucho. hacía algunos años que no salíamos de vacaciones familiares como solíamos hacerlo siempre cuando A, M y yo estábamos chiquitos, también porque habíamos crecido y teníamos amigos, novios, escuela, trabajo y tal. esa vez papá anunció que nos íbamos de vacaciones de semana santa y recuerdo que no me agradó la idea porque no quería estar con ellos encerrada en el auto en medio de la carretera camino a querétaro, pero así las cosas. estoy recordando esto y siento que es algo que le debo contar a mi psicóloga. el caso es que un día antes de salir se soltó un viento fuerte y raro como nunca lo había visto en mi vida. no había lluvia ni nada, era mucho viento con polvo que tumbó todo lo que pudo. se cayeron cables, anuncios panorámicos, postes de luz, algunos árboles. se fue la electricidad. esa noche nos sentamos en las mecedoras en el porche de la casa con las lámparas de emergencia a oír el aire. extraño muchísimo sentarme en el porche de la casa con cualquier excusa. de repente, así como inició, el viento se detuvo. los planes de las vacaciones familiares no cambiaron y al día siguiente muy temprano, tal como estaba planeado, salimos en el auto. lo que vi no me asustó, me sentí emocionada: toda la ciudad estaba cubierta de polvo y todo se había venido abajo, estaba desolada. creo que sentí que era el desplome emocional que necesitaba, como que representaba la manera en la que me estaba sintiendo. el resto de viaje estuve tranquila.
https://www.youtube.com/watch?v=-TzQKtexugk
el alex
wey el 2010 no fue mi año. estaba en el hoyo de la depresión sin saber qué hacer de mi vida y demás. las cosas que debían causarme alegría sólo me mortificaban, etcétera. dirán ustedes que soy una chiflada llorona y sí, pero también es cierto que no me estaba sintiendo nada bien y no era lindo ni gracioso. para julio de ese año lo único que me hacía levantarme de la cama era el trabajo bien pinche que tenía, y era sólo porque tenía que hacerlo, pero sí me estaba carcomiendo el alma. el huracán alex entró bien fuerte a la ciudad a principios del mes y ahora sí lo destruyó todo. en el río santa catarina habían hecho unas canchas de golf y soccer muy bonitas y privadas y caras y todo se lo llevó. ese año nos quedó claro que con el río uno no debe meterse porque no hay quien lo detenga. y es que antes era nomás un riachuelo inofensivo pero cuando golpearon las lluvias se puso monstruoso, la corriente se lo llevó todo, incluso las avenidas principales que conectan el área metropolitana de monterrey. no mames, un desmadre, la ciudad paralizada. con esa excusa, dejé de ir al trabajo. ya no voy a ir, les dije. la empresa incluso estaba ofreciendo cuartos de hotel cercanos a la oficina para que los empleados pudieran ir a trabajar, porque así son los regios: la madre naturaleza nos da una bofetada y nosotros de que okay pero cómo vamos a llegar al trabajo. al final no les importó que dejara de ir y honestamente a mí tampoco porque los trabajos son sólo trabajos y todos somos remplazables. se consiguieron otra esclava. yo me hundí en mi cama y veía repeticiones de america's next top model. ya ni lloraba. no me acuerdo cómo salí de esa pesadilla pero debo decir que años después el río santa catarina, que se mantuvo intocable, floreció con un chorro de árboles y una corriente respetable y ahora cuando pasas por constitución o morones prieto puedes ver un verdadero bosque. y algo así mi alma. deaa. o algo así, yo qué sé.
https://www.youtube.com/watch?v=8Yrwt770FhU
el invierno que se quemaron todos los ficus
bueno, miren, cuando el área metropolitana de la ciudad estaba expandiéndose, se construyeron muchos fraccionamientos que por supuesto no tenían ni un arbolito. cuando la gente llegó a sus casas nuevas en san nicolás o apodaca o escobedo o así, obviamente quería sombras y no sé por qué se puso de moda sembrar ficus. no soy bióloga ¿okay? entonces voy a decir que creo que todos sembraron ficus afuera de sus casas porque eran los árboles que más rápido crecían, que aguantaban el calor, no se secaban fácil y se veían bonitos. de nuestros ficus, me acuerdo que un señor pasó vendiéndolos chiquitos y mamá compró dos y los sembró en el porche muy pequeños y quince años después estaban grandes y daban sombra.
