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7 de agosto de 2019

crazy he calls me

me puse a leer entradas de un blog viejito que tengo que es justo anterior a éste y que es igual a éste pero que clausuré porque había terminado con el entonces novio como por enésima vez y de veras estaba muy triste. escribía muy triste, pero esa tristeza era diferente porque era joven, tenía 20 años, y estaba bien pendeja pero era fuerte. (y todavía estoy pendeja but it's not cute anymore y ahora más bien estoy cansada). el caso es que el resultado de tal estado sentimental resultó en que escribía muy bonito y muy honesto. ahorita, a mis 30, cuando me  me deprimo cabrón, no salgo de la cama y no me baño y no como o como un chorro. el resultado es asqueroso y no tengo nada bonito que decir. también sucede que el tipo de cosas malas que me pasan son diferentes. en aquel entonces me rompían el corazón o mamá me regañaba. ahora también sucede eso pero pues resulta que además de romperme el corazón me quedo sin roomie, ya no me alcanza pa' la renta, no sé nada de mi futuro profesional o cualquier otro tipo de futuro, no tengo un perrito, me caigo y me lastimo el coxis. de veras que ahorita la idea de cortar con el novio suena más bien ideal. ojalá pudiera decir: wey no quiero que seamos novios porque no me quiero casar ni tener tus hijos ni invitar a tus papás a cenar pero por favor sé mi persona. por favor quédate conmigo porque tú ya me conoces y ya te conozco y ya sé cómo duermes y sé cómo hueles y cómo coges y me gusta, a lo mejor no demasiado pero me hace sentir muy bien y sé que te quiero y aunque somos muy distintos y no te gusta la banda indie que sólo yo conozco y que amo con devoción, te quedas a disque escucharme hablar de eso, no te vas, y ósea nadie más en el mundo se va a quedar porque nadie me lo debe, ni tú me debes eso pero lo haces. entonces quédate conmigo porque no sé quién más se va a quedar a disque escucharme hablar de efraín huerta o cualquier pendejada porque puedo hablarle al vacío pero me da mucho miedo que se me haga costumbre. pero no quiero ser tu novia. no quiero ir a ese quinceaños, no tendrías que tomarme de la mano al caminar en la calle y no tendrías que serme fiel ni comprarme una casa, qué es eso de todas maneras. pero quédate y mírame llorar y abrázame. de veras no quiero ir a las fiestas de tu trabajo. quiero que cuando te despiertes agitado a mitad de la noche porque estás teniendo pesadillas ser yo la que te abrace y te diga: respira, estoy aquí, respira hondo.

5 de junio de 2019

camarones

no sé cómo contar lo que quiero contar así que sólo haré una narración de los hechos.

1.

el fin de semana salí con L y S. quedamos de vernos en bellas artes a las 3 pero me salí de la casa al mediodía porque ya no soportaba estar sola ni un minuto más. primero llegué a un café cercano a la casa. okay no era un café era un starbucks, maldito capitalismo, pero tenían sillones y la neta el té chai más rico que he probado así que me metí ahí y me puse a leer hasta que fue una hora decente de tomar el metro para no llegar tan temprano como la histérica que soy. en el metro me pude sentar porque había pocas personas. llegué temprano de todas formas. me salí en metro hidalgo y crucé la alameda porque había quedado de verlas afuera de metro bellas artes porque me gusta el romanticismo de la entrada de ese metro. a mitad de la alameda tomé una foto:


como todavía faltaban 30 minutos para que llegaran (más lo tarde que se les hiciera, que no fue mucho) me senté en la barda debajo de un árbol a leer. durante la espera comenzó a llover un poco. L y S llegaron, me mandaron mensaje y nos encontramos. yo pensé que íbamos a comer pero ellas ya habían comido así que de inmediato fue decidido que iríamos al café de la torre latino. para nuestra suerte el café no estaba lleno y nos pudimos sentar en la terraza sin problemas. hablamos de cosas que hablan las amigas después de no verse un tiempo (ellas se ven todos los días así que más bien fui yo la que tuvo que ponerse al corriente). L y S llevan un año y poco menos de haberse venido a vivir a la ciudad de méxico, así que entiendo perfecto que estén pasando por lo que M y yo pasamos al llegar aquí. la capital las está consumiendo, están tristes y no saben por qué, están tristes y sí saben por qué pero no lo entienden. tienen todo lo que quieren pero no lo que necesitan. se sienten solas cuando están rodeadas de personas y no les gusta estar solas en casa porque no lo pueden llamar hogar y eso les carcome el alma. es muy chistoso porque ellas han vivido en muchos lugares del mundo y viajan muchísimo, así que no son ajenas a ese aislamiento foráneo, sin embargo, aquí sienten la caída en espiral. siempre trato de explicar ese sentimiento a quienes son de aquí porque la pregunta obligatoria para alguien en mi situación es ¿qué estás haciendo aquí? y la respuesta por default es: no lo sé. me estoy muriendo. viendo su situación, adivino que es algo característico de la cdmx que tal vez no se sienta en otras partes del mundo. esa sensación de sentirse solo aunque tienes todas las tortas de tamal a tu alcance. la violencia con la que este lugar te arrastra fuera de tu cama hacia la calle y luego te escupe fuera del metro sin darte oportunidad de reagruparte. han sido cinco años para mí y apenas puedo sentir familiaridad con lo cotidiano, nunca hartazgo. me encanta esa sacudida violenta. me gusta esa soledad sucia y fría. a fuerza de coraje, la he hecho mi casa. S planea irse más lejos. L también, no tan pronto como S pero lo hará. yo no me iré. su destino es ser felices y el mío es ser devorada por las ratas-perro. a L la conozco desde hace diez años. un día en la plaza del unicornio de la facultad de filosofía y letras de la universidad autónoma de nuevo león, después de tomar una clase fastidiosa, dijimos que nos encontraríamos así. yo dije que viviría en esta ciudad y ella dijo que recorrería el mundo. presiento que en el fondo creíamos que más bien nos casaríamos un poco después de terminar la carrera y seríamos señoras de cumbres (porque no éramos tan ambiciosas como para ser señoras de san pedro porque aceptábamos nuestra clase media, quizá). pero eso es un temor que quedó borrado, nunca jamás. diez años después, estamos en la torre latino tomando mi segundo té chai del día y comiendo pastel de zanahoria. a S la conocí cuando L ya estaba aquí. S es genial, inteligente, divertida, sensata, valiente y generosa. en su pequeño acuerdo S cuida a L porque L es una persona que necesita mucho amor y S es una persona que tiene mucho amor que dar. pero también L la cuida a ella. son muy buenas amigas y se quieren. me da un poco de envidia pensar en que se tienen la una a la otra. pienso en M y en K y me pone nostálgica. porque yo no tengo mucho amor para dar y soy medio rara, huraña y mala onda pero cuido a mis personas en mi propia manera. tampoco soy muy buena dejándome cuidar pero lo necesito. hablamos de como la gente no se quiere mover, irse. no entendíamos esa terquedad de no irse nunca. entiendo, un poco insensible de nuestra parte. yo, con mi contrariedad porque está claro que me voy a quedar. tal vez soy de las que se quedan. pero la realidad, y esto es una confesión, es que siempre encuentro una manera de irme. ya nos habíamos terminado el pastel cuando comenzó a llover un fuerte, esa fue una señal clara para irnos.





2.