los inviernos en nuevo león son fríos pero no cae nieve, sí hay temperaturas bajo cero y sólo en situaciones muy extremas se congelan las cosas. en febrero del 2011, hizo chingos de frío durante algunos días, de ese frío que te cala en los huesos (amo esa expresión). según recuerdo, la helada duró dos o tres días y luego todo volvió a la normalidad y volvió a salir el sol, pero lo que pasó con los árboles fue de lo más siniestro, creo. resulta que semanas después de la helada, las hojas de los árboles, sobre todo la de los ficus, se empezaron a poner moradas porque se habían quemado con el frío. yo nunca había visto tal cosa pero la muerte es como algo muy instintivo y simplemente lo sabes. esos árboles ya no iban a reverdecer.
después de que las hojas se pusieran moradas, cambiaron al violeta más intenso radioactivo que se puedan imaginar. lo juro, entraba a la calle donde vivía y me dolían los ojos de la intensidad del paisaje. me gustaba mucho ese color, pero al mismo tiempo sabía que era un anuncio de muerte y sabía que estaba conviviendo con cadáveres que se habían quedado de pie y eso me ponía triste y me parecía tétrico, digno de una película de terror. en los siguientes meses el violeta se hizo café y del café siguieron las hojas secas y tiesas. llegó la primavera y los árboles estaban completamente secos y pelones, así que los tuvieron que cortar todos. seguro hubo especies de árboles que sobrevivieron, pero los ficus, que eran los que más habían en las colonias, desaparecieron. imaginen si de por sí no hay árboles en esta ciudad, y se mueren los pocos que quedan. la verdad la vida transcurrió de manera normal, quiero decir, no hubo daños a infraestructura por lo que tal vez el fenómeno pasó de largo. pero estoy segura que tuvo que haber consecuencias en el clima o algo por el estilo, además de en nuestro inconsciente. no creo que los regiomontanos nos hayamos sentido tan normales haciendo nuestro día a día en medio de un aliento de muerte. algo tuvo que haber haber cambiado.
https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2011/03/01/heladas-acaban-con-arboles-y-aire-puro-en-monterrey.html
https://www.youtube.com/watch?v=_x0Nk02Xrrs
debo decir dos cosas: 1- al final seguimos siendo animalitos y respondemos un chorro a los fenómenos naturales porque aunque ya sabemos cómo funcionan no terminamos de entenderlos del todo. 2- la ciudad ha tenido momentos más bonitos por mucho, y también tendrá momentos peores. es triste ver todo lo feo que pasa cuando se cae el cielo pero también nos da para pensar en cómo nos relacionamos con la naturaleza y con el planeta y cuál es nuestro lugar y responsabilidad. cada lluvia que cae y la manera en la que respondo a ella me define. todo eso lo aprendí en monterrey. esas lluvias y esos ríos y esas montañas las llevo en la sangre aún más que la carnita asada. eso somos.