eran las cinco y alguien propuso mezcales, pero primero tendríamos que esperar a que dejara de llover. fuimos al miniso a ver chucherías mientras esperábamos. en el momento indicado, salimos a caminar por las calles del centro. fue decidido que iríamos a un lugar en la roma que a L le gustaba en donde tocaban jazz. entramos al metro y hablé un poco de una bolita que me había salido en el ojo. no me duele pero me preocupa porque está muy roja. por lo general me vale madres las cosas que me salen en el cuerpo o del cuerpo porque me quiero tan poquito que me da igual si me mata, pero esto me preocupó porque recordé que una vez a M le habían salido bolitas similares y tuvieron que operarle el ojito. y sí me quiero morir pero me da mucho miedo que me operen. llegamos al metro niños héroes y caminamos en realidad muy poco para llegar al bar, nos dijeron que abrían a las 10 de la noche. fue un acuerdo absoluto que a esa hora ya queríamos estar durmiendo de borrachas en nuestras respectivas camas así que nos fuimos a cualquier otro lado. encontramos una mezcalería que tenía una piedra enorme como mesa, fresita porque es la roma, pero muy bonito. de entrada pedimos el mezcal y una cerveza. hablamos de amores y desamores. todas estamos en desamor por exceso de amor, no con el corazón roto pero sí muy revuelto. a esta edad ya no podemos tener el corazón roto, no es un lujo que podamos darnos. nos podemos dar el lujo de romper muchos corazones pero no lo hacemos por mala onda, creo. L me contó que está yendo con una psicóloga porque está deprimida y llora todos los días y no es normal ni está bien llorar todos los días. ¿no está bien?, pensé, reprimiendo mi comentario de que lloro todos los días en el camión y en el metro. a lo mejor sí no está bien. a lo mejor sí no estoy bien y debo conseguir alguien que me ayude con eso. hace poco tuve una conversación telefónica con E y me dijo que alguien le había dicho que me veía mal como si en cualquier momento me fuera a aventar de un puente, o por lo menos eso entendí. me causó gracia porque efectivamente en cualquier momento me puedo tirar de un puente pero no pensé que fuera tan obvio ni que me viera tan mal. según yo, estoy bien. el otro día tuve un ataque de ansiedad en el metro y cuando le platiqué a A me preguntó ¿qué crees que lo haya provocado? y le contesté que no sabía, que pensé que estaba bien. pienso que estoy bien, pero al parecer no. de hecho estoy bien, me siento bien, pero todos los días lloro en el camión. ¿eso no está bien? estoy confundida. (es broma, estoy bien). L y yo discutimos por lo del lenguaje inclusivo y S fue intermediaria y pedimos otras tres cervezas. cuando llegamos, el lugar estaba vacío pero al momento de irnos, ya se había llenado y había un tipo sentado a lado un poquito borracho preguntando que si queríamos de su guacamole, pero le dijimos que no. yo conté lo que había pasado el otro día, porque era lo único que tenía para contar y se lo tenía que contar a alguien que no me fuera a juzgar. no a D, no a E, no a A. alguien que no se fuera a enojar conmigo. les platiqué lo del otro día y cómo me había sentido muy mal, y cómo no recordaba algunas partes no sé si a propósito, y cómo yo quería sentirme bien pero otra vez había llorado, y cómo no sentí pena pero sí sentí culpa. yo sabía, y sé, que todos los involucrados iban a estar bien. no le hice nada malo a nadie. me enojé más por volver a traicionarme a mí porque digo que ya no voy a hacer cosas pero ahí voy a cometer pendejadas porque soy una pendeja. y entonces ya. con tres cervezas y un mezcal encima, me di cuenta de que mi único error ha sido no ser más honesta conmigo y no tomar decisiones en vez de tequila. ya que me lleve la chingada, por favor.




3.

nos fumamos unos cigarros afuera mientras hablamos de nuestros papás. o ya no sé cómo estuvo la cosa. las dejé en metro insurgentes y llegué a comer unas quesadillas. me sentí bien. me gusta salir con ellas porque no tienen ese chip de autodestrucción que me cargo, razón por la cual ellas no se van a quedar en un lugar que las hace infelices. siempre que salgo, termino en algún lugar raro a las 4 am. todos estamos deprimidos pero no todos son tan decadentes. sentir mi cama y sentirte en ella me calma. ya ven, ya llega.




4 de enero de 2019

viajé mil kilómetros para verte, llegué y no estabas. dejé mis maletas, saqué todo de ellas y coloqué mis pertenencias en los espacios que me corresponden porque así lo hemos decido. es un acuerdo tácito, casi no fue necesario hablarlo. mi cansancio lo extendí en la cama. el alivio sobre la mesa del comedor. las películas que te prometí que traía las puse en el estante con tus otros dvd's. dejé la nostalgia en el cajón de las tristezas. traía muchos miedos y los iba a colocar en los estantes de la sala para que se vieran pero me dio pena y los guardé en el armario. luego me quedé dormida y no te sentí llegar. al despertar, ya te habías ido.

20 de diciembre de 2018

cielo porque el mar no está cerca

espero.

una de mis metas en la vida es ver una ballena. de verdad creo que el día que vea una voy a comprender algo que no había entendido, voy a descifrar el secreto de la vida. en serio siento que el día que vea una ballena me voy a sentir completa. 

no tengo planes de hacerlo pronto, aún espero.




las nubes.

últimamente mi relación con muchas personas no ha sido la ideal y lo he dejado de lado como si fuera una gripa que puedo obviar y dejar que mejore sola. (así trato mis gripas, ya sé que estoy haciendo muchas cosas mal). no espero ser amiga de todos, nunca lo he sido, pero me estoy haciendo experta en arruinar relaciones de trabajo y de amistad porque me estoy haciendo impaciente y fastidiosa. y más antisocial que antes. es como si dejara de regar mis plantas. mi presencia sola es un ki maligno que ya ni yo puedo con él y hace a todos sentirse incómodos. todo era mejor cuando me ignoraban. por lo pronto, no tengo nada bueno que aportarle al mundo. este año no hice gran cosa, le hice daño a varios, me perdí en mis venganzas y ahora vivo arrepentida y con culpa. 