21 de agosto de 2019
todas las conversaciones imaginarias que he tenido contigo
no sabes todas las conversaciones imaginarias que he tenido contigo en las que trato de explicarte lo que está sucediendo, lo que quiero que entiendas que ni siquiera yo entiendo. trato de explicarme a mí también. intento parecer buena. te cuento pequeños episodios de mi vida. me imagino también que me cuentas partes de la tuya. ésas las tengo que inventar, son espacios en blanco en los que también te imagino como una buena persona pero imperfecta pero perfectible. en esas conversaciones imaginarias te hablo de mi infancia y de mi adolescencia y de mi trabajo y de mi pasión y mis miedos. me hablas de tus juguetes, de tus amigos de la prepa, de tus poemas favoritos, de las películas que viste, de tus pasatiempos, de tus plantas y de tu perro. y de tus planes, porque tú sí tienes planes. yo te hablo de mis fracasos, porque eso es lo que tengo. me hablas de cosas concretas y yo de miedos y vergüenzas. piensas que me conoces, pero no me conoces porque ahora sólo te digo lo que quiero que veas. muchas de esas cosas son verdades. te cuento de la vez que no salí de la casa por un mes y dejé de comer y bañarme. no sabría decirte por qué estaba triste. te explico todas las palabras del mundo para que entiendas de dónde vienen las ganas que tengo de hablarte en un idioma inventado que ni tú entiendas. no quiero que me entiendas. en las conversaciones que me imagino contigo hablo mucho de cómo trabajar me hace sentir que encontré mi lugar en el mundo aunque me haya acomodado en un sistema que alguna vez odié. ya no me acuerdo de lo que odié. te hablo de mi ciudad natal y del calor y del frío y de cómo ambos conviven en mi interior y que eso mismo es lo que me hace sentir como me siento y te explico lo que me hace sentir el beber una caguama, el olor a carne, el pavimento ardiente. hablo mucho de sentimientos porque ese el monstruo que soy. te cuento que a mi mamá no le gustaban los perros pero que ahora que somos adultos, mi hermana y hermano han decido que un perro es parte de la familia y mamá no ha dudado un segundo en amarlo como a nosotros y que lo mismo ha hecho con muchas otras cosas que odiaba y que son las mismas cosas que somos ahora y que ha aprendido a amar esas cosas porque nos ama y que ahora estoy lejos de ella por mi bien, por su bien, pero que cuando sea el momento volveré para quedarme para siempre (sí tengo un plan, quién diría). en algunas otras conversaciones que me imagino contigo me describes los objetos de tu casa, de dónde vienen y qué significan. observo la manera en que levantas las cosas para mostrármelas bajo la luz de las cuatro de la tarde con una canción de travis de fondo (la escogí yo). me platicas el impacto que tuvo tu papá en tu vida y lloras y no me siento incómoda, más bien siento que ya te he visto llorar porque es el mismo llanto desde el inicio de los tiempos desde que se inventó el llanto desde que el primer ser humano se sintió miserable o conmovido o triste o enojado o frustrado o feliz. todas las conversaciones imaginarias que he tenido contigo son las mismas conversaciones que se han tenido en la historia de la humanidad, todas la conversaciones que tendremos en la realidad, ya sucedieron. ya están escritas. por eso cuando me cuentas tus miedos, ya los conozco, porque estaban en pedro páramo. pedazos de pedazos, eso es lo que son todas las conversaciones imaginarias que he tenido contigo.
30 de julio de 2019
una selva
una vez leí un cuento de unos exploradores que estaban en Venus, donde llovía siempre, y la lluvia te caía de manera permanente en la cabeza (no sé por qué hablo de ti, si de ti ni me acuerdo) lo cual hacía que te volvieras loco. no era el agua y el estar siempre mojado, sino el goteo constante sobre tu cabeza lo que te enloquecía. imagínate sentir siempre las gotas cayéndote encima. seguro suena romántico ahora pero ha de ser una tortura. era una técnica de tortura, de hecho (tortura la que me impones al estar tan cerca y a la vez no), entonces:
invítenme a la fiesta en su casa
i'll be shy
very quiet
como quieren que sea.
me emborracharé en silencio
en un rincón
como siempre lo hago.
sólo necesito salir de aquí
de este rincón para irme a otro.
5 de junio de 2019
camarones
no sé cómo contar lo que quiero contar así que sólo haré una narración de los hechos.
1.