la relación que tengo conmigo tampoco ha sido muy buena. no disfruto mucho las cosas que hago y no he hecho por retomar lo que sí e gusta hacer. hay algunas cosas que sí, como caminar. sigo caminando mucho. y también voy a leer al parque y a veces estoy cruda y veo las nubes para encontrarles forma. cuando despierto en mi cama me siento muy en mi lugar, protegida y segura, pero luego tengo que salir, ni modo que no, y eso me mata.

estoy evitando a toda costa confrontar a personas importantes. papá, a A a quién ya ni puedo ver a los ojos porque me hace sentir terrible, pero no es su culpa, es mía. confrontar a A está en mi top ten de cosas por hacer pero no sé cómo hacer notar que mi necesidad de hablar es relevante e importante al menos para mí. estoy perdida.

me está como queriendo dar una crisis existencial pero he sabido posponerla porque no tengo tiempo para tenerla porque tengo que ir a trabajar mañana. pero ahora que no tengo que trabajar mañana me da un chorro de miedo tenerla porque wey qué voy a hacer. me distraigo viendo capítulos viejos de friends porque me ayuda pensar que hay personas peores que yo, aunque sean ficticias.




mis montañas.

ayer D y yo vimos una película muy linda en la que el salían canciones de arcade fire y muchas montañas. dejaré que sea una adivinanza. sentí que tengo que estar en un lugar como Groenlandia o Islandia: aislada, sola, con frío y con montañas. quiero estar sola. estos rascacielos ya no son mis montañas. pero ya tampoco la Sierra Madre. no me quiero encontrar a mí misma ni nada por el estilo, sólo quiero que se me deje en paz y yo dejar en paz a todos. y dejar de existir poquito. poquititito. no quiero ser dramática, sólo poquito.

a D le gusta mucho esa película. lo hace sentir bien. en general, está haciendo bien las cosas. está aprendiendo a ser una persona completa. lo veo persignarse el mañana y creo que se siente completo y centrado y eso me da mucha felicidad. no es que esté todo perfecto pero tiene muchas cosas bajo control y siento que siente mucha paz. de veras me hace muy feliz. tal vez, no estoy segura, él ya encontró su montaña. 

igual y el próximo año me pongo a buscar mi montaña y voy a ver una ballena. necesito experimentar algo majestuoso para ya dejar de llorar por pendejadas.




12 de diciembre de 2018

basílica

I.
cada vez que pienso en temblores deseo que no me cache uno desnuda o borracha o llorando. las primeras dos por obvias razones, la otra es porque odio que se me interrumpa el llanto. también pienso: ojalá que no se rompan mis ventanas. eso sería una desgracia.

II.
me la paso esperando como si hubiera una cuenta regresiva cuya culminación designara un final o un inicio. un cambio. pero no la hay. soy conocida por quedarme en situaciones más de la cuenta por no saber avanzar (o retroceder, moverme). en todo me quedo más de lo debido: amistades (que también se acaban y se renuevan, no se engañen), noviazgos, casas, ciudades, personas, trabajos, fiestas, afters. no sé fluir, ¿qué es eso? no sé avanzar. y lo feo es que me harto o se hartan los demás y termina mal la cosa. me gustaría mucho poder decirte, cuando llegues a casa, que el juego se me fue de las manos. me gustaría que llegaras a casa. en realidad me gustaría que nunca te fueras pero no puedo pedirte eso.

III.
cada vez que pienso en tu centro, tiembla. esas cosas que ya tienes sembradas yo no las puedo arrancar. no quiero hacerlo ¿para qué? perdón por mentir al respecto. perdón por rechazar tu ofrenda. perdón por sacudir tu suelo. perdón por no ser lo que quieres que sea. perdón por esperar de ti. perdón por no ir. perdón por no estar. perdón por no pedirte más. perdón por no darte más. perdón por no herirte menos.

6 de octubre de 2016

talismán



eso me pasa por ver todas las películas de princesas de disney. eso me pasa por ver, muchos años después, un chingo de comedias románticas. siempre trato de ser mesurada, razonable (otras veces hasta cínica) when it comes to love pero nomás no me pinches sale, wey. 

wey, el amor no existe. 

dudes, si tienen hijos, no los dejen ver esas tonterías de princesas. que vean wall-e. que vean aaam, no sé, brave. jajaja o una así que no se trate de tener novio. o que vean discovery channel. hagan que el referente más cercano de sus hijos al amor romántico sean dos leones apareándose. será bueno para ellos. tal vez nunca lleguen a ser felices, pero, quién demonios es realmente feliz de todas formas? nadie, wey. nadie. 

nadie te va a amar nunca así como eres. tal vez tu mamá pero tú la odiarás un poco por alguna razón u otra. y, to be fair, tú tampoco vas a amar a nadie, jajaja. de que ni siquiera importa. dios no existe, wey. y todos estamos solos y así solos nos vamos a morir. 