1.
el fin de semana salí con L y S. quedamos de vernos en bellas artes a las 3 pero me salí de la casa al mediodía porque ya no soportaba estar sola ni un minuto más. primero llegué a un café cercano a la casa. okay no era un café era un starbucks, maldito capitalismo, pero tenían sillones y la neta el té chai más rico que he probado así que me metí ahí y me puse a leer hasta que fue una hora decente de tomar el metro para no llegar tan temprano como la histérica que soy. en el metro me pude sentar porque había pocas personas. llegué temprano de todas formas. me salí en metro hidalgo y crucé la alameda porque había quedado de verlas afuera de metro bellas artes porque me gusta el romanticismo de la entrada de ese metro. a mitad de la alameda tomé una foto:
como todavía faltaban 30 minutos para que llegaran (más lo tarde que se les hiciera, que no fue mucho) me senté en la barda debajo de un árbol a leer. durante la espera comenzó a llover un poco. L y S llegaron, me mandaron mensaje y nos encontramos. yo pensé que íbamos a comer pero ellas ya habían comido así que de inmediato fue decidido que iríamos al café de la torre latino. para nuestra suerte el café no estaba lleno y nos pudimos sentar en la terraza sin problemas. hablamos de cosas que hablan las amigas después de no verse un tiempo (ellas se ven todos los días así que más bien fui yo la que tuvo que ponerse al corriente). L y S llevan un año y poco menos de haberse venido a vivir a la ciudad de méxico, así que entiendo perfecto que estén pasando por lo que M y yo pasamos al llegar aquí. la capital las está consumiendo, están tristes y no saben por qué, están tristes y sí saben por qué pero no lo entienden. tienen todo lo que quieren pero no lo que necesitan. se sienten solas cuando están rodeadas de personas y no les gusta estar solas en casa porque no lo pueden llamar hogar y eso les carcome el alma. es muy chistoso porque ellas han vivido en muchos lugares del mundo y viajan muchísimo, así que no son ajenas a ese aislamiento foráneo, sin embargo, aquí sienten la caída en espiral. siempre trato de explicar ese sentimiento a quienes son de aquí porque la pregunta obligatoria para alguien en mi situación es ¿qué estás haciendo aquí? y la respuesta por default es: no lo sé. me estoy muriendo. viendo su situación, adivino que es algo característico de la cdmx que tal vez no se sienta en otras partes del mundo. esa sensación de sentirse solo aunque tienes todas las tortas de tamal a tu alcance. la violencia con la que este lugar te arrastra fuera de tu cama hacia la calle y luego te escupe fuera del metro sin darte oportunidad de reagruparte. han sido cinco años para mí y apenas puedo sentir familiaridad con lo cotidiano, nunca hartazgo. me encanta esa sacudida violenta. me gusta esa soledad sucia y fría. a fuerza de coraje, la he hecho mi casa. S planea irse más lejos. L también, no tan pronto como S pero lo hará. yo no me iré. su destino es ser felices y el mío es ser devorada por las ratas-perro. a L la conozco desde hace diez años. un día en la plaza del unicornio de la facultad de filosofía y letras de la universidad autónoma de nuevo león, después de tomar una clase fastidiosa, dijimos que nos encontraríamos así. yo dije que viviría en esta ciudad y ella dijo que recorrería el mundo. presiento que en el fondo creíamos que más bien nos casaríamos un poco después de terminar la carrera y seríamos señoras de cumbres (porque no éramos tan ambiciosas como para ser señoras de san pedro porque aceptábamos nuestra clase media, quizá). pero eso es un temor que quedó borrado, nunca jamás. diez años después, estamos en la torre latino tomando mi segundo té chai del día y comiendo pastel de zanahoria. a S la conocí cuando L ya estaba aquí. S es genial, inteligente, divertida, sensata, valiente y generosa. en su pequeño acuerdo S cuida a L porque L es una persona que necesita mucho amor y S es una persona que tiene mucho amor que dar. pero también L la cuida a ella. son muy buenas amigas y se quieren. me da un poco de envidia pensar en que se tienen la una a la otra. pienso en M y en K y me pone nostálgica. porque yo no tengo mucho amor para dar y soy medio rara, huraña y mala onda pero cuido a mis personas en mi propia manera. tampoco soy muy buena dejándome cuidar pero lo necesito. hablamos de como la gente no se quiere mover, irse. no entendíamos esa terquedad de no irse nunca. entiendo, un poco insensible de nuestra parte. yo, con mi contrariedad porque está claro que me voy a quedar. tal vez soy de las que se quedan. pero la realidad, y esto es una confesión, es que siempre encuentro una manera de irme. ya nos habíamos terminado el pastel cuando comenzó a llover un fuerte, esa fue una señal clara para irnos.
2.
eran las cinco y alguien propuso mezcales, pero primero tendríamos que esperar a que dejara de llover. fuimos al miniso a ver chucherías mientras esperábamos. en el momento indicado, salimos a caminar por las calles del centro. fue decidido que iríamos a un lugar en la roma que a L le gustaba en donde tocaban jazz. entramos al metro y hablé un poco de una bolita que me había salido en el ojo. no me duele pero me preocupa porque está muy roja. por lo general me vale madres las cosas que me salen en el cuerpo o del cuerpo porque me quiero tan poquito que me da igual si me mata, pero esto me preocupó porque recordé que una vez a M le habían salido bolitas similares y tuvieron que operarle el ojito. y sí me quiero morir pero me da mucho miedo que me operen. llegamos al metro niños héroes y caminamos en realidad muy poco para llegar al bar, nos dijeron que abrían a las 10 de la noche. fue un acuerdo absoluto que a esa hora ya queríamos estar durmiendo de borrachas en nuestras respectivas camas así que nos fuimos a cualquier otro lado. encontramos una mezcalería que tenía una piedra enorme como mesa, fresita porque es la roma, pero muy bonito. de entrada pedimos el mezcal y una cerveza. hablamos de amores y desamores. todas estamos en desamor por exceso de amor, no con el corazón roto pero sí muy revuelto. a esta edad ya no podemos tener el corazón roto, no es un lujo que podamos darnos. nos podemos dar el lujo de romper muchos corazones pero no lo hacemos por mala onda, creo. L me contó que está yendo con una psicóloga porque está deprimida y llora todos los días y no es normal ni está bien llorar todos los días. ¿no está bien?, pensé, reprimiendo mi comentario de que lloro todos los días en el camión y en el metro. a lo mejor sí no está bien. a lo mejor sí no estoy bien y debo conseguir alguien que me ayude con eso. hace poco tuve una conversación telefónica con E y me dijo que alguien le había dicho que me veía mal como si en cualquier momento me fuera a aventar de un puente, o por lo menos eso entendí. me causó gracia porque efectivamente en cualquier momento me puedo tirar de un puente pero no pensé que fuera tan obvio ni que me viera tan mal. según yo, estoy bien. el otro día tuve un ataque de ansiedad en el metro y cuando le platiqué a A me preguntó ¿qué crees que lo haya provocado? y le contesté que no sabía, que pensé que estaba bien. pienso que estoy bien, pero al parecer no. de hecho estoy bien, me siento bien, pero todos los días lloro en el camión. ¿eso no está bien? estoy confundida. (es broma, estoy bien). L y yo discutimos por lo del lenguaje inclusivo y S fue intermediaria y pedimos otras tres cervezas. cuando llegamos, el lugar estaba vacío pero al momento de irnos, ya se había llenado y había un tipo sentado a lado un poquito borracho preguntando que si queríamos de su guacamole, pero le dijimos que no. yo conté lo que había pasado el otro día, porque era lo único que tenía para contar y se lo tenía que contar a alguien que no me fuera a juzgar. no a D, no a E, no a A. alguien que no se fuera a enojar conmigo. les platiqué lo del otro día y cómo me había sentido muy mal, y cómo no recordaba algunas partes no sé si a propósito, y cómo yo quería sentirme bien pero otra vez había llorado, y cómo no sentí pena pero sí sentí culpa. yo sabía, y sé, que todos los involucrados iban a estar bien. no le hice nada malo a nadie. me enojé más por volver a traicionarme a mí porque digo que ya no voy a hacer cosas pero ahí voy a cometer pendejadas porque soy una pendeja. y entonces ya. con tres cervezas y un mezcal encima, me di cuenta de que mi único error ha sido no ser más honesta conmigo y no tomar decisiones en vez de tequila. ya que me lleve la chingada, por favor.