25 de agosto de 2016

intentar creer.

¿a qué tipo de amor aspiramos? ¿qué queremos? quiero ruina, dolor, pero también cariño y besos varios. quiero incertidumbre pero quiero sentirme protegida. quiero contarte todos mis secretos, pero no quiero confiar en ti porque eso significaría darte una ventaja imperdonable. no quiero competir, estoy cansada de querer vencerte o de comportarme como si esto fuese una batalla interminable en la que te estoy dejando ganar sólo para que te quedes. quiero ser inteligente porque ya no puedo quedar como una idiota aunque parezca que sí pero me da mucha flojera siquiera intentarlo. quiero que me creas mis mentiras pero no quiero creer tus verdades. no tengo problemas con tus mentiras porque no puedes engañarme. sí quisiera ser tu mejor amiga pero también quiero ser algo lejano e inalcanzable para ti, algo superior, algo a lo que aspires, y no puedo hacer eso dejándome conocer ya que todos sabemos que en realidad soy una espantosa excusa de ser humano. sí te amo, pero no me cuentas nada. te extraño sobre todo cuando estás conmigo. no conozco tu alma, no me he perdido en tu mirada, tampoco creo en esas cursilerías pero estaría bien intentar creer porque al fin de cuentas vivmos de eso: de la ilusión del amor romántico, del llenar nuestras soledades con las soledades de los otros, del 2x1, de tu brazo en mi espalda y de tus manos en mis ojos. bueno, yo, yo vivo de eso último.

8 de agosto de 2016

Múzquiz

I.
a veces voy a fiestas y lo odio porque siempre hay toda esta gente tratando de conversar cuando ya está borracha
y yo también estoy borracha
pero yo quiero estar espiritualmente borracha, y quiero hablar de cosas como
la belleza,
es un tema que me interesa sobre todo cuando estoy muy ebria, pero a las dos de la mañana nadie está dispuesto a discutir sobre la belleza, todos bailan o ríen y eso me hace sentir muy sola.

II.
es sábado en la noche y tú quieres salir y yo no quiero ir pero iré. me encontraré a las dos de la mañana sintiéndome un poco mareada y perdidda, triste, pero de repente te veré entre la multitud y me parecerás absolutamente bello
y pensaré 
que ya he encontrado aquello que buscaba.

3 de julio de 2016

bondojito

 

I.



no sé nada de arte, pero estoy obsesionada con esta pintura:





verla es como cuando comes polvo acidito, como explosiones despacitas pero en tu cerebro en vez de tu lengua.



II.

lo estaba observando dormir, estaba viendo su cara de cerca, pero luego ya no pude. la similitud de su piel con el jackson pollock es hermosa e insoportable. las razones son obvias: el color y el tono de su piel, los puntitos negros de sus poros, los rastros de vello facial. es lo más cercano que estaré a un pollock. y puedo afirmar que su nariz es un picasso, he's my very own art museum.

14 de febrero de 2016

post del 14 de febrero


duda sobre el funcionamiento del llanto

pregunta: ¿qué piensan mientras lloran? ¿piensan? ¿reflexionan? ¿o ninguna de las anteriores y mejor se concentran en sus gemidos, lágrimas y berridos? supongo que tiene mucho que ver con la razón con la que estemos llorando, pero aún así, deben de tener algún patrón. no tengo idea de cómo funcione el llanto, es decir, no sé qué reacciones químicas o respuestas neurológicas tengan lugar cuando uno llora y no tengo ninguna base psicológica para decir lo siguiente, pero supongo que lo ideal sería que mientras lloramos, pensáramos en el problema que nos está ocasionando tal cosa y pudiéramos, si no resolverlo, por lo menos comprenderlo. repasarlo. yo no hago eso. mientras lloro, pienso en mi problema y lo hago más grande. comienzo a imaginar consecuencias catastróficas que me hacen llorar más, entonces ya no lloro por la razón original, lloro por cosas que ni siquiera son reales o que no han pasado todavía. cuando era pequeña, me imaginaba cosas bien tristes para causarme llanto (papás muertos, mordidas de perros, burlas de compañeritos, etc.) de hecho, ahora estoy dudando que todo lo que me ponía triste en mi niñez fuera siquiera real. el caso es que se me da el fatalismo y ahora no me es nada práctico ni productivo (nota mental: tal vez pueda serlo si lo aprovecho de la manera adecuada). por esta razón, ahora que estaba llorando y que no podía dejar de hacerlo, decidí parar y hacer otra cosa, aunque fuera escribir al respecto. ahora estoy tranquila y ya no estoy pensando en la razón por la que lloraba, o al menos no de la manera fatalista en la que lo estaba haciendo hace rato. ahora estoy tratando de organizar mis ideas porque tengo una historia que contar.


detente, sombra

he llorado en muchos lugares públicos. a saber: un carls jr, la calle morelos, parques, paradas de camión, estaciones de metro, en el camión, siempre lloro en el camión, es mi lugar favorito para llorar. pero nunca, nunca había llorado en un taxi. supongo porque no es un lugar realmente público, y el contacto con el conductor es mucho más cercano y sí me daba mucha pena que me viera llorar y me daba miedo que me preguntara algo. puedo ser vulnerable en un espacio abierto lleno de extraños sin ningún problema, pero no puedo serlo estando una persona ahí cerca. 

hoy comencé a llorar en el taxi. la verdad, pensé que me iba a aguantar hasta la casa pero no pude. el taxista me preguntó a dónde, le dije que a eje 5 y él notó mi lagrimeo pero no dijo nada. con el mismo tono neutral me preguntó que si quería irme por las torres o tlalpan. le di indicaciones ya moqueando y él, prudentemente, lo ignoró. no intentó hacerme plática en el camino, respetando mis mocos, lágrimas y mi hipo. cuando llegué a mi destino y me iba a bajar, me cobró 10 pesos menos de lo que marcaba el taxímetro. 


no eras tú lo que yo quería

siempre he pensado que no está del todo mal dejar de querer a alguien. la gente se deja de querer todo el tiempo por distintas razones y hay que aceptarlas, la gente no te puede querer sólo porque tú los quieres. de todas formas, duele un chingo. la tristeza de un corazón roto es tal que se vuelve incluso física. conozco a una persona que cada vez que le rompen el corazón, se enferma. en una ocasión hasta desarrolló un tumor en los ovarios.  yo he tenido que aceptar derrotas. muchas veces me han dicho: no eras tú lo que yo quería. yo lo he dicho, también, y también es una derrota: perdemos cada vez que nos equivocamos. 

entiendo que una relación de pareja requiere paciencia, respeto y negociación. sé que hay que aprender a ceder algunas cosas y exigir otras. aceptar defectos y reconocer virtudes. pero es cierto lo que dice marshall ericksen en how i met your mother: si es la persona correcta, todo eso es fácil. quiero dar a entender que si voy a buscarle es porque quiero verle y si le hablo es porque quiero hablarle. le quiero ofrecer mis desvelos y compañía porque sí, porque quiero. pero no puedo no pensar en mí cuando te digo que te amo. no soy tan madura todavía. no me puedo quedar aquí si tengo la certeza de que no vas a venir. 

hasta qué punto dejamos de preguntarnos si estamos con la persona correcta o no. cuándo dejamos de querer huir. qué hay que hacer para preferir estar con alguien, más que querer estar solos. todas las anteriores eran preguntas, olvidé poner los signos de interrogación.

27 de septiembre de 2015

tbh

no voy a ser la persona con la que te portes bien
ni tu ángel guardián ni tu pepe grillo
ni la que te espere despierta
ni la que te lave las camisas (mostly porque no sé
y creo que lo haces mejor que yo
así que no creo que requieras quién se encargue de eso por ti,
you've never needed that so why would you now?)
no voy a ser la persona que te diga que hacer
porque tampoco sé muy bien qué es lo que estoy haciendo
i'm just trying not to cagarla todo el tiempo,
just like you are trying.
no voy a ser la persona que te dé toda su vida
porque ni siquiera es mía.
yo también me voy a morir.
y yo sé que no vas a ser la persona que me salve de mí misma
ni la que me haga moralmente superior.
no vas a ser la persona que me entregue todo
porque no tenemos nada.
y sé que no vas a ser la persona que nunca me va a dejar sola
porque entiendo que a veces tienes que irte
pero es que no mames,
te extraño un chingo cuando no estás.

29 de julio de 2015

una cucaracha











a veces llego a mi casa
después de hacer algo bien
y me invade,
sería vulgar decir que una tristeza,
así que diré que es una cucaracha.
me invade una cucaracha
así de repente
y como no me gusta cómo se siente
y como la he sentido antes
me salgo a caminar
y en la calle la gente me mira
porque se me nota la cucaracha en la cara.
lloro
me siento ida
pienso en ti
y la cucaracha crece.
pienso en todas las maneras
en que te llamaré en un futuro.
todos los nombres que te pondré
para despistarle
y que nadie se de cuenta de que estoy hablando de ti
especialmente tú.
te encanta que hablen de ti.
te encanta que hable de ti.
me detiene una señora que piensa que voy a cruzar la calle en verde
¿estás bien? me pregunta
le digo que sí pero niego con la cabeza.
no traes zapatos, me dice.
chincheros, se me olvidaron en la casa.