3.
nos fumamos unos cigarros afuera mientras hablamos de nuestros papás. o ya no sé cómo estuvo la cosa. las dejé en metro insurgentes y llegué a comer unas quesadillas. me sentí bien. me gusta salir con ellas porque no tienen ese chip de autodestrucción que me cargo, razón por la cual ellas no se van a quedar en un lugar que las hace infelices. siempre que salgo, termino en algún lugar raro a las 4 am. todos estamos deprimidos pero no todos son tan decadentes. sentir mi cama y sentirte en ella me calma. ya ven, ya llega.
4 de enero de 2019
tú
viajé mil kilómetros para verte, llegué y no estabas. dejé mis maletas, saqué todo de ellas y coloqué mis pertenencias en los espacios que me corresponden porque así lo hemos decido. es un acuerdo tácito, casi no fue necesario hablarlo. mi cansancio lo extendí en la cama. el alivio sobre la mesa del comedor. las películas que te prometí que traía las puse en el estante con tus otros dvd's. dejé la nostalgia en el cajón de las tristezas. traía muchos miedos y los iba a colocar en los estantes de la sala para que se vieran pero me dio pena y los guardé en el armario. luego me quedé dormida y no te sentí llegar. al despertar, ya te habías ido.
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deixis,
sí pero rojo
20 de diciembre de 2018
cielo porque el mar no está cerca
espero.
una de mis metas en la vida es ver una ballena. de verdad creo que el día que vea una voy a comprender algo que no había entendido, voy a descifrar el secreto de la vida. en serio siento que el día que vea una ballena me voy a sentir completa.
no tengo planes de hacerlo pronto, aún espero.
las nubes.
últimamente mi relación con muchas personas no ha sido la ideal y lo he dejado de lado como si fuera una gripa que puedo obviar y dejar que mejore sola. (así trato mis gripas, ya sé que estoy haciendo muchas cosas mal). no espero ser amiga de todos, nunca lo he sido, pero me estoy haciendo experta en arruinar relaciones de trabajo y de amistad porque me estoy haciendo impaciente y fastidiosa. y más antisocial que antes. es como si dejara de regar mis plantas. mi presencia sola es un ki maligno que ya ni yo puedo con él y hace a todos sentirse incómodos. todo era mejor cuando me ignoraban. por lo pronto, no tengo nada bueno que aportarle al mundo. este año no hice gran cosa, le hice daño a varios, me perdí en mis venganzas y ahora vivo arrepentida y con culpa.
la relación que tengo conmigo tampoco ha sido muy buena. no disfruto mucho las cosas que hago y no he hecho por retomar lo que sí e gusta hacer. hay algunas cosas que sí, como caminar. sigo caminando mucho. y también voy a leer al parque y a veces estoy cruda y veo las nubes para encontrarles forma. cuando despierto en mi cama me siento muy en mi lugar, protegida y segura, pero luego tengo que salir, ni modo que no, y eso me mata.
estoy evitando a toda costa confrontar a personas importantes. papá, a A a quién ya ni puedo ver a los ojos porque me hace sentir terrible, pero no es su culpa, es mía. confrontar a A está en mi top ten de cosas por hacer pero no sé cómo hacer notar que mi necesidad de hablar es relevante e importante al menos para mí. estoy perdida.
me está como queriendo dar una crisis existencial pero he sabido posponerla porque no tengo tiempo para tenerla porque tengo que ir a trabajar mañana. pero ahora que no tengo que trabajar mañana me da un chorro de miedo tenerla porque wey qué voy a hacer. me distraigo viendo capítulos viejos de friends porque me ayuda pensar que hay personas peores que yo, aunque sean ficticias.