25 de julio de 2015

san pedro de los pinos

 


Una noche, mientras estaba dormido, dijo que iban a venir a preguntarme si me quería casar con él, le pregunté que quiénes y me dijo que los que estaban aquí. Obviamente aquí no había nadie.


“Duérmete”, le dije, “Ya estoy dormido” me contestó.






28 de mayo de 2015

Rebeca






hoy amanecí en tu casa. dormí abrazada a ti y en la mañana, mientras te estabas bañando, me robé uno de tus libros. cada vez que me dejas me robo una cosa tuya: una hoja de libreta, una carta de una ex novia, un llavero, una foto, el suéter de la muchacha a la que ves los martes. pero no te sientas especial, lo hago con todas las personas que conozco. por ejemplo, cada vez que visito la oficina de mi jefa, me robo sus post-it, y todo el tiempo tomo marcadores y/o plumas del escritorio de mis compañeros. la vez que fui a la oficina de tu jefe, me llevé una pequeña bicicleta de juguete que tenía de adorno y creo que nadie se dio cuenta. me llevo cosas porque me sirven para comprobar que no estoy soñando. son como anclas a la realidad, pruebas de que las cosas sucedieron. casi siempre son cosas pequeñas y sin importancia. una vez fuimos al museo del juguete, me robé la cabecita de un muñeco. todas las cucharas que tengo son de restaurantes. ¿recuerdas cuando perdiste tus llaves? adivina quién las tiene.






3 de abril de 2015

jamaica / la merced / san juan




I.

ya he mencionado que nunca me he sentido lo suficientemente normal pero tampoco lo suficientemente rara. el único momento en el que me siento cómoda conmigo misma es cuando estoy contigo. cuando estás dormido y yo leo. leo algo acerca de las personas que debería dejar dormir en mi cama. alguien a quien no odies. alguien que no te haga sentir que te odias a ti mismo. alguien en quién confíes. últimamente no sé cómo estar sola. antes, los días pasaban entre momentos de espera y alucinaciones causadas probablemente por una muy mala alimentación y un exceso de drogas. no lo sé, nunca fui a un médico. ahora y desde que apareciste, persiste otro tipo de espera y las alucinaciones han sido remplazadas por una supuesta salud mental que depende más bien de la realidad que tú me ofrezcas, así que cuando te vas ya no sé en dónde me encuentro. no es que me muera sin ti pero me encuentro, en definitiva, mucho mejor contigo.






II.

hay un árbol cuyas ramas hacen ruidos al raspar mi ventana. hacen voces, más que ruidos. las voces dicen cosas. casi siempre son amables y dulces, sólo a veces me asustan. seguido me arrullan hasta quedarme dormida pero también me despiertan en la madrugada, ansiosas, no sé por qué.

me siento segura aquí. ya casi nada me da miedo. y las cosas que no tienen explicación no me preocupan porque he dejado de pedir razones, no tanto por valentía sino por tristeza.

hace rato las voces dijeron tu nombre. 

por mí, que lo repitan hasta que me quede dormida.





2 de abril de 2015

la enfermedad de los ojos



I.

en el libro de formación cívica y ética de primero de secundaria venía un ejercicio que te pedía que te describieras a ti mismo en tu vida adulta (o algo así). recuerdo muy bien que yo escribí que sería una arquitecta casada con tres hijos, pero creo que dije eso porque pensé que era lo que todos esperaban que dijera. ahora me parece cruel hacer que un niño de trece años se imagine su vida adulta, por eso tenemos a tantos idiotas godínez que trabajan en el gobierno y manejan camionetas. durante mi pubertad, nunca supe bien qué era lo que quería ser o hacer, sentía que podría hacer cualquier cosa. era mala con los números, por ejemplo, pero sabía que si me lo proponía podía sentarme en un escritorio 8 horas al día y sacar cuentas, si se trataba de una responsabilidad. el dinero jamás fue una motivación para elegir una carrera o un trabajo. incluso ahora no tengo muy buena idea de lo que es manejar el dinero, para mí sólo hay cigarros o no. lo que yo quería era que mi vida fuera como una película. enamorarme y vivir sola y viajar un poco y fumar y tener una ventana y caminar en un día frío un un saco bonito. el éxito está sobrevalorado. la felicidad también. quién necesita plenitud cuando tienes una ventana y un día lluvioso.