mis montañas.
ayer D y yo vimos una película muy linda en la que el salían canciones de arcade fire y muchas montañas. dejaré que sea una adivinanza. sentí que tengo que estar en un lugar como Groenlandia o Islandia: aislada, sola, con frío y con montañas. quiero estar sola. estos rascacielos ya no son mis montañas. pero ya tampoco la Sierra Madre. no me quiero encontrar a mí misma ni nada por el estilo, sólo quiero que se me deje en paz y yo dejar en paz a todos. y dejar de existir poquito. poquititito. no quiero ser dramática, sólo poquito.
a D le gusta mucho esa película. lo hace sentir bien. en general, está haciendo bien las cosas. está aprendiendo a ser una persona completa. lo veo persignarse el mañana y creo que se siente completo y centrado y eso me da mucha felicidad. no es que esté todo perfecto pero tiene muchas cosas bajo control y siento que siente mucha paz. de veras me hace muy feliz. tal vez, no estoy segura, él ya encontró su montaña.
igual y el próximo año me pongo a buscar mi montaña y voy a ver una ballena. necesito experimentar algo majestuoso para ya dejar de llorar por pendejadas.
12 de diciembre de 2018
basílica
I.
cada vez que pienso en temblores deseo que no me cache uno desnuda o borracha o llorando. las primeras dos por obvias razones, la otra es porque odio que se me interrumpa el llanto. también pienso: ojalá que no se rompan mis ventanas. eso sería una desgracia.
II.
me la paso esperando como si hubiera una cuenta regresiva cuya culminación designara un final o un inicio. un cambio. pero no la hay. soy conocida por quedarme en situaciones más de la cuenta por no saber avanzar (o retroceder, moverme). en todo me quedo más de lo debido: amistades (que también se acaban y se renuevan, no se engañen), noviazgos, casas, ciudades, personas, trabajos, fiestas, afters. no sé fluir, ¿qué es eso? no sé avanzar. y lo feo es que me harto o se hartan los demás y termina mal la cosa. me gustaría mucho poder decirte, cuando llegues a casa, que el juego se me fue de las manos. me gustaría que llegaras a casa. en realidad me gustaría que nunca te fueras pero no puedo pedirte eso.
III.
cada vez que pienso en tu centro, tiembla. esas cosas que ya tienes sembradas yo no las puedo arrancar. no quiero hacerlo ¿para qué? perdón por mentir al respecto. perdón por rechazar tu ofrenda. perdón por sacudir tu suelo. perdón por no ser lo que quieres que sea. perdón por esperar de ti. perdón por no ir. perdón por no estar. perdón por no pedirte más. perdón por no darte más. perdón por no herirte menos.
30 de agosto de 2018
aquí
me encuentro triste. X concluyó, después de un terrible performance de mi parte, que no le servía. sí fue un desempeño muy malo, muy cruel, y yo también concluí que no le servía. no sé qué tanto deba servirse la gente entre sí pero vamos a decirlo en el sentido de i'm here for you. i wasn't. no pude. tal vez no quería. entonces se fue, porque es así como hace las cosas: no avisa y se va. o no avisa y se queda, ésa también me la aplicó. ahora se fue y lo dejé. ya antes le he dicho que se quede y lo hace y también antes envalentonada le dije que se fuera y lo hizo y también le he dicho que se vaya y se queda; así que este resultado es algo nuevo. él dice que se va y yo lo dejo y de hecho se va. y me siento mal pero no me enojo porque me quedan claras sus razones, no tanto así las mías pero con eso me basta, será eso mi escudo cuando sienta que me pongo peor, algo a qué aferrarme. y aunque éstas son sus cosas y aún duermo con ellas, éste espacio ya no le pertenece. ni a mí, es sólo espacio esperando a ser ocupado.
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deixis
24 de agosto de 2018
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