II.

estamos sentados en mi cama en nuestra ropa interior, tomando una cerveza y compartiendo un cigarro. pones una canción que no conozco. hablamos de música y noticias de facebook. la única luz encendida es la de la lámpara de mesa, así que todo parece como una escena de película mumblecore. te recuestas en mis piernas y te abrazo y se me ocurre que tal vez viví mi vida para este momento y que ya mañana me puedo morir sabiendo que he completado mi deber en la tierra.






III.

siempre me he sentido muy rara para la gente más normal y funcional, pero demasiado normal para la gente rara, excéntrica y alternativa. soy la epítome de la mediocridad. ni siquiera he podido estar propiamente enferma, nadie me ha dicho que estoy mal, pero nadie me ha dicho que estoy bien. no soy mala pero tampoco soy buena. esto confunde a la gente que piensa que me ha descifrado después de los primeros cinco minutos de conocerme. conozco muy bien mi, no le llamaría complejidad, sino patetismo y whateverness, que no me atrevo a lanzar juicios sobre los demás de la misma manera porque, asumo, los demás si están hechos en capas y requieren un poco más de trabajo para ser comprendidos. como un libro muy complicado que tienes que leer varias veces. yo soy ese libro fácil de leer que cuando por casualidad y aburrimiento lees una segunda vez, te das cuenta de que había algo más ahí que se te había pasado pero no es importante y a nadie le interesa. "Ooooh, aaaah, ya entiendo".




20 de marzo de 2015

reseña de los conciertos a los que he ido útlimamente



I. 

Me enamoré de Samuel Herring por la misma razón por la que me enamoré de ti: por la manera en que baila y porque parece escupir el alma en cada movimiento que hace. Ya vi todos los videos de sus presentaciones en youtube y en cada canción el tipo se deshace y desgarra. Fui a ver a Future Islands hace unas semanas sabiéndome sólo una canción y salí destruida, ellos tocaron cada canción como si fuera la única y magda y yo bailamos muchísimo porque todas eran para nosotras.




II.

Estoy consciente de que no tenemos un pasado juntos pero uno de mis talentos consiste en colocar memorias donde no las hay. Nos voy a inventar vacaciones y amigos en común y lugares en los que pudimos haber coincido. El futuro no me tiene preocupada porque para empezar no existe, pero en caso de que sí, es todo nuestro. 



III.






17 de marzo de 2015

je t'aime.





les recomiendo pelearse con sus novios y novias en francés. es lo mismo pero suena más bonito.




11 de marzo de 2015

lunares semicurculares





garibaldi es el infierno
me consta.
afuera sólo hay mariachis ebrios,
lo cual, ahora que lo mencionas,
sería una buena trama para un videojuego.
el objetivo sería correr hasta el estacionamiento
sin ser devorado por uno.
mi refugio es tu espalda cuando estás dormido.
es una muralla que tengo que escalar.
tus territorios son el sueño norteño,
pedazos de paraíso regados por aquí y por allá.
tus lunares forman un mapa:
tienes a la ciudad en el cuerpo
(y ahí es donde quiero estar).

el deefe también tiene lunares
hay uno, por ejemplo, afuera del metro chapultepec.
otro en isabel la católica.
hay otro muy grande en parque lira
en una banca.
es rojo.
la obrera tiene varios,
han estado ahí durante años, décadas.
en fin, el caso es que ya los localicé todos
y me los voy a robar.
y te los voy a coser en la piel
y voy a crear mi propia ciudad en tus piernas.

domingo:
el terror de los godínez.
la ciudad está tranquila, excepto por los volcanes
(el único volcán que conozco es un estadio de futbol)
la ciudad es una laguna
con serpientes
(en esta metáfora las serpientes son el metro)
y nosotros estamos en medio contemplando el cielo
que es naranja probablemente por la contaminación
y sabiendo que podemos morir
me tomas de la mano y dices vamos por un pozole.
la vida es casi circular.







3 de marzo de 2015

lupita




te extraño demasiado. me duele cuando te vas. te has convertido en un miembro más de mi cuerpo y a nadie le gusta tener miembros de menos. como hoy no podía verte, he decidido faltar al trabajo e ir al museo, a cualquier museo de arte en donde haya algo que yo no entienda para poder quedarme parada frente a las obras, perpleja, confundida. a veces ni si quiera es confusión tanto como la falta de ganas por entender. si me lo pusieran en una telenovela, por ejemplo, comprendería al instante. deberían poner televisores que sintonicen el canal de las estrellas en los museos, tendrían más audiencia, en especial a eso de las 8 p.m. también podrían poner el box los sábados por la noche